Dune [es]
- Автор: Херберт Фрэнк
- Серия: dune (es) #1
- Год: 1975
- Язык: испанский
- Год: Acervo
- ISBN: 84-7002-181-8
- Переводчик: Domingo Santos
- Жанр: Научная фантастика
Электронная книга - «Dune [es]». Краткое содержание книги:
—No puedes tener idea de la cantidad de riquezas que se hallan aquí empeñadas, Feyd —dijo el Barón—. Ni siquiera en tus más locos sueños. En primer lugar, nos aseguraremos de forma irrevocable un directorio de la Compañía CHOAM.
Feyd-Rautha asintió. La riqueza era lo único importante. La CHOAM era la llave de la riqueza, cada Casa noble hundía sus manos en los cofres de la compañía siempre que podía y bajo control del directorio. Ese directorio de la CHOAM era la evidencia real del poder político en el Imperio, cambiando de acuerdo con los votos de las inestables fuerzas del Landsraad, que servían de equilibrio frente al Emperador y sus sostenedores.
—El Duque Leto —dijo Piter— puede buscar refugio entre los pocos Fremen que viven al filo del desierto. O quizá prefiera mandar a su familia a esa imaginaria seguridad. Pero este camino está bloqueado por uno de los agentes de Su Majestad… el ecólogo planetario. Seguramente lo recordarás… Kynes.
—Feyd lo recuerda —dijo el Barón—. Continúa.
—No os gustan mucho los detalles, Barón —dijo Piter.
—¡Continúa, te lo ordeno! —rugió el Barón.
Piter se alzó de hombros.
—Si todo marcha como está planeado —dijo—, la Casa de los Harkonnen tendrá un subfeudo en Arrakis dentro de un año standard. Tu tío obtendrá la administración de ese feudo. Su agente personal dominará en Arrakis.
—Más beneficios —dijo Feyd-Rautha.
—Exacto —dijo el Barón. Y pensó: Es lo justo. Nosotros fuimos quienes colonizamos Arrakis… excepto esos pocos mestizos Fremen que se esconden al borde del desierto… y unos pocos e inofensivos contrabandistas ligados más estrechamente al planeta que los propios trabajadores indígenas.
—Y las Grandes Casas sabrán entonces que el Barón ha destruido a los Atreides —dijo Piter—. Todas lo sabrán.
—Y lo más encantador de todo —dijo Piter— es que el Duque también lo sabrá. Ya lo sabe ahora. Ya presiente la trampa.
—Es cierto que el Duque lo sabe —dijo el Barón, y su voz tuvo una nota de tristeza—. Y no puede hacer nada… y esto es lo más triste.
El Barón se alejó de la esfera de Arrakis. Y, al emerger de las sombras, su silueta adquirió otra dimensión… grande e inmensamente gruesa. Y los sutiles movimientos de sus protuberancias bajo los pliegues de su oscura ropa revelaban que sus grasas estaban sostenidas parcialmente por suspensores portátiles anclados a sus carnes. Su peso debía ser realmente de unos doscientos kilos standard, pero sus pies no sostenían más de cincuenta de ellos.
—Tengo hambre —gruñó el Barón, y se frotó con su mano cubierta de anillos los gruesos labios, mirando a Feyd-Rautha con unos ojos enterrados en grasa—. Pide que nos traigan comida, querido. Tomaremos algo antes de retirarnos.
CAPÍTULO III
Así habló Santa Alia del Cuchillo: «La Reverenda Madre debe combinar las artes de seducción de una cortesana con la intocable majestad de una diosa virgen, manteniendo estos atributos en tensión tanto tiempo como subsistan los poderes de su juventud. Pues una vez se hayan ido belleza y juventud, descubrirá que el lugar intermedio ocupado antes por la tensión se ha convertido en una fuente de astucia y de recursos infinitos.»