Dune [es]
- Автор: Херберт Фрэнк
- Серия: dune (es) #1
- Год: 1975
- Язык: испанский
- Год: Acervo
- ISBN: 84-7002-181-8
- Переводчик: Domingo Santos
- Жанр: Научная фантастика
Электронная книга - «Dune [es]». Краткое содержание книги:
—¿Esto es un indicio? —preguntó.
—No estamos aquí para jugar con las palabras o discutir sobre su significado —dijo la vieja mujer—. El sauce se somete al viento y prospera hasta el día en que habrá a su alrededor tantos sauces que formarán una barrera contra el viento. Esta es la finalidad del sauce.
Paul la miró. Ella había dicho finalidad, y sintió como la palabra le golpeaba, infectándolo de nuevo con aquella terrible finalidad. Experimentó una súbita rabia contra ella: fatua vieja bruja con su boca llena de tópicos.
—Creéis que puedo ser ese Kwisatz Haderach —dijo—. Habéis hablado de mi, pero no habéis dicho absolutamente nada acerca de lo que podemos hacer para ayudar a mi padre. Os he oído hablar a mi madre. Habláis como si mi padre estuviera ya muerto. ¡Bien, pues no es así!
—Si fuera posible hacer algo por él, ya lo habríamos hecho — gruñó la vieja mujer—. Quizá consigamos salvarte a ti. Es dudoso, pero posible. En cuanto a tu padre, no. Cuando hayas conseguido aceptar este hecho, habrás aprendido una verdadera lección Bene Gesserit.
Paul se dio cuenta de cómo las palabras habían herido a su madre. Miró irritado a la vieja mujer. ¿Cómo podía decir aquello de su padre? ¿Cómo podía estar tan segura? Su mente ardía con el resentimiento.
La Reverenda Madre miró a Jessica.
—Lo has entrenado bien a la Manera… he observado los signos. Yo hubiera hecho lo mismo en tu lugar, y al diablo las Reglas.
Jessica asintió.
—Ahora quiero advertirte —dijo la vieja mujer—. No olvides el orden regular de su adiestramiento. Su propia seguridad requiere la Voz. Ya tiene alguna idea de ello, pero ambas sabemos que necesita mucho más… y desesperadamente. —Se acercó a Paul, mirándole con fijeza—. Adiós, joven humano. Espero que tengas éxito. Pero, ocurra lo que ocurra… bien, nosotras llegaremos igualmente.
Miró de nuevo a Jessica. Un imperceptible signo de comprensión pasó entre las dos. Entonces la vieja mujer salió de la estancia con suave roce de sus ropas, sin mirar hacia atrás. La estancia y sus ocupantes habían quedado excluidos de sus pensamientos.
Pero Jessica había podido sorprender por un instante el rostro de la Reverenda Madre en el momento en que se volvía. Había lágrimas en aquellas arrugadas mejillas. Lágrimas más intranquilizadoras que cualquier otra palabra o signo que se hubiera intercambiado entre ellos aquel día.
CAPÍTULO IV
Habéis leído que Muad’Dib no tenía compañeros de juego de su misma edad en Caladan. Los peligros eran demasiado grandes. Pero Muad’Dib tuvo maravillosos compañeros- preceptores. Estaba Gurney Halleck, el trovador-guerrero. Podréis cantar algunas de las canciones de Gurney a medida que vayáis leyendo este libro. Estaba Thufir Hawat, el viejo Mentat Maestro de Asesinos, al que temía el propio Emperador Padishah. Estaba Duncan Idaho, El Maestro de Armas de los Ginaz; el doctor Wellington Yueh, un nombre negro en traición pero brillante en conocimiento; Dama Jessica, que guió a su hijo en la Manera Bene Gesserit, y —por supuesto— el Duque Leto, cuyas cualidades como padre fueron durante mucho tiempo pasadas por alto.