Los asesinos ocultos
- Автор: Уилсон Роберт
- Язык: испанский
- Жанр: Триллеры
Электронная книга - «Los asesinos ocultos». Краткое содержание книги:
Sometido a la presión tanto de los medios En Escocia en pleno siglo XIV, el clan de los Fitzhugh asesina a toda la familia de Morganna Kil Creggar, la protagonista de esta novela pasional, humorística y llena de fuerza. Alta, delgada y atractiva, Morganna jura venganza por este acto al clan enemigo y, para llevar a cabo su cometido, se viste de chico y se hace llamar Morgan. Ello le brinda la oportunidad de trabajar como escudero para Zander Fitzhugh, un miembro del clan y caballero empeñado en unificar su tierra y liberarla del dominio inglés, como del sector político, el inspector Javier Falcón descubre que el terrible suceso no es lo que parece. Y cuando todo apunta a que se trata de una conspiración, Falcón descubre algo que le obligará a dedicarse en cuerpo y alma a evitar que se produzca una catástrofe aún mayor más allá de las fronteras españolas.
– Lo primero -dijo, sentándose-. Yacoub ha contactado con nosotros y le hemos dado instrucciones en su nombre. Sabe qué hacer.
– ¿Y qué tiene que hacer?
– Yacoub pertenece a dos mezquitas. La primera está en Rabat: la Gran Mezquita Ahl-Fez, a la que asisten los ricos y poderosos. No se conoce por ninguna actitud radical islámica. Pero también pertenece a la mezquita de Salé, cerca de donde trabaja, que es un lugar totalmente distinto, y Yacoub lo sabe. Todo lo que tiene que hacer es pasarse al otro lado y comenzar a involucrarse. Conoce a la gente…
– ¿Por qué conoce a la gente?
– Javier -dijo Pablo con una mirada reprobatoria-, no me lo pregunte. No tiene por qué saberlo.
– ¿Hasta qué punto va a ser peligroso para él? -preguntó Falcón-. Quiero decir que los radicales islámicos no son famosos por su misericordia, y me imagino que son especialmente inmisericordes con los que los traicionan.
– Siempre y cuando se mantenga en su papel no corre peligro. Se comunica con nosotros a distancia. No hay ningún encuentro personal, que es cuando se suele estropear todo. Si necesita ver a alguien siempre puede organizar un viaje de negocios a Madrid.
– ¿Qué pasa si lo cogen y empieza a enviarnos e-mails de desinformación?
– En la correspondencia que mantenga con nosotros tiene que usar una frase concreta. Si no la utiliza entonces sabemos que no es él quien escribe y actuamos en consecuencia.
– ¿Cuánto tardarán los de la mezquita en confiar en él? -dijo Falcón-. Ustedes son de la opinión de que la bomba fue un error, o una maniobra de distracción. A lo mejor los del CNI se precipitan con la información que él envíe si creen que puede ayudar a impedir los atentados que ya han sido planeados.
– El CNI reconocerá inmediatamente el valor de la información…
– ¿Alguna vez se había acercado a Yacoub el GICM? -preguntó Falcón; era algo que se le acababa de ocurrir.
– Por su negocio, la posición de Yacoub es única -dijo Pablo, haciendo caso omiso de manera ostensible de la pregunta de Falcón-. Puede viajar a todas partes y es muy conocido y respetado por la gente de su gremio, que confía en él. No despertará ninguna sospecha en las autoridades marroquíes que buscan radicales, ni en las autoridades españolas que buscan terroristas o a quienes planean los atentados. Es la persona perfecta: cualquier organización terrorista querría sus servicios.
– Pero seguramente primero le pondrán a prueba -dijo Falcón-. No sé cómo funciona, pero es posible que le den información valiosa para ver qué hace con ella. Para ver, por ejemplo, si aparece en alguna parte. Como el CNI hizo con el CGI de Sevilla, por ejemplo.
– Ese es nuestro trabajo, Javier -dijo Pablo-. Sabemos qué información podemos utilizar y cuál no. Si tenemos información que sólo puede habernos llegado a través de él, sabremos ser cautos. Si nos dice que hay una célula del GICM operando en Barcelona, no irrumpiremos en el edificio.
– ¿Qué más quería decirme?
– Queremos que esta noche se ponga en contacto con Yacoub. No es que tengamos nada que decirle, pero queremos que sepa que usted está aquí, en contacto con él.
– ¿Eso es todo?
– No. La CIA nos ha proporcionado la identidad de su hombre misterioso sin manos ni cara.
– Eso es rapidez.
– Han desarrollado todo un sistema para rastrear gente de origen árabe, incluso sin son ciudadanos estadounidenses -dijo Pablo-. Su escultor hizo un buen trabajo con la cara, y las radiografías dentales, la operación de hernia y los tatuajes corroboraron su identidad.
– ¿Qué había en los tatuajes?
– Entre el pulgar y el índice tenía cuatro puntos que formaban un cuadrado en la mano derecha, y cinco puntos en la izquierda.
– ¿Por alguna razón?
– Le ayudaban a contar -dijo Pablo.
– ¿Hasta nueve?
– Al parecer las mujeres siempre lo comentaban.
– ¿Eso está en su expediente? -dijo Falcón, asombrado.
– Lo entenderá cuando le diga que fue profesor de Estudios Arábigos en la Universidad de Columbia hasta marzo del año pasado, cuando lo expulsaron tras encontrarlo en la cama con una de sus alumnas. ¿Y sabe cómo lo encontraron? Lo denunció otra de las alumnas con la que se acostaba en la misma época.
»En una universidad estadounidense no se puede hacer eso sin que te cojan. Llamaron a la policía. Los padres de la chica amenazaron con demandar a la universidad y a él. Fue el final de su carrera… y también le costó mucho dinero. Consiguió llegar a un acuerdo sin ir a juicio por consejo de sus abogados, que sabían que perdería y que entonces ellos no cobrarían. Tuvo que vender su apartamento cerca del centro de la ciudad, que le habían dejado sus padres. El único empleo que pudo conseguir cuando el caso se olvidó fueron clases particulares de matemáticas en Columbus, Ohio. Soportó tres meses el invierno del Medio Oeste y en abril del año pasado se fue a Madrid.
«Después de eso, la información es escasa. Tenemos constancia de que hizo un viaje de tres semanas a Marruecos a final de abril. Tomó el ferry de Algeciras a Tánger el 24 de abril y volvió el 12 de mayo. Eso es todo.
– ¿Tiene nombre?
– Su verdadero nombre es Tateb Hassani -dijo Pablo-. Cuando consiguió la ciudadanía estadounidense, en 1984, que fue el año en que murieron sus padres, uno de accidente de coche y el otro de cáncer, se cambió el nombre y pasó a ser Jack Hansen. No es inhabitual que los extranjeros adopten un nombre anglosajón. Nació en Fez en 1961 y sus padres se fueron de Marruecos en 1972. Su padre era un hombre de negocios que viajaba a menudo. En treinta años Tateb sólo estuvo dos veces en Marruecos. No le gustaba. Sus padres lo obligaron a seguir una educación árabe, y su madre sólo le hablaba en francés. Hablaba y escribía árabe perfectamente. Se licenció en matemáticas, pero no pudo encontrar plaza de profesor, así que se pasó a Estudios Arábigos e hizo una tesis sobre matemáticas árabes. Se doctoró en Princeton en 1986. Dio clases en las universidades de Madison, Minnesota y San Francisco antes de acabar en Nueva York. Llevaba una vida estupenda: paga de profesor de universidad, y aparte el alquiler del apartamento que le habían dejado sus padres. Luego, cuando ocupó su plaza en Columbia, se fue a vivir al piso que había heredado y su vida era perfecta, hasta que empezó a acostarse con las alumnas.
– ¿Y en cuanto a religión?
– Consta como musulmán, pero, como habrá deducido de su biografía, había dejado de practicar.
– ¿Se sabía que tuviera alguna opinión sobre el islamismo radical?
– Puede leer el expediente que nos ha enviado la CIA -dijo Pablo, sacándolo de su cartera y dejándolo en la mesa. Parecía tener unas diez páginas.
– ¿Hay ahí alguna muestra de su letra? -preguntó Falcón.
– No que yo haya visto.
– ¿Podría enviarnos la CIA alguna muestra? -preguntó Falcón, hojeando las páginas-. En inglés y en árabe.
– Les diré que se pongan a ello.
– ¿Hablaba algún otro idioma, aparte de francés, inglés y árabe?
– También sabía hablar y escribir español -dijo Pablo-. Todos los veranos daba cursos de matemáticas en la Universidad de Granada.
– El comisario Elvira me ha dicho que al CNI ya no le interesa mucho la investigación de lo que ha pasado en Sevilla, y que Juan ha vuelto a Madrid -dijo Falcón-. ¿Significa eso que se ha descifrado el código de las versiones anotadas del Corán?
– A Juan lo han hecho volver a Madrid porque han llegado informes de que otras células, que no tienen nada que ver con Hammad y Saoudi, se han puesto en movimiento -dijo Pablo-. Seguimos interesados en su investigación, pero de una manera diferente. Y no, no hemos descifrado el código.
– ¿Cómo va la teoría de la distracción?
– Madrid ha llegado a un callejón sin salida con las conexiones de Hammad y Saoudi -dijo Pablo-. Han detenido a gente, pero es lo de siempre. Sólo estaban al corriente de lo que ellos hacían. Recibían e-mails en clave y hacían lo que les decían. Hasta ahora sólo hemos detenido a unos cuantos «socios» de Hammad y Saoudi, por lo que no se puede decir que hayamos conseguido desmantelar toda la red… si es que existe una red. Esperamos que Yacoub nos sea de alguna ayuda.