Бесплатная библиотека
Читайте книгу на сайте или телефоне
READ-E-BOOK » Научная фантастика » Lo mejor de la ciencia ficción rusa
Lo mejor de la ciencia ficción rusa - Читать Любимую Русскую Полную Книгу 👉 Read-E-Book.com

Lo mejor de la ciencia ficción rusa

Электронная книга - «Lo mejor de la ciencia ficción rusa». Краткое содержание книги:

Teniendo en cuenta que el libro es de la época de la Guerra Fría, resulta sumamente interesante ver lo que se escribía por allí en materia de ciencia-ficción. Los cuentos (como cabría esperar) no son todos del mismo nivel, pero aún así el libro no tiene desperdicio. Gran trabajo como compilador de Jacques Bergier (compañero de Louis Pauwels en «El retorno de los brujos» y «La rebelión de los brujos»). Recomendable.
1 ... 52 53 54 55 56 57 58 59 60 ... 102
Перейти на страницу:

«Su «ayer» está más lejano que el de otras. Tal vez se halle por detrás de otras ciencias, pero resultará indudablemente necesaria, en cuando sea posible ponernos a estudiar al hombre. Nuestro organismo es una combinación compleja que se ha formado históricamente en fases evolutivas, que van desde el pez hasta el mamífero superior. Comprender a fondo la biología del hombre sin estudiar toda la escala de la evolución no es posible. Y de esto depende enteramente la medicina del futuro, la conservación del hombre como especie, además de otras muchas cosas. Tales problemas aún están lejanos, pero se van acercando cada vez más; para cuando lleguen, habremos preparado una base precisa de conocimientos. Por otra parte, el hombre que construirá el futuro deberá tener un notable bagaje de cultura general, de nociones y un vasto horizonte. La ciencia tiene leyes propias de desarrollo que no siempre coinciden con las exigencias prácticas del momento. El científico no puede ser un enemigo de la modernidad, pero tampoco puede vivir únicamente de ella. Debe situarse en vanguardia; de otra forma se convertiría en un funcionario. Si el científico huye de su tiempo, será un soñador, pero si desprecia el futuro, será un tonto. Esto lo comprendió hasta Pedro el Grande. Recordad su decreto sobre la recogida de fósiles, dictado en una época difícil de pobreza y retraso.

Davydov apagó el cigarrillo y lo tiró distraídamente al suelo, pero los alumnos no lo notaron. Zenja, apoyada en la mesa, miraba atentamente al profesor. Támara mantenía la cabeza alta, con aire triunfante, mientras Michail bajaba los ojos con la frente arrugada.

— Ahora vamos con el otro aspecto de vuestra pregunta — continuó el profesor—. Aquí tampoco hay que exagerar. No debemos hablar del fin de la civilización y quedarnos tranquilamente con las manos en los bolsillos como muchos intelectuales, que así intentan justificar su pereza. Los hombres van adquiriendo un poder siempre mayor sobre la naturaleza, pero olvidan la necesidad de educar y de transformar al hombre mismo, con frecuencia no muy alejado de sus progenitores en lo que se refiere a nivel de conciencia social. Pero vosotros, los jóvenes, queréis luchar por la cultura, por la futura felicidad del hombre. ¡Tened fe y seguid sin dudas la vía escogida! Es posible que muy pronto estalle una nueva y terrible guerra, que se realice la batalla decisiva de lo viejo contra lo nuevo. Cumpliendo con nuestro deber, lucharemos por nuestra civilización. Es una misión noble defenderla de la barbarie armada con los últimos descubrimientos de la técnica. Además, ¿tenéis ideas claras de lo que es hoy la energía atómica? La mayor parte de los elementos de la serie de los 92 tiene núcleos muy, pero que muy estables. Para desintegrarlos se precisa una energía superior a la que se obtendría de su escisión. Y esto no es una casualidad. Durante los miles de millones de años en que se ha formado nuestro planeta, así como los otros planetas, se ha producido una especie de selección en los procesos de mutación de la materia: todos los elementos inestables se han escindido, pasando a formar parte de fuerzas estables.

«Hasta ahora, nuestro conocimiento de la energía atómica se reduce al aprovechamiento de las reacciones en cadena de los isótopos del uranio y del torio, y de las reacciones provocadas por la transformación del tritio isótopo del hidrógeno, en helio, con el sistema extremadamente complejo de la bomba de hidrógeno. Es posible, como sabéis, elevar el peso atómico del uranio y obtener elementos artificiales que ya se salen de los límites de la tabla de Mendeleev, como el neptunio y el plutonio, 93° y 94° elementos artificiales. El uranio se puede transformar también en los elementos 95° y 96°, y así sucesivamente, hasta el 100° y sucesivos.

«Todos estos elementos artificiales son inestables y de posible escisión. La energía suministrada por la escisión del plutonio, así como la proporcionada por las formas inestables del uranio, isótopos 235 y 236, sirve, o bien de fuerza motriz para las máquinas atómicas destinadas a usos pacíficos, o bien como fuerza destructora en las bombas. Sin duda, durante los procesos de transformación de la materia existían en el pasado elementos parecidos al neptunio, más pesados que el uranio y que se han transformado sucesivamente en las formas estables registradas en la tabla mencionada. Podemos, por lo tanto, considerar el uranio como un resto de estos elementos superpesados, conservados gracias al estado de dispersión en que se encuentra en los estratos superiores de la corteza terrestre, donde está en condiciones de temperatura y de presión relativamente pequeñas y estables. El uranio, y es probable que el otro elemento pesado adyacente, el torio, seguirán siendo durante mucho tiempo los elementos base de la energía atómica, porque entre el aprovechamiento de las propiedades de escisión del uranio y el aprovechamiento de la energía de la materia en otros elementos, existe un abismo técnico que difícilmente podremos salvar en poco tiempo. Pero el uranio y el torio son elementos extremadamente raros, así como insignificantes sus reservas en el mundo. Por consiguiente, hasta hoy las reservas de energía atómica son muy limitadas…

— Al teléfono, Ilja Andreevic, conferencia internacional — se oyó una voz, procedente de la puerta.

— Voy, voy… — Davydov frunció el ceño con expresión de disgusto—. Quisiera seguiros hablando de la energía atómica… El uranio es escaso y las reservas existentes pueden ser consumidas en muy poco tiempo. Por eso, de cara al futuro, debemos buscar grandes yacimientos de este precioso elemento. Y nosotros… — el profesor calló de improviso y se alisó las sienes, manteniendo fija la mirada sobre las cabezas de sus discípulos—. Grandes yacimientos de uranio…, las cenizas del fuego que ha formado el planeta — murmuró, en voz baja—. Así.

El profesor se interrumpió, como si hubiese visto un fantasma, y salió precipitadamente de la habitación.

— ¿Qué le habrá pasado a Ilja Andreevic? — Exclamó Támara, rompiendo el silencio—. ¡Juraría que estaba a punto de soltar un taco!

— ¡Qué cosas tienes, Támara! — replicó Zenja, molesta—. Sencillamente, le han interrumpido con ese maldito teléfono. Lo han estropeado todo… Era tan interesante…

— Te aseguro que le ha pasado algo. No lo viste bien. Cambió por completo de expresión…

— Es verdad, Tam — insistió Michail—. También lo he notado. ¿Se le habrá ocurrido alguna idea interesante?

Michail había dado en el blanco. Davydov, en efecto, recorría el corredor completamente concentrado en la conjetura que de improviso deslumbró su cerebro. Recordó cómo, dos años antes, bajo la reciente impresión de las gigantescas olas que habían asolado la isla hawaiana, miraba desde la barandilla del barco el agua del océano, mientras en su mente tomaba forma una aún vaga idea de las fuerzas que conmovían la corteza terrestre. Desde entonces había recogido datos constantemente, meditando, pasando gradualmente desde estos fenómenos modernos a los más antiguos procesos de formación de las montañas, mucho más alejados en el tiempo y en el espacio. ¿No era el destino quien ponía ahora en sus manos una prueba de la exactitud de sus suposiciones? Davydov tomó el teléfono. Nadie contestaba, pero mantuvo mecánicamente el auricular contra su oreja, mientras seguía absorto en su idea. Durante veinte años, el misterio de los «campos de la muerte» de los dinosaurios encontrados en el Asia central le había torturado. A los pies del Tian-shan se acumulaban enormes cantidades de huesos de los grandes monstruos. Huesos de millones de individuos de las edades más dispares. Y en el pasado debió haber muchos más; en efecto, los yacimientos encontrados eran sólo restos escapados de la obra de destrucción de las fuerzas naturales. ¿Cuál fue la causa de aquella muerte en masa, justamente en aquellas localidades? ¿Causas desconocidas, imprevistas? ¡No! La matanza de los dinosaurios se remontaba al inicio de la gran época alpina, a la época de formación de las cadenas de Tian-shan, del Himalaya, del Cáucaso y de los Alpes. Y había una coincidencia territorial. Hace setenta millones de años, al final del período cretáceo, la corteza terrestre se arrugó lentamente en aquellas localidades, formando una serie de pliegues, tal como sucede hoy en el océano Pacífico. La diferencia estriba únicamente en el hecho de que en el Tian-shan no se formaron en el mar, sino en tierra firme, en una región poblada por animales terrestres. Además, el arrugamiento de la corteza terrestre en la época cretácea tuvo proporciones mucho mayores que hoy. Y los procesos de formación de las montañas, entonces como hoy, son debidos a la fuerza liberada por la escisión de elementos superpesados yacentes en el seno de la corteza terrestre. Si esta suposición es justa, no es improbable que en algunas regiones y en ciertos momentos la energía de las reacciones atómicas se haya liberado en la superficie, aunque haya sido sólo en forma de una fuerte radiación. Esta radiación habría podido difundirse en una vasta zona, matando a todo ser viviente, incluyendo a los animales allí emigrados de otras regiones. ¡Había que controlar la radiactividad de los huesos de los dinosaurios!

1 ... 52 53 54 55 56 57 58 59 60 ... 102
Перейти на страницу:
0
Сюжет
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Атмосфера
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Главный герой
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Общее впечатление
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
Итоговая оценка: 0.0 из 10 (голосов: 0 / История оценок)