Recuerdos del futuro [Flashforward - es]
- Автор: Сойер Роберт Джеймс
- Год: 2001
- Язык: испанский
- Год: La Factor
- ISBN: 94-8421-462-1
- Переводчик: Carlos Lacasa Martin
- Жанр: Научная фантастика
Электронная книга - «Recuerdos del futuro [Flashforward - es]». Краткое содержание книги:
Mientras la humanidad debe restañar los catastróficos efectos inmediatos del experimento (miles resultan muertos o heridos cuando el cuerpo de todos los hombres y mujeres queda inconsciente en el presente), las implicaciones más serias tardan algo en aparecer. Aquellos que no recibieron visión del porvenir tratan de descubrir cómo morirán, mientras que otros buscan a sus futuros amantes. Lloyd deberá superar la culpabilidad de haber provocado accidentalmente la muerte de la hija de su prometida, mientras Theo se ve atrapado en la investigación de su propio asesinato.
A medida que las verdaderas consecuencias de lo sucedido comienzan a hacerse claras, la presión para repetir el experimento aumenta sin cesar. Todos quieren un destello del futuro, una oportunidad para saltar y ser testigo de su éxito... o para aprender a evitar sus errores.
—Pero no fue así.
—Exacto. Pero no había nadie allí para observarlos. Durante casi tres minutos no hubo una sola mente consciente sobre la Tierra; nadie, en ningún sitio, para observar la creación del bosón de Higgs. No sólo eso; no había nadie para observar nada. Por eso todas las cintas de vídeo quedaron en blanco. Parecen estar en blanco, como si no tuvieran más que nieve electrónica, pero supón que no es nieve: supón que las cámaras mostraban con precisión lo que veían: un mundo sin resolver. Toda la enchilada, todo el planeta Tierra, sin resolver. Sin observadores cualificados, con la conciencia de todo el mundo en otra parte, no había forma de resolver la mecánica cuántica de lo que estaba sucediendo. No había modo de elegir entre todas las realidades posibles. Esas cintas muestran frentes de onda sin colapsar, una especie de limbo de estaticidad… la superposición de todos los posibles estados.
—Dudo que la superposición de frentes de onda tuviera el aspecto de nieve.
—Bueno, puede que no sea una imagen real; pero, lo sea o no, parece claro que toda la información sobre esos tres minutos fue censurada de algún modo. La física de lo que estaba sucediendo impidió registro alguno de datos durante ese periodo. Sin seres conscientes en ninguna parte, la realidad se derrumba.
Lloyd frunció el ceño. ¿Tanto podía haberse equivocado? La interpretación transaccional de Cramer recogía toda la física cuántica sin recurrir a observadores cualificados… pero era posible que tales observadores tuvieran un papel que representar.
—Quizá —dijo—. Pero… no, no, no puede ser. Si todo estuviera sin resolver, ¿por qué se produjeron los accidentes? Un accidente de avión: eso es una resolución, una posibilidad concretada.
—Claro que sí —dijo Michiko—. No quiero decir que esos tres minutos transcurrieran sin que los aviones, los trenes, los coches y las cadenas de montaje funcionaran sin intervención humana. Digo que pasaron tres minutos sin que nada se resolviera: todas las posibilidades existían, amontonadas en una blancura resplandeciente. Pero, al final de esos tres minutos, la conciencia regresó y el mundo se colapsó de nuevo en un único estado. Y, de forma desgraciada pero inevitable, tomó el estado que tenía más sentido, dado que habían pasado tres minutos sin conciencia alguna: se resolvió en un mundo en el que los aviones y los coches se habían estrellado. Pero los accidentes no se produjeron durante esos tres minutos; nunca sucedieron. Simplemente saltamos del modo en que las cosas eran antes al modo en que fueron después.
—Eso… eso es una locura —dijo Lloyd—. Son ilusiones.
Pasaban junto a un bar. Una música alta con letras en francés se filtraba por la puerta.
—No, no lo es. Es física cuántica, y los resultados son los mismos: esa gente está tan muerta, o tan herida, como lo estaría si los accidentes se hubieran producido en realidad. No sugiero que hubiera un modo de evitarlo, por mucho que lo desee.
Lloyd apretó la mano de Michiko y siguieron caminando hacia el futuro.
LIBRO III
VEINTIÚN AÑOS MÁS TARDE
OTOÑO DE 2030
El tiempo perdido nunca vuelve a ser hallado.