Бесплатная библиотека
Читайте книгу на сайте или телефоне
READ-E-BOOK » Научная фантастика » Los viajes de Tuf [Tuf Voyaging - es]
Los viajes de Tuf [Tuf Voyaging - es] - Читать Любимую Русскую Полную Книгу 👉 Read-E-Book.com

Los viajes de Tuf [Tuf Voyaging - es]

Электронная книга - «Los viajes de Tuf [Tuf Voyaging - es]». Краткое содержание книги:

Haviland Tuf es un ser curioso: un mercader independiente de gran tamaño, obeso, calvo y con la piel blanca como el hueso. Es vegetariano, bebe montones de cerveza, come demasiado y le encantan los gatos. Y además es completa y absolutamente honesto. Tuf logra poseer una enorme nave espacial, el Arca, la única superviviente del antiguo Cuerpo de Ingeniería Ecológica de la Vieja Tierra. Al Arca es un artilugio desaparecido hace más de mil años, pero que revive gracias a Tuf y a sus gatos. A lo largo de los siete relatos que forman este libro, Tuf consigue la nave, la repara y resuelve un sinfín de problemas espaciales con la ayuda de la ingeniería ecológica, una profesión que él recupera y a la que añade la impronta de su personalidad, astucia e ironía.
1 ... 66 67 68 69 70 71 72 73 74 ... 114
Перейти на страницу:

—Ya entiendo —dijo Tuf. Dax estaba ronroneando. La Maestre de Puerto decía la más pura verdad—. De ahí el hinchado melodrama que fue llamado Tuf y Mune.

—Necesitaba calorías para los gastos legales —dijo ella—. Eso era muy cierto, ¡maldición!, pero además lo utilicé como excusa para venderle mi historia de los hechos a una de las grandes redes. Digamos que… bueno, que sazoné un poco la historia. Estaban tan entusiasmados que decidieron emitir una versión dramatizada después de haber conseguido la exclusividad de las noticias. Para mí fue un auténtico placer proporcionarles el argumento. Tuve un colaborador, claro está, pero yo fui dictando lo que debía escribir. Josen nunca llegó a entender lo que estaba pasando. No era un político tan astuto como creía y, además, el oficio nunca le gustó lo suficiente. y tuve ayuda.

—¿De qué fuente? —inquirió Tuf. —Básicamente de un joven llamado Cregor Blaxon. —Su nombre me resulta desconocido.

—Estaba en el Consejo, ocupando el cargo de consejero para agricultura. Un puesto de lo más crucial, Tuf, y Blaxon era su ocupante más joven en toda la historia de S’uthlam. Además, era el miembro más joven del Consejo. Usted pensará que él estaba satisfecho con eso, ¿no?

—Por favor, no cometa la presunción de intentar adivinarme el pensamiento a menos que durante mi ausencia haya logrado desarrollar habilidades psiónicas. No se me ocurriría pensar tal cosa, señora. He descubierto que se comete un gran error creyendo que los seres humanos son capaces de alcanzar tarde o temprano los límites de su satisfacción.

—Cregor Blaxon era, y es, un hombre muy ambicioso —dijo Tolly Mune—. Formaba parte de la administración de Josen: los dos eran tecnócratas, pero Blaxon aspiraba a ocupar el asiento de Primer Consejero y allí era donde Josen Rael había plantado sus posaderas.

—Creo que entiendo sus motivos. —Blaxon se convirtió en mi aliado. Para empezar, ya estaba realmente impresionado con todo lo que usted nos había entregado. El omnigrano, los peces y el plancton, las levaduras, todos esos malditos hongos… y se dio cuenta de lo que estaba pasando. Usó todo su poder para abreviar las pruebas biológicas y plantar directamente sus productos en las cosechas, pasando por alto todas las prioridades y aplastando a los imbéciles que intentaron frenar las cosas. Josen Rael estaba demasiado preocupado para enterarse de ello.

—El político inteligente y eficaz es una especie virtualmente desconocida en la galaxia —dijo Haviland Tuf—. Quizá debería conseguir una muestra celular de Cregor Blaxon para la biblioteca del Arca.

—Se está adelantando un poco. —El final de la historia me resulta obvio. Aunque pueda parecer que hablo impulsado por la vanidad, me aventuré a suponer que mi pequeño esfuerzo en el dominio de la ingeniería eco lógica fue considerado todo un éxito y que los enérgicos pasos dados por Cregor Blaxon para poner en práctica mis soluciones hicieron aumentar grandemente su fama y buen crédito.

—Lo llamó el Florecimiento de Tuf —dijo Tolly Mune con una leve sonrisa sarcástica—. Los noticiarios aceptaron en seguida el término: el Florecimiento de Tuf, una nueva edad de oro para S’uthlam. Muy pronto tuvimos hongos comestibles creciendo en las paredes de nuestras cloacas y pusimos en funcionamiento colosales granjas de setas en cada ciudad subterránea. Inmensas alfombras de chales de Neptuno cubrieron la superficie de nuestros mares y en sus profundidades los peces que nos había proporcionado empezaron a multiplicarse a un ritmo asombroso. Plantamos su omnigrano en vez de la neo hierba y el nanotrigo y la primera cosecha nos dio casi el triple de calorías. Su trabajo de ingeniería ecológica puede clasificarse como de clase nova, Tuf.

—Tomo nota de dicho cumplido con la debida satisfacción —dijo Tuf.

—Afortunadamente para mí, el Florecimiento se hallaba ya en plena eclosión cuando Tul y Mune empezó a ser exhibido y aún faltaba bastante para que fuera sometida a juicio. Creg no paraba de alabar cada día su brillantez ante los noticiarios y le decía a un público de miles de millones que nuestra crisis alimenticia estaba resuelta, solucionada, que todo había terminado bien —la Maestre de Puerto se encogió de hombros—. De ese modo y por razones particulares le convirtió en un héroe. Era necesario si deseaba ocupar el sitio de Josen. Yeso ayudó a convertirme en una heroína. Todo fue encajando perfectamente hasta formar un maldito y enorme nudo. Fue el ¡aleo más endemoniadamente grande que pueda llegar a imaginarse, pero le ahorraré el resto de los detalles. Al final del ¡aleo, Tolly Mune fue absuelta y se le devolvió nuevamente el cargo con todos los honores posibles. Josen Rael cayó en desgracia, fue abandonado por sus seguidores y se vio obligado a dimitir. La mitad del Consejo dimitió con él. Cregor Blaxon se convirtió en el nuevo líder tecnocrático y ganó las siguientes elecciones. Ahora es el Primer Consejero. El pobre Josen murió hace dos años. y usted y yo nos hemos convertido en seres legendarios, Tuf, los amantes más famosos y celebrados desde… ¡Oh! ¡infiernos!, desde todas esas parejas románticas de los viejos tiempos. Ya sabe, Romeo y Julieta, Sansón y Dalia, Sodoma y Gomorra o Marx y Lenin.

En el hombro de Tuf, Dax se agitó levemente y empezó a emitir un ronco gruñido de temor. Pequeñas garras atravesaron la tela del mono que vestía Tuf y se clavaron en su carne. Haviland Tuf pestañeó, alzó la mano y acarició al gatito en un ademán tranquilizador.

—Maestre de Puerto Mune, veo que sonríe ampliamente y sus noticias no parecen indicar nada, aparte del sobado y sin embargo eternamente popular final feliz, pero Dax se ha asustado, como si bajo tan plácida superficie hirviera un torbellino de emociones. Puede que esté pasando por alto una parte crucial de la historia.

—Sólo una nota a pie de página, Tuf —dijo la Maestre de Puerto.

—Ciertamente. ¿En qué podría consistir dicha nota? —Veintisiete años, Tuf. ¿Hace sonar eso alguna sirena de alarma en su cabeza?

—Ciertamente. Antes de que se embarcara en mi programa de ingeniería ecológica sus cálculos indicaban que S’uthlam se hallaba a veintisiete años de la hambruna, dado el alarmante crecimiento de la población y los cada vez menores recursos alimenticios.

—Eso era hace cinco años —dijo Tolly Mune. —Ciertamente.

—Veintisiete menos cinco. —Veintidós —replicó Tuf—. Supongo que debe haber alguna finalidad oculta en este ejercicio de aritmética elemental.

—Faltan veintidós años —dijo la Maestre de Puerto Tolly Mune—. Pero, claro, eso fue antes del Arca, antes de que el genial ecólogo Tuf y la osada hilandera Mune lo arreglaran todo, antes de que tuviera lugar el milagro de los panes y los peces, antes de que el valeroso joven llamado Cregor Blaxon recogiera los frutos del Florecimiento de Tuf.

Haviland Tuf volvió la cabeza hacia el gatito que tenía en el hombro.

—Detecto cierta nota de sarcasmo en su voz —le dijo a Dax.

Tolly Mune suspiró, metió la mano en el bolsillo y sacó de él un estuche de cristales de datos.

—Ahí tienes, querido mío —dijo, lanzándolos al aire. Tuf alargó la mano y pilló al vuelo el estuche con su pálida manaza sin decir palabra.

—Todo lo necesario está ahí. Sacado directamente de los bancos de datos del Consejo. Naturalmente, forma parte de los archivos clasificados como supersecreto. Todos los informes, proyecciones y análisis, exclusivamente para ser vistos por personas de la mayor confianza. ¿Lo entiende? Ésa es la razón de que me mostrara tan condenadamente misteriosa y de que nos dirigiéramos al Arca. Creg y el Consejo estimaron que nuestro romance iba a ser una pantalla magnífica. Que los incontables espectadores de noticiarios pensaran que estábamos haciendo el amor apasionadamente, sin enterarnos de nada más. Mientras tengan la cabeza llena de románticas imágenes del pirata y la Maestre de Puerto abriéndose paso entre las llamas de nuevas fronteras sexuales, no se detendrán a pensar en qué estamos haciendo realmente y todo podrá hacerse con la cautela necesaria. Queremos panes y peces, Tuf, pero esta vez los queremos servidos en una fuente bien tapada, ¿lo entiende? Ésas son mis instrucciones.

1 ... 66 67 68 69 70 71 72 73 74 ... 114
Перейти на страницу:
0
Сюжет
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Атмосфера
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Главный герой
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Общее впечатление
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
Итоговая оценка: 0.0 из 10 (голосов: 0 / История оценок)