Бесплатная библиотека
Читайте книгу на сайте или телефоне
READ-E-BOOK » Триллеры » Historia de Dios en una esquina
Historia de Dios en una esquina - Читать Любимую Русскую Полную Книгу 👉 Read-E-Book.com

Historia de Dios en una esquina

Электронная книга - «Historia de Dios en una esquina». Краткое содержание книги:

El descubrimiento del cadáver de una niña, hija adoptiva de una rica familia, llevará al inspector Méndez a husmear por las viejas calles de Barcelona, una ciudad en continua reconstrucción, y por las ruinas eternas de Egipto.
1 ... 59 60 61 62 63 64 65 66 67 ... 82
Перейти на страницу:

Hubo un momento de quietud.

Luego la música inició un crescendo.

Galán empuñó con fuerza la navaja.

¡AHORA!

Fue como un grito interior. Siempre lo había sentido en el momento de matar. ¡Ahora! Entonces su cerebro se ponía en blanco y sólo su instinto actuaba. La hoja mortífera salió al aire, impelida por el resorte. La dirigió hacia el corazón de su víctima.

Y entonces los dos gritos:

– ¡Gora ETA!

– ¡Gandaria, cabrón!

Eran dos hombres los que se movían. Galán no llegó a verles las caras a causa de la semioscuridad, pero se dio cuenta de lo que significaban: la cuenta con Gandaria iba a ser saldada. Allí, en el último rincón del mundo, un grito que había ensangrentado España marcaba el último segundo del viaje del magnate vasco. ¡Gora ETA! Los tres pensamientos de Galán parecieron encontrarse en el aire para formar un solo chispazo. El primer pensamiento fue: «Absurdo». El segundo fue: «Argel». Y el tercero: «Centroáfrica». No, no era absurdo, porque aquellos eran puntos en los que existían hombres de ETA. Llegar a Luxor era, después de todo, incluso lógico.

Pero ése fue el primer chispazo.

Instantáneamente, el segundo.

Gandaria había saltado.

Su agilidad resultaba increíble.

La multitud y la sorpresa eran su única defensa. Y utilizó ambas cosas cuando se colocó materialmente detrás de Galán, que estaba pegado a él. Galán se dio entonces cuenta, con un atisbo de horror, de que ya no tenía las facultades de otro tiempo. Se había dejado sorprender.

Su cintura no había sabido responder al repentino cambio de posición del otro.

Vio las dos armas.

¿Pistolas checas? ¿O belgas?

La pregunta de profesional dejó de importarle cuando sintió en el cuerpo dos impactos. Estaban tan delante de Gandaria y los dos pistoleros eran tan novatos que le alcanzaron a él. Galán se retorció soltando la navaja, mientras la multitud que le rodeaba por todas partes dejaba de tener forma, desaparecía para convertirse en un agudo grito.

Los dos pistoleros saltaron hacia las columnas. Era justo el movimiento que el propio Galán había tratado de hacer. Nadie les retuvo en parte porque nadie les veía y en parte porque todo el mundo estaba petrificado por el horror. Los tres mil quinientos años de Karnak se los tragaron en un segundo.

Galán giró sobre sí mismo.

Pensó absurdamente en la muerte de Fernando Torres.

Pero no fue lo mismo. Fue exactamente lo contrario. El propio Gandaria se arrodilló junto a él y le sostuvo la cabeza mientras gemía con lágrimas en los ojos:

– No se preocupe, usted no va a morir… Yo le sacaré de aquí…, amigo.

28 MANUAL DE FELICIDAD PARA INFELICES

Méndez estaba con la pequeña Olga en sus brazos cuando se lo dijeron. La niña se había dormido, sentada en sus rodillas, mientras Méndez contemplaba las luces de la ciudad desde cubierta. Un hombre vestido de blanco, pero cuya americana parecía contener todas las manchas de grasa de todas las cocinas de Egipto, se detuvo ante él.

– Usted es el inspector Méndez, de la policía española -dijo.

Méndez susurró:

– Aún no me han echado.

– Yo soy Hakim, de la policía de Luxor.

– Esperaba que vinieran. Tengo que hacer unas declaraciones oficiales sobre la muerte de un hombre de Kom Ombo.

– No he venido para eso. Se trata de otro asunto.

El dificilísimo castellano del policía egipcio no impidió a Méndez comprender que algo absolutamente nuevo acababa de ocurrir. Y tuvo que hacer un esfuerzo para dominar su sorpresa y no acabar despertando a la niña.

– ¿Qué dice…?

– Han herido a un hombre de este barco.

– ¿Quién…?

– Le han reconocido todos los otros pasajeros. Se llama Galán.

– Pero ¿qué dice? ¿Y dónde ha sido…?

– En el templo de Karnak, durante el espectáculo Luz y sonido. Ya tengo los detalles esenciales, aunque mis compañeros siguen con la investigación. -Se pasó un pañuelo por la sudorosa frente, porque había venido a toda prisa-. ¿Me permite que me siente?

– Claro que sí. Pero, por favor, no despierte a la niña.

– Bueno… -el otro siguió secándose la frente y explicándose en su difícil español-. Por lo que nos ha dicho un pasajero llamado Gandaria -consultó el nombre en una libretita-, él ya venía amenazado desde España por una organización independentista que tienen ustedes, una cosa que me parece que se llama ETA.

– Eso es verdad -dijo Méndez.

– El pensaba que aquí se encontraría a salvo.

– También es lógico.

– Pero no ha sido así, amigo Méndez, no ha sido así… ¿Usted se lo explica?

– Hay una explicación bastante sencilla, y es que algunos miembros de ETA han estado, o aún están, en ciudades de África. Desde cualquiera de ellas es fácil llegar a Luxor escapando a todo control.

– Pues así ha tenido que ser, señor Méndez. En la oscuridad del templo, dos hombres han disparado contra Gandaria mientras lanzaban un grito extraño. Los españoles que estaban cerca lo han entendido. ¿Podría ser «Gora ETA»?

– Sí. En efecto. «Gora ETA.»

– También han entendido la palabracabrón.

– No me extraña. Es la primera palabra que enseñan en las escuelas públicas.

– Lo que ha pasado ha sido muy rápido, y la gente lo explica de diferentes maneras, pero más o menos es esto: el señor Gandaria ha visto venir a los atacantes y ha dado un salto atrás. Resulta que el señor Galán estaba muy pegado a él, tan pegado que no me lo explico. Y al darse la vuelta el otro, él ha quedado delante. Total, que le han metido dos balas.

Los ojos de Méndez se nublaron un momento.

Por su memoria pasó la imagen de otros atentados. De otros fracasos que antes no hubieran ocurrido nunca.

– Los tiempos están cambiando -dijo en voz muy baja-. Antes, ETA era, por lo menos, una máquina de matar segura. Nunca erraba el blanco. Pero ahora contratan a cualquiera, digo yo. A cualquier piernas que esté dispuesto a ganarse unas monedas. Así no es extraño que ETA tenga tantos fracasos. Quieren matar al dueño de una fábrica, y matan al guardacoches.

– Todo puede haber sido causado por la oscuridad -musitó Hakim-, y por el rápido movimiento del señor Gandaria. A primera vista puede parecer un atentado fácil, pero sin luz y con tanta gente, era en realidad un atentado muy difícil.

Méndez tragó saliva.

La niña se acurrucó aún más entre sus brazos.

Era como un animalillo perdido y en busca de protección, pero que se había equivocado de sitio.

Hakim musitó:

– De todos modos, si el atentado no resultaba tan fácil, la huida sí que lo era. La Sala de las Columnas de Karnak es un laberinto, y desde allí se llega fácilmente a la salida del templo. Si piensa usted en los gritos y la confusión, comprenderá que los dos hombres de ETA han podido escapar.

– ¿Alguien puede describirlos?

– Ya me he ocupado de eso.

– ¿Y qué?

– Nadie puede.

Méndez cabeceó afirmativamente.

– Lo entiendo -dijo-. ¿Son graves las heridas de Galán? ¿Cree que puede vivir?

– Lo han llevado al hospital. Bueno, lo ha llevado el propio señor Gandaria. El señor Gandaria está muy… muy… ¿cómo se dice?

– Muy jodido.

– Eso -dijo Hakim-. Creo que voy a aprender muy bien el español. Usted me enseña las palabras exactas.

– Oh… -susurró Méndez-, no tiene ningún mérito.

– Una de las balas se le ha clavado en la cadera, y la otra en un muslo. Supongo que los dos hombres de ETA no han fallado. Pero es que no podían entretenerse demasiado en apuntar, y además el señor Galán se ha movido muy rápido. Yo creo que, dentro de todo, ha podido esquivar lo peor.

– Perdone que le haga una pregunta rutinaria, Hakim. Esos dos tipos, ¿cómo podrán escapar de Luxor?

1 ... 59 60 61 62 63 64 65 66 67 ... 82
Перейти на страницу:
0
Сюжет
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Атмосфера
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Главный герой
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Общее впечатление
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
Итоговая оценка: 0.0 из 10 (голосов: 0 / История оценок)