Donde Termina El Arco Iris
- Автор: Ahern Cecelia
- Язык: испанский
- Жанр: Современная русская и зарубежная проза
Электронная книга - «Donde Termina El Arco Iris». Краткое содержание книги:
Rosie: ¿Recuerdas que el día en que cumplí los dieciséis me caí y me di un golpe en la cabeza?
Alex: Ja, ja. ¿Cómo iba a olvidarlo? ¿Te has acordado porque falta poco para el cumpleaños de Katie? Lo digo porque si se parece un poco a ti, deberías tener miedo, mucho, mucho miedo. ¿Qué puedo regalarle? ¿Un cubo para vomitar?
Rosie: La edad sólo es un número, no un estado mental o una razón que explique un comportamiento determinado.
Alex: Muy… bien, pues. ¿Cuál es tu pregunta?
Rosie: ¿Cómo demonios me las arreglé para caerme al suelo y abrirme la cabeza si estaba sentada?
Alex: Dios mío. La pregunta. LA PREGUNTA.
Rosie: ¿Qué pasa con mi pregunta?
Alex: Rosie Dunne, he estado esperando casi veinte años a que me hicieras esta pregunta y creía que ya no lo harías nunca.
Rosie: ¿¿Qué??
Alex: Por qué no me la hiciste nunca es algo que no alcanzo a comprender, pero al día siguiente te despertaste y aseguraste no tener ni idea de lo que había ocurrido. No quise sacar el tema. ¡Bastante habías sacado la noche anterior!
Rosie: ¿Qué tema no quisiste sacar? ¡Dímelo, Alex! ¿Cómo me caí del taburete?
Alex: Creo que no estás preparada para saberlo.
Rosie: Eh, corta el rollo. Al fin y al cabo soy Rosie Dunne: nací para estar preparada para cualquier cosa.
Alex: Muy bien, pues, si tan segura estás de ti misma…
Rosie: ¡Lo estoy! ¡Y ahora larga!
Alex: Nos estábamos besando.
Rosie: ¿¿Nos estábamos qué??
Alex: Eso. Estabas inclinada en el taburete besándome. El taburete se tambaleaba un poco, estaba mal fijado entre las ranuras de los ladrillos viejos del suelo. Y te caíste.
Rosie: ¿¿QUÉ??
Alex: Ay, las palabras de amor que me susurraste al oído aquella tarde, Rosie Dunne. Y me quedé hecho polvo cuando al día siguiente te despertaste y lo habías olvidado. Después de pasarme toda la noche sosteniéndote la mano mientras devolvías.
Rosie: ¡Alex!
Alex: ¿Qué?
Rosie: ¡¿Por qué no me lo dijiste?!
Alex: Porque no dejaron que nos viéramos durante una temporada y no quería decírtelo por escrito. Y luego dijiste que querías olvidar todo lo que había pasado aquella noche, así que pensé que a lo mejor te acordabas vagamente y te arrepentías de ello.
Rosie: Tendrías que habérmelo contado.
Alex: ¿Por qué? ¿Qué habrías dicho?
Rosie: Bueno…, eso es ponerme contra las cuerdas, Alex.
Alex: Sí, perdona.
Rosie: No puedo creerlo. Por culpa de la caída nos pillaron y me pasé una semana encerrada en casa mientras tu castigo era empezar a trabajar en la oficina de tu padre, donde conociste a Bethany. La chica con quien dijiste que te ibas a casar…
Alex: ¡Es verdad, dije eso!
Rosie: Sí, lo dijiste…
Alex: Bueno, en realidad sólo lo dije para ponerte a prueba, pero como no me pareció que te importara demasiado salí con ella de todos modos. Qué gracia. ¡Había olvidado que había dicho eso! ¡A Bethany le encantará saberlo! Gracias por recordármelo.
Rosie: No, no, gracias a ti por recordármelo a mí…
Tiene un mensaje instantáneo de: RUBY
Ruby: Venga, Doña Batacazo, que tengo que fingir que estoy currando. ¿Ya has descubierto qué pasó?
Rosie: Sí, he descubierto que soy la idiota más grande del mundo entero. ¡Aaaaaaaah!
Ruby: ¿Para eso he estado esperando? Podría habértelo dicho yo hace siglos.
Querida Katie:
¡Felices dieciséis! Besos,
Mamá
Para nuestra nieta ¡Feliz cumpleaños!
Te queremos,
Abuelo y abuela
Para mi novia ¡Felices dieciséis!
Te quiero,
John
Para Katie
Feliz cumpleaños, pesada. Unos meses más y te quitarán los aparatos. Entonces ya nunca sabré qué has comido para cenar.
Toby
Para mi hija
Enhorabuena, Katie. ¡Felices dieciséis!
¡Espero que John no intente besarte!
Te quiere,
Papá
Queridos papá y mamá:
No volveré a hablar con Rupert nunca más. Felices dieciséis… ¡y un bledo!
Katie me pidió que le diera el dinero que me iba a gastar en su regalo para poder ir al centro y elegir ella misma lo que más le gustara, cosa que me vino muy bien porque así no tendría que pasar noches enteras en vela pensando el regalo «perfecto» que inevitablemente detestaría y escondería debajo de su cama. Total, que se presenta en el piso cogida de la mano del gigantón simpático (John) sonriendo de oreja a oreja, de modo que enseguida he sabido que estaba pasando algo sospechoso. Se ha levantado la blusa, se ha bajado los pantalones unos centímetros y allí estaba.
El tatuaje del infierno.
Un tatuaje espantoso, sucio, asqueroso, muy feo… Acabo de darme cuenta de que empiezo a parecerme a ti, madre. Allí estaba, en el hueso de la cadera de mi hija, sacándome la lengua.
Mamá, es muy feo. Para colmo, sangraba y empezaba a formar una costra cuando lo he visto. Según parece, Rupert ha dicho que sus clientes sólo necesitaban tener dieciséis años para hacerse un tatuaje, cosa con la que no estoy nada de acuerdo de modo que he bajado a comprobarlo en internet. Resulta que tiene razón, pero ojalá encontrara una laguna legal que me permitiera darle una patada en el culo…
El guapote del ciber café me ha preguntado si estaba bien y parecía realmente preocupado, lo cual he pensado que quizá fuese el principio de algo nuevo para nosotros dos. Pero entonces me he dado cuenta de que estaba aporreando el teclado con los puños, así que lo más probable es que sólo estuviera preocupado por su ordenador. No dispongo de tiempo en mi vida para hombres tan egoístas, de modo que he decidido que no hay ninguna posibilidad de que surja una apasionada aventura amorosa entre nosotros pese a las horas que pasamos juntos ante los ordenadores. Aunque la decisión ha sido sólo mía.
Y encima resulta que cuando estaba intentando estudiar para mis exámenes finales y el ruido de la perforadora que me llegaba desde el garito de los tatuajes no me dejaba concentrar, lo que estaba oyendo realmente era cómo mutilaban el cuerpo de mi propia hija.
Me ha resultado bastante complicado decirle a Rupert lo que pensaba porque no podía manifestar mi odio por los tatuajes sin ofenderle, puesto que, como quien dice, él es un tatuaje andante. Sería como hablar pestes de un miembro de su familia.
Aunque el tatuaje es la menor de mis preocupaciones. También se ha puesto un piercing en la lengua. Rupert se lo ha hecho sin cobrar. Cuando habla parece que tenga una patata caliente en la boca. Así que no es de extrañar que me haya quedado pasmada cuando ha entrado en casa poniendo cara de monstruo y tras decir «tachán tachán» se ha levantado la blusa. John también se ha hecho un tatuaje pero el suyo es de un stick y una pelota de hurling. No quieras saber lo que parece ese dibujo. Rupert ha puesto la pelota demasiado cerca y en el extremo equivocado del stick, no sé si me entiendes.
Supongo que podría ser peor: podrían haberse tatuado sus nombres respectivos. Y Katie podría haber elegido tatuajes peores que una fresita del tamaño de mi uña del pulgar.
¿Estoy reaccionando de manera exagerada?
¡No quiero ni pensar cómo os tuvisteis que sentir tú y papá cuando os dije que estaba embarazada!
Ahora que lo pienso, quizá debería darle un premio a Katie. En fin, tengo que volver arriba y enfrentarme a la música (a todo volumen). Además tengo que seguir estudiando. Me cuesta creer que haya llegado al último curso. Estos dos años han pasado volando y pese a que me era prácticamente imposible estudiar de noche, trabajar de día e intentar ser una buena madre mientras hacía ambas cosas, me alegra no haber tirado la toalla ninguna de las cien veces al día que amenazaba con hacerlo. ¡Figúrate, tendré una ceremonia de graduación! Tú y papá por fin podréis tomar asiento entre el público mientras recojo mi diploma vestida con una de esas togas tan poco favorecedoras y un birrete en la cabeza. Sólo será catorce años más tarde de lo previsto en un principio, pero supongo que más vale tarde que nunca.
No obstante, no llegaré a la ceremonia de graduación si no apruebo los exámenes, así que no más distracciones. ¡Me voy a estudiar!
Besos,
Rosie
De: Rosie
Para: Alex
Asunto: Papá
Ha ocurrido algo espantoso. En tu trabajo me han dicho que estabas en quirófano, pero, por favor, ponte en contacto conmigo en cuanto recibas mis mensajes y este e-mail.
Mamá acaba de llamarme hecha un mar de lágrimas porque mi padre ha tenido un infarto y se lo han llevado al hospital. Está muy impresionada, pero me ha dicho que no vaya a verla porque mañana tengo mi primer examen. No sé qué hacer. No sé lo grave que es, los médicos aún no quieren decirnos nada. He pensado que a lo mejor podrías llamar al hospital y averiguar qué está pasando. Tú entiendes de esto. No sé qué hacer. Ojalá recibas este e-mail a tiempo. No sé a quién más recurrir.
No quiero que mamá esté sola, aunque Kevin va para allá mañana mismo. Tampoco quiero que papá esté solo. Estoy hecha un lío.
Dios mío, Alex, ayúdame por favor. No quiero perder a mi padre.
De: Alex
Para: Rosie
Asunto: Re: Papá
He intentado llamarte, pero estabas comunicando. Mantén la calma. He llamado al hospital y he hablado con el doctor Flannery. Es el médico que atiende a tu padre y me ha explicado el estado en que se encuentra Dennis.
Te sugiero que hagas una maleta para varios días y que cojas el primer autobús que salga hacia Galway. ¿Entiendes lo que quiero decir?
Olvídate de tus exámenes, esto es más importante. Mantén la calma, Rosie, y apoya a tu madre y a tu padre. Di a Stephanie que también venga a casa si puede. Dime algo esta noche.