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Una Extrana Herencia

Электронная книга - «Una Extrana Herencia». Краткое содержание книги:

El empresario Ryan Bennett había accedido a hacerse pasar por su primo en una cita a ciegas. Desde el momento en que vio a Julie Nelson hasta el momento en el que debería haberle dicho adiós, Ryan estuvo cautivado por aquella mujer y no pudo evitar invitarla a compartir su cama. Después del apasionado encuentro, Ryan confesó su verdadera identidad y trató de convencerla de que lo que había entre ellos era real a pesar del engaño inicial, pero Julie no estaba dispuesta a hacerlo. Ahora lo consideraba un enemigo…
Pronto daría a luz al hijo del enemigo…
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– Siempre que puedas enseñarles lecciones -dijo ella-. Lo siento. Estoy rompiendo las normas. Digamos sólo que ésta es una parte interesante de tu personalidad. Ahora podemos pasar a temas más seguros. Dime cómo era tu vida cuando eras pequeño.

Ryan la miró mientras partía la rúcola y la echaba en un cuenco.

– Eso me metería en problemas.

– ¿Por qué?

– Porque sí. Pero te lo contaré de todas formas. Todd y yo nacimos con un par de meses de diferencia, de modo que siempre hemos estado unidos. Nuestros padres son hermanos, así que viajamos mucho juntos y fuimos a las mismas escuelas. Salíamos juntos de vacaciones.

– ¿Escuela pública? -preguntó ella antes de dar otro trago al té. Ya había adivinado la respuesta, pero no le importaba ver cómo se ponía a la defensiva.

– Privada.

– Ah.

– Los dos fuimos a Stanford. Se habló de Princeton o Yale, pero no nos interesaba. Nuestras vidas estaban en California. La nieve era para las vacaciones de esquí, no para todos los días.

– ¿Esquiabas en Gstaad? -preguntó ella.

– En todas partes. Y, antes de que empieces a burlarte de mí…

– ¡Nunca haría eso!

– Quiero dejar claro que Ruth tenía dinero. Esta también podría haber sido tu vida.

– Entiendo las palabras, pero admitiré que no puedo verlo como algo real. Mi madre siempre dijo que sus padres habían muerto, y nosotras la creímos.

– Pero, si las cosas hubieran sido distintas… -comenzó él.

– Entonces tú y yo habríamos crecido juntos. Habríamos sido como hermano y hermana.

Ryan puso cara de repugnancia. No era precisamente como querría que hubieran sido las cosas. Pensaba en Julie de muchas maneras, pero no como hermana.

Mientras cocinaba, se distraía constantemente con su presencia. Estaba tan viva, tan vibrante. Era como si ella fuese el único color de la habitación.

Le gustaba el modo que tenía de desafiarlo, y cómo trataba de ser justa. También le gustaba su jersey rosa, que enfatizaba sus curvas. Curvas que recordaba muy bien y que deseaba poder tocar de nuevo.

– O tal vez hubiéramos sido el primer amor del otro -dijo ella.

– Eso me gusta más -dijo él.

– Puedo imaginármelo. La magia del primer beso. Ir a los bailes de graduación.

– Tú irías a un colegio privado de chicas -dijo él con una sonrisa- Con uniforme.

– Te estoy ignorando. Nos habríamos separado antes de la universidad, habríamos tratado de mantener el contacto, pero tú serías incapaz de serme fiel. Yo me presentaría por sorpresa en tu residencia y te pillaría con una pelirroja.

– Eh, ¿por qué tengo que ser el malo? Nunca he sido infiel.

– ¿Por qué no me lo creo?

– No sé, pero es cierto. Tengo referencias.

Julie pareció pensar en eso durante un momento.

– De acuerdo, entonces simplemente nos distanciamos. Entonces, en nuestras siguientes vacaciones juntos, Todd intentaría ligar conmigo. Vosotros os peleáis y, mientras tanto, yo me voy con el científico que conocí en la biblioteca.

– ¿Y yo viviría mi vida amargado y arrepintiéndome?

– Tal vez. Pero finalmente encontrarías a alguien, una bibliotecaria que te leería a Emily Dickinson todas las noches.

– Vaya, gracias.

– De hecho, te gustaría mucho.

– Así que todavía me odias, ¿verdad? -preguntó él.

Julie ladeó la cabeza y su larga melena rubia le cayó por encima del hombro.

– No tanto como debería.

Ryan le dio la vuelta al pollo y negó con la cabeza.

– Ojalá nos hubiéramos conocido de otra forma. Ojalá me hubiera encontrado contigo en la playa, o en la tienda de ultramarinos, o en una fiesta.

– Ryan, no.

– ¿Por qué no? Nos llevamos bien. Nos llevamos bien aquella primera noche y nos llevamos bien ahora.

– No sé qué parte de aquella noche fue real y qué parte estaba planeada. ¿Quién eres realmente?

– Estoy intentando enseñártelo -intentando ser paciente. Las razones de Julie eran válidas. Aunque no quisiera, tenía que respetar su derecho a mostrarse recelosa.

– De acuerdo, me parece bien -dijo ella-. Lo estoy intentando, Ryan. No estoy siendo difícil a proposito.

– ¿Es sólo un alegre derivado?

– Más o menos.

– Háblame de tu vida -dijo él-. Ya sabes todo sobre la tragedia de mi infancia.

– Mis hermanas y yo éramos felices. No había mucho dinero ni escuelas privadas con o sin uniformes, pero nos parecía bien.

– ¿Vuestro padre murió?

Julie se detuvo y, por primera vez desde que había llegado, pareció incómoda.

– No, está vivo.

¿Cuál era el problema? El divorcio era algo común.

– Mis padres siguen casados -dijo-. Tienen una relación única. Mi padre es uno de esos hombres que no puede sentar la cabeza. Es encantador y divertido, y todo el mundo quiere estar cerca de él.

Todo el mundo menos ella, pensaba Ryan, viendo las emociones en su rostro. Obviamente, su padre le había hecho daño.

– Desaparece -continuó Julie-. Reaparece durante algunas semanas, para alivio de mi madre, que lo adora. Nos colma de regalos y nos cuenta historias, y se implica en nuestras vidas, y luego desaparece. Nunca avisa y, con frecuencia, vacía la cuenta bancaría de mi madre. Meses después, envía un cheque con una cantidad tres o cuatro veces mayor. Pocos meses después de eso, reaparece de nuevo.

– Eso tenía que ser duro para ti -dijo Ryan.

– No era mi manera favorita de vivir. Yo quería que se quedase y, si no podía, quería que desapareciese para siempre. Durante mucho tiempo me odié a mi misma por quererlo cuando estaba cerca y por lo mal que me sentía cuando se iba. Odiaba ver a mis hermanas tan tristes y escuchar a mi madre llorar. Ahora es mejor. Ya no me implico.

¿Era cierto? ¿Julie era capaz de distanciarse de su padre o simplemente evitaba cualquier emoción en lo que a él respectaba?

– ¿Cómo lo lleva tu madre? -preguntó él.

– Lo ama -la expresión de Julie era indulgente y confusa-. No lo entiendo, pero así es. Lo ha amado desde el primer momento en que lo vio. Se distanció de su familia sólo para estar con él. Se alejó de sus padres y de una vida privilegiada. Tu tío era su padrastro, pero había estado en su vida desde que ella era un bebé. En lo que a ella respectaba, era su padre. Por lo que cuenta, fue lo mejor. Nunca ha mirado atrás, nunca se ha arrepentido.

Ryan comprobó el pan y luego sacó el pollo de la sartén. La ensalada estaba lista. En cuanto terminara el pan, prepararía el pesto y estarían listos para comer.

– Admiro su habilidad para aferrarse a su decisión -dijo él-. Hace falta coraje.

– Creo que el hecho de estar completamente apartada de su familia ayudó un poco. No era como si ellos hubieran estado dispuestos a recibirla de vuelta.

– Su padre no lo habría hecho -dijo Ryan-, pero Ruth sí. Es una mujer de buen corazón. Es gruñona y dura por fuera, pero por dentro es un cielo.

– Aún no he visto esa parte de ella. Se mostró bastante intimidante cuando vino a vernos.

– ¿Tú? -preguntó él con una sonrisa-. ¿Intimidada? No me lo creo.

– De acuerdo, estaba nerviosa. Obviamente te preocupas por ella. Lo noto en tu voz. Lo digo en el buen sentido. Pero bueno, trató de conseguir que una de nosotras se casara con tu primo sobornándonos. Eso no es muy dulce.

– Pero ella es así. Le encanta entrometerse, pero siempre ha sido una parte importante de mi vida. Nuestros padres viajaban constantemente y, cuando estaban fuera, Todd y yo vivíamos con Ruth. Tenía una mansión increíble en Bel Air. El terreno era impresionante, dos o tres acres por lo menos. Pasábamos los veranos perdidos en los jardines. Cuando estábamos en el colegio, ella aparecía sin razón alguna, nos sacaba de clase y nos llevaba a la playa o a Disneylandia.

– Suena bien -dijo ella con tono dubitativo.

– Era genial. Tendrás que llegar a conocerla.

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