Бесплатная библиотека
Читайте книгу на сайте или телефоне
READ-E-BOOK » Романы для взрослых » Cincuenta Sombras Liberadas
Cincuenta Sombras Liberadas - Читать Любимую Русскую Полную Книгу 👉 Read-E-Book.com

Cincuenta Sombras Liberadas

Электронная книга - «Cincuenta Sombras Liberadas». Краткое содержание книги:

La tercera entrega de la exitosa trilogía Cincuenta sombras
Cuando la joven Anastasia conoce al poderoso y enigmático Grey, comienzan un excitante, sensual y atormentado romance. Erótica, entretenida y profundamente conmovedora, la serie Cincuenta sombras es una historia que te cautivará, te poseerá y se quedará contigo por siempre.
Para público adulto.
1 ... 66 67 68 69 70 71 72 73 74 ... 140
Перейти на страницу:

– Vamos. Comamos algo. Los demás se estarán preguntando dónde estamos. Luego hablamos de lo que queremos hacer.

– ¡Oh, no! -exclama Kate de repente.

Todas las miradas se centran en ella.

– Mirad -dice señalando el mirador. Fuera ha empezado a llover a cántaros. Estamos sentados alrededor de la mesa de madera oscura de la cocina después de haber comido un festín de entremeses italianos variados preparados por la señora Bentley y haber acabado con un par de botellas de Frascati. Estoy más que llena y un poco achispada por el alcohol.

– Nos quedamos sin excursión -murmura Elliot y suena ligeramente aliviado. Kate le mira con el ceño fruncido. Sin duda les pasa algo. Se han mostrado relajados con los demás, pero no el uno con el otro.

– Podríamos ir a la ciudad -sugiere Mia. Ethan le sonríe.

– Hace un tiempo perfecto para pescar -aporta Christian.

– Yo me apunto a pescar -dice Ethan.

– Hagamos dos grupos -dice Mia juntando las manos-. Las chicas nos vamos de compras y los chicos que salgan a la naturaleza a hacer esas cosas aburridas.

Miro a Kate, que observa a Mia con indulgencia. ¿Pescar o ir de compras? Buf, vaya elección.

– Ana, ¿tú qué quieres hacer? -me pregunta Christian.

– Me da igual -miento. La mirada de Kate se cruza con la mía y vocaliza la palabra «compras». Veo que quiere hablar-. Me parece bien ir de compras -digo sonriéndoles a Kate y a Mia.

Christian sonríe burlón. Sabe que no me gusta nada ir de compras.

– Yo me quedo aquí contigo, si quieres -me dice y algo oscuro se despereza en mi interior al oír su tono.

– No, tú vete a pescar -le respondo. Christian necesita pasar un tiempo con los chicos.

– Parece que tenemos un plan -concluye Kate levantándose de la mesa.

– Taylor os acompañará -dice Christian y es una orden que no admite discusión.

– No necesitamos niñera -le responde Kate rotundamente, tan directa como siempre.

Yo le pongo la mano en el brazo a Kate.

– Kate, es mejor que venga Taylor.

Ella frunce el ceño, después se encoge de hombros y por una vez se muerde la lengua. Le sonrío tímidamente a Christian. Su expresión permanece impasible. Oh, no… Espero que no se haya enfadado con Kate.

Elliot frunce el ceño.

– Necesito ir a la ciudad a por una pila para mi reloj de pulsera. -Le lanza una mirada a Kate y se ruboriza un poco, pero ella no se da cuenta porque le está ignorando a propósito.

– Llévate el Audi, Elliot. Nos iremos a pescar cuando vuelvas -le dice Christian.

– Sí -responde Elliot, pero parece distraído-. Buen plan.

– Aquí. -Mia me agarra del brazo y me arrastra al interior de una boutique de diseño con seda rosa por todas partes y muebles rústicos envejecidos de aire francés.

Kate nos sigue mientras Taylor espera fuera, refugiándose de la lluvia bajo el toldo. Se oye a Aretha Franklin cantar «Say a Little Prayer» en el hilo musical de la tienda. Me encanta esta canción. Tengo que grabársela a Christian en el iPod.

– Este vestido te quedaría genial, Ana. -Mia me enseña una tela plateada-. Toma, pruébatelo.

– Mmm… es un poco corto.

– Te va a quedar fantástico. Y a Christian le va a encantar.

– ¿Tú crees?

Mia me sonríe.

– Ana, tienes unas piernas de muerte y si esta noche vamos a ir de discotecas -sonríe antes de dar el golpe de gracia-, con esto volverás loco a tu marido.

La miro y parpadeo un poco, perpleja. ¿Vamos a ir de discotecas? Yo no voy a discotecas.

Kate se ríe al ver mi expresión. Parece más relajada ahora que no está con Elliot.

– Deberíamos salir a bailar esta noche, sí -apoya Kate.

– Ve y pruébatelo -me ordena Mia y yo me encamino al probador a regañadientes.

Mientras espero a que Kate y Mia salgan del probador, me acerco al escaparate y miro afuera, al otro lado de la calle principal, sin prestar mucha atención. Las canciones de soul continúan: ahora Dionne Warwick canta «Walk on By», otra canción fabulosa y una de las favoritas de mi madre. Miro el vestido que tengo en la mano, aunque «vestido» tal vez sea demasiado decir. No tiene espalda y es muy corto, pero Mia ha decidido que es ideal y que es perfecto para bailar toda la noche. Por lo que se ve también necesito zapatos y un collar llamativo; ahora vamos en su busca. Pongo los ojos en blanco y me alegro una vez más de la suerte que tengo por contar con Caroline Acton, mi asesora personal de compras.

De repente veo a Elliot a través del escaparate. Ha aparecido al otro lado de la arbolada calle principal y sale de un Audi grande. Entra en una tienda como para refugiarse de la lluvia. Parece una joyería… tal vez sea haya ido a comparar la pila para su reloj. Sale a los pocos minutos. Pero ya no va solo: va con una mujer.

¡Joder! Es Gia. ¡Está hablando con Gia! ¿Qué demonios está haciendo ella aquí?

Mientras les observo, se dan un abrazo breve y ella echa atrás la cabeza para reírse animadamente de algo que él ha dicho. Elliot le besa en la mejilla y después corre al coche que le espera. Ella se gira y baja por la calle. Yo me quedo mirándola con la boca abierta. ¿De qué va eso? Me giro nerviosa hacia los probadores, pero todavía no hay señales de Kate ni de Mia. Después me fijo en Taylor, que sigue esperando en el exterior de la tienda. Ve que le estoy mirando y se encoge de hombros. Él también ha presenciado ese breve encuentro. Me ruborizo, avergonzada porque me han pillado espiando. Me vuelvo y Kate y Mia emergen del probador, ambas riendo. Kate me mira inquisitiva.

– ¿Qué pasa, Ana? -me pregunta-. ¿Te has echado atrás con lo del vestido? Estás sensacional con él.

– Mmm… No.

– ¿Estás bien? -Kate abre mucho los ojos.

– Estoy bien, ¿pagamos? -Me encamino a la caja, donde me uno a Mia, que ha elegido dos faldas.

– Buenas tardes, señora. -La joven dependienta (que lleva más brillo en los labios del que yo he visto en mi vida reunido en un solo sitio) me sonríe-. Son ochocientos cincuenta dólares.

¿Qué? ¿Por este trozo de tela? Parpadeo y le doy dócilmente mi American Express negra.

– Gracias, señora Grey -canturrea la señorita Brillo de Labios.

Durante las dos horas siguientes sigo a Kate y a Mia totalmente aturdida, manteniendo todo el tiempo una lucha conmigo misma. ¿Debería decírselo a Kate? Mi subconsciente niega con la cabeza firmemente. Sí, debería decírselo. No, mejor no. Puede haber sido simplemente un encuentro fortuito. Mierda. ¿Qué debo hacer?

– ¿Te gustan los zapatos, Ana? -Mia tiene los brazos en jarras.

– Mmm… Sí, claro.

He acabado con un par de zapatos de Manolo Blahnik imposiblemente altos y con tiras que parecen hechas de cristal de espejo. Quedan perfectos con el vestido y solo le cuestan a Christian más de mil dólares. Tengo suerte con la larga cadena de plata que Kate insiste en que me compre: solo vale ochenta y cuatro dólares de nada.

– ¿Empiezas a acostumbrarte a tener dinero? -me pregunta Kate sin mala intención cuando vamos de camino al coche. Mia se ha adelantado un poco.

– Ya sabes que yo no soy así, Kate. Todo esto me hace sentir incómoda. Pero si no me han informado mal, va con el lote. -La miro con los labios fruncidos y ella me rodea con un brazo.

– Te acostumbrarás, Ana -me dice para animarme-. Y vas a estar genial.

– Kate, ¿qué tal os va a ti y a Elliot? -le pregunto.

Sus ojos azules se clavan en los míos. Oh, no… Niega con la cabeza.

– No quiero hablar de eso ahora -dice señalando a Mia con la cabeza-, pero las cosas están… -Kate deja la frase sin terminar.

Esto no es propio de la Kate tenaz que yo conozco. Mierda. Sabía que estaba pasando algo. ¿Le digo lo que he visto? Pero ¿qué he visto? Elliot y la señorita Depredadora-Sexual-Bien-Arreglada hablando, dándose un abrazo y un beso en la mejilla. Seguro que no es más que un encuentro de viejos amigos. No, no se lo voy a decir. Al menos no ahora. Asiento con una expresión que dice «lo entiendo perfectamente y voy a respetar tu privacidad». Ella me coge la mano y le da un apretón agradecido. Veo un destello de sufrimiento y dolor en sus ojos, pero ella lo oculta rápidamente con un parpadeo. De repente me siento muy protectora con mi mejor amiga. ¿A qué demonios está jugando Elliot, el gigolo, Grey?

1 ... 66 67 68 69 70 71 72 73 74 ... 140
Перейти на страницу:
0
Сюжет
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Атмосфера
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Главный герой
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Общее впечатление
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
Итоговая оценка: 0.0 из 10 (голосов: 0 / История оценок)