El Destino del Corazón
- Автор: Морган Рэй
- Язык: испанский
- Жанр: Современные любовные романы
Электронная книга - «El Destino del Corazón». Краткое содержание книги:
Sola y embarazada de seis meses, Annie Torres ya no creía que ningún caballero andante fuera a acudir en su ayuda. Por eso cuando aquel día se desmayó, lo último que esperaba era caer en los brazos del hombre más guapo que había visto en su vida… el doctor Matt Allman. Y menos aún que su generoso salvador le ofreciera un empleo e insistiera en que viviera en la mansión de su familia. Con todas aquellas atenciones, de pronto la independiente Annie no sabía cómo podría arreglárselas sola. De la noche a la mañana, su increíble jefe se había convertido en la personificación de todos los sueños que durante tanto tiempo se había negado a sí misma.
Miró a Emily. La niña dormía en el asiento del coche. Recordó las palabras de Matt sobre la adopción. Reconocía que algunos de sus argumentos habían sembrado serias dudas en ella sobre ese tema. Ver a Cathy a su lado le dio la idea de que no le vendría mal conseguir algo de información desde el otro lado.
– Cathy, háblame de Emily y de cómo la adoptasteis.
– La encontramos en San Antonio -dijo mirándola con una sonrisa-. Fue una adopción privada, a través de un abogado que había estado trabajando para los McLaughlin durante años.
– Tuvisteis suerte.
– Sí.
– He oído que las adopciones se han complicado más ahora.
– A veces. Depende de las circunstancias. La verdad es que parte del papeleo se hizo fuera del estado para evitar algunas leyes que habrían retrasado el proceso durante meses. El abogado era un experto en ese tipo de cosas y se encargó de todo.
– ¿Sabéis algo de la madre biológica?
– Nada -dijo ella sacudiendo la cabeza-. Tenemos alguna información médica en caso de que fuera necesaria en Un futuro. Pero eso es todo. La verdad es que, cuando la adoptamos, el abogado nos dijo que su madre biológica había pedido que a Emily la adoptara alguien de Chivaree. Dijo que así se cerraba el círculo o algo así. Lo que me hace suponer que ella era de aquí. Entonces no hice preguntas, en cuanto vi a Emily sólo pensé en tenerla en mis brazos. Pero ahora, cuando voy por el centro y paso al lado de jovencitas, me pregunto si su madre será una de ellas.
– Supongo que nunca lo sabrás.
– Y espero que ella no sepa de nosotros. Me dan escalofríos esas historias que oyes de padres biológicos que intentan recuperar a sus hijos años después. Es una situación extraña pero, por otro lado, no es tan importante. Emily es tan nuestra como si la hubiese dado a luz yo misma.
– Ya lo sé. No hay más que veros.
Sabía que si Matt pudiera conocer a esa familia tan perfecta y unida, cambiaría su modo pensar sobre la adopción*Cathy y Josh no escondían que Emily era adoptada pero, viendo lo unidos que estaban, nadie lo habría sospechado.
Le encantaba ir a su casa y ver cómo se relacionaban. Tanto que a veces se sentía culpable por cobrarles sus horas allí. Habría seguido yendo aunque no la pagaran. Se habían convertido en sus amigos y temía que aquello cambiara cuando les contara la verdad. Iba a ser muy difícil decírselo.
A lo mejor debería haber sido honesta desde el principio, pero entonces quizá no la hubieran recibido en su familia ni hubiera podido conocerlos y ver cómo vivían. Lo único que tenía claro era que no quería herir a nadie y le dolía pensar que, para ello, quizá tuviera que salir de sus vidas sin contarles quién era.
Cathy detuvo el coche frente a un semáforo en rojo y se giró para mirar a Annie.
– ¿Por qué me haces estas preguntas, Annie? ¿Estás pensando en entregar el bebé en adopción?
– No lo sé -dijo más insegura de ello que en el pasado-. Es una opción que estoy considerando.
– Me imagino que es una decisión desgarradora. Y sólo tú la puedes tomar -dijo mientras tomaba la mano de Annie-. Josh y yo te apoyaremos sea cual sea tu decisión.
Sus ojos se llenaron de lágrimas. Últimamente se emocionaba con mucha frecuencia. Seguramente era debido al embarazo y a la revolución hormonal que implicaba.
Sentía una enorme gratitud por Cathy. Sabía que todo cambiaría cuando les dijera la verdad, pero estaba contenta de ver que, por el momento, la apreciaban.
Cuando llegaron a la casa, Josh estaba en la cocina, pero no las recibió con la sonrisa de siempre.
– Annie -dijo con cara de preocupación-, ¿es verdad que estás viviendo en casa de los Allman?
Capítulo 8
ANNIE se quedó helada ante la pregunta de Josh, pero esperó que no lo hubieran notado. Tenía que habérselo dicho nada más llegar esa misma tarde. Ahora no podía remediarlo, pero sí intentar suavizar la situación. Les explicó lo que había pasado. Les habló del desmayo, de la preocupación de Matt por su embarazo y de cómo apareció en su apartamento cuando una pareja se peleaba en el piso contiguo.
– ¿Así que decidió acogerte en casa, sin más? -preguntó Cathy intrigada.
Annie asintió en silencio.
– ¡Vaya! ¡Qué buen vecino! -dijo Josh con un tono tan sarcástico que provocó la mirada reprobatoria de su mujer.
– Ha sido por lo del embarazo, creo. Tiene… Tiene razones para sentir un especial interés por los bebés ahora.
Prefirió no contarles lo que Matt opinaba de las adopciones.
– ¿Es el primer Allman que conoces? -preguntó Josh tomando a Emily en sus brazos.
La niña consiguió relajarlo en cuestión de segundos. Emily reía mientras intentaba agarrar las orejas de su padre. Annie tampoco pudo evitar sonreír al contemplar la cómica escena.
– El fue el primero. Ahora conozco a un montón.
– Será mejor que te presentemos a algún McLaughlin para compensar. Dicen que la gente normal se vuelve loca después de pasar tiempo con los Allman. ¿Sabes que hay un enfrentamiento entre las dos familias?
– Claro. Hace años que lo sé -repuso Annie mientras iba la despensa a colocar lo que acababan de comprar en el supermercado-. Pero eso es ya casi historia antigua. ¿No ha llegado ya el momento de enterrar el hacha de guerra?
Josh la siguió hasta allí.
– Es curioso, pero esta disputa se ha vuelto parte de mi vida. Está muy arraigada en nuestra familia a pesar de que muchos ni recuerdan cómo empezó todo.
– ¿Qué crees que fue el origen de todo? -preguntó Cathy.
– Bueno, las dos familias fundaron la ciudad y supongo que eso las hizo ser adversarias desde el primer momento. Y creo que hubo problemas con caballos y con unos robando las mujeres de los otros. Eso fue hace generaciones, claro.
– Entonces, ¿por qué sigue vivo el enfrentamiento? -preguntó Annie.
– No lo sé. Creces oyendo hablar de ello. Luego vas al colegio y todo el mundo espera que estés de un lado o de otro. Y así sigue y sigue. Los años de adolescente fueron los peores. Siempre nos ponían en bandos opuestos. Sobre todo en los rodeos y cosas así. Siempre existía esa lucha y competitividad con ellos.
– ¿Cómo consigue Kurt evitar todo eso?
– ¿Lo has conocido? -preguntó con una sonrisa-. ¡El bueno de Kurt! Era mi primo favorito, pero ahora se ha convertido en un traidor yéndose al otro bando.
– ¿Ves? Suena fatal si lo dices así, pero el hecho es que Kurt podría ser un puente.
– ¿Un puente? ¿Quién necesita un puente? ¿Un puente entre los Allman y los McLaughlin?
– A lo mejor yo podría ser el puente -murmuró, encantada con la idea.
Josh la miraba con curiosidad, sin entender por qué había dicho eso. Se sonrojó y decidió que era hora de hablar. Pero vaciló. Era su gran oportunidad. La conversación la había conducido a ese punto. Era el momento perfecto. Se lo podría decir entonces. Se mordió el labio e intentó obligarse a hablar, pero se dio cuenta de que no tenía valor. Al menos no aún.
– El caso es que voy a vivir con ellos unas semanas. ¿Será eso un problema para vosotros?
– No, claro que no -dijo él sonriente después de pensarlo.
– Menos mal. Parece que mi marido no está completamente loco -dijo Cathy con un suspiro.
Annie sonrió, pero se dio cuenta de que entendía mejor a Josh que su propia mujer. La disputa estaría siempre presente con puente o sin él. No habría manera de borrarla de su historia.
Annie había pensado que la tensión desaparecería cuando Matt se mudase al piso de su hermano y no estuviera todo el tiempo en la casa tentándola. Pero no fue así. Había electricidad entre ellos incluso en el trabajo. Era innegable.