La Importancia De Vivir
- Автор: Yutang Lin
- Язык: испанский
- Жанр: Современная русская и зарубежная проза
Электронная книга - «La Importancia De Vivir». Краткое содержание книги:
Nadie sabe por qué hizo tanto hincapié Confucio en la piedad filial, pero el doctor John C. H. Wü, en un ilustrativo ensayo ( [25]), ha sugerido que la razón fue que Confucio nació sin padre. La razón psicológica es similar, pues, a la del autor de Home Sweet Home, que no conoció un hogar en toda su vida. Si el padre de Confucio hubiese vivido cuando éste era niño, la idea de la paternidad no habría sido rodeada por él de tan romántico resplandor, y si hubiera vivido su padre cuando él creció, el resultado podría haber sido más desastroso todavía. Confucio habría podido ver los defectos de su padre, y le habría resultado algo difícil cumplir el precepto de la absoluta piedad. De todos modos, ya había muerto el padre cuando nació Confucio, y no sólo esto, sino que ni siquiera sabía dónde estaba la tumba de su padre. Había nacido fuera de casamiento, y la madre se negó a decirle quién era su padre. Cuando murió la madre, la sepultó (cínicamente, presumo) en el "Camino de los Cinco Padres", y sólo después de haberse enterado, por una vieja mujer, de la ubicación de la tumba de su padre, atendió Confucio a que se les enterrara juntos en otro lugar.
Hemos de dejar que esta ingeniosa teoría quede en pie por lo que vale. Pero no faltan razones en la literatura china para explicar la necesidad del ideal de familia. Comienza con un criterio del hombre, no como individuo, sino como miembro de una unidad familiar; está respaldada por un criterio de la vida que yo podría llamar la teoría de "la corriente de la vida", y justificada por una filosofía que considera que el cumplimiento de los instintos naturales del hombre es la meta final de la moral y la política.
El ideal del sistema familiar está opuesto necesariamente al ideal del individualismo personal. Ningún hombre, al fin y al cabo, vive como individuo completamente solo, y no tiene realidad alguna la idea de un individuo así. Si pensamos en un individuo y no le consideramos ni hijo, ni hermano, ni padre, ni amigo, ¿qué es entonces? Tal individuo se convierte en una abstracción metafísica. Y por tener una mente tan biológica, los chinos piensan naturalmente primero en las relaciones biológicas del hombre. La familia se convierte entonces en la unidad biológica natural de nuestra existencia, y el mismo matrimonio pasa a ser un asunto de familia, y no un asunto individual.
En Mi patria y mi pueblo he señalado los males de este sistema familiar tan absoluto, que puede llegar a ser una forma de egoísmo magnificado, en detrimento del Estado. Pero esos males son inherentes a todos los sistemas humanos, al sistema familiar tanto como al individualismo y el nacionalismo de Occidente, debido a los defectos de la naturaleza humana. En China, se piensa siempre que el hombre es más grande y más importante que la familia, porque aparte de la familia no tiene existencia real. Los males del nacionalismo son tan aparentes como éstos en la Europa moderna. El Estado puede transformarse fácilmente en un monstruo, como lo está ya en algunos países, engullendo la libertad de palabra del individuo, su libertad de conciencia y de creencias religiosas, su honor personal y hasta la meta última y final de la felicidad individual. Las consecuencias teóricas de un criterio tan colectivista son bien aparentes en el fascismo y el comunismo, y por cierto que han sido formuladas lógicamente ya por Carlos Marx. La aniquilación total del instinto paternal parece ser un objeto del Estado marxista, en el cual se censura abiertamente el afecto y la lealtad familiares como sentimientos burgueses, que han de extinguirse en un diferente ambiente material. ( [26]) No sé cómo estaba tan seguro Carlos Marx en cuanto a este punto de biología.
Sabio en economía, quizá padeciera de imbecilidad en cuanto a sentido común. Un escolar norteamericano habría adivinado que cinco mil años sería un plazo demasiado corto para atrofiar un instinto que traía la fuerza de un millón de años de desarrollo. Pero tal argumento, por extraño que parezca, pudo presentarse como estrictamente lógico al intelecto occidental. Es, según las palabras del redactor de los "Tópicos" de The New York Times, "consistencia enloquecida". El concepto de que el hombre libre una guerra de clases en obediencia a ciertas leyes mecánicas priva naturalmente al hombre de su libertad individual de creencias y de acción. Según tan extremo criterio, por lo tanto, tenemos aún menos individualismo que bajo el sistema, familiar.
En lugar de este individualismo y nacionalismo de Occidente, existe, pues, el ideal de familia, en que no se considera al hombre como individuo, sino como miembro de una familia, y como parte esencial de la gran corriente de la vida de familia. Esto es lo que quiero decir cuando hablo de la teoría de la "corriente de la vida". La vida humana, en su conjunto, puede ser tomada como constituida por diferentes corrientes raciales de la vida, pero es la corriente de la vida en la familia lo que siente y ve directamente el hombre. De acuerdo con una analogía que es a la vez china y occidental, hablamos del "árbol de la familia", y la vida de cada hombre no es más que una sección o una rama de ese árbol, que crece desde el tronco y contribuye con su existencia misma a su mayor crecimiento y a su continuación. La vida humana, por consiguiente, es considerada inevitablemente como un crecimiento o una continuación, en que cada hombre desempeña un papel o un capítulo en la historia de la familia, con sus obligaciones hacia la familia en conjunto, pues da glorias o vergüenzas a sí mismo y a la vida familiar a la vez.
Este sentido de la conciencia y el honor de la familia es probablemente la única forma de espíritu de equipo o de conciencia de grupo en la vida china. A fin de jugar el juego de la vida tan bien o mejor que otro equipo, cada miembro de la familia debe tener cuidado de no echar a perder el juego, y de no perjudicar a su equipo con un falso movimiento. Si le es posible, debe tratar de llevar la pelota a mayor distancia en la cancha. Un hijo perdido es una vergüenza para sí mismo y para su familia, exactamente en el mismo sentido en que un jugador de fútbol lo es cuando comete un error y pierde la pelota. Y quien ocupa el primer término en los exámenes civiles es como un jugador que marca un tanto. La gloria es para él, y para la familia al mismo tiempo. Los beneficios de ser un chuangyüan ("N° 1" en los exámenes imperiales), o aun un chinshih de tercera clase, son compartidos, sentimental y materialmente, por los miembros de la familia inmediata, los parientes, el clan y hasta la aldea. Durante cien o doscientos años, los pobladores de la aldea se envanecerán todavía de que produjeron un chuangyüan en tal o cual reinado. En comparación con los regocijos de la familia y de la aldea cuando un hombre obtenía un chuangyüan o un chinshih y volvía a su casa a colocar una tableta de honor, dorada, a gran altura, en su salón ancestral, en tanto que la madre vertía lágrimas, probablemente, y el clan entero se sentía honrado por tan notable ocasión, la obtención de un diploma universitario es hoy una alegría bastante tonta e insípida.
En este cuadro de la vida de familia hay espacio para muchas variedades y colores. El hombre pasa por las etapas de niñez, juventud, madurez y ancianidad; primero le cuidan los demás, luego cuida a los otros, y en la ancianidad vuelve a ser cuidado; primero obedece y respeta a los otros, y después es obedecido y respetado a su vez, en mayor proporción según envejece. Sobre todo, presta color a este cuadro la presencia de las mujeres. En este cuadro de la continua vida familiar entra la mujer, no como adorno o juguete, ni siquiera esencialmente como esposa, sino como parte vital y esencial del árbol de la familia: precisamente lo que hace posible la continuidad. Porque la fuerza de cualquier rama particular depende también de la mujer que entra en el hogar y la sangre que entrega a la herencia "familiar. Un patriarca sabio tiene buen cuidado de elegir mujeres de sana herencia, como un jardinero tiene cuidado de elegir la especie debida para injertar una rama. Se sospecha en general que la vida de un hombre, particularmente su vida de hogar, se hace o deshace por la mujer con quien se casa, y todo el carácter de la futura vida familiar está determinado por ella. La salud de los nietos y el tipo de crianza familiar que van a recibir (sobre lo cual pone mucha atención en China) dependen enteramente de la crianza de la nuera. Hay así una especie de sistema eugenésico amorfo y mal definido, basado en la creencia en la herencia y en la gran preocupación sobre el mentí (literalmente, "puerta y hogar", o linaje o posición familiar), pero basado también, de todos modos, en patrones de conveniencia en cuanto a la salud, la belleza y la educación de la novia, según la ven los padres o los abuelos de la familia. En general, se hace hincapié en la crianza familiar (en el mismo sentido en que un occidental elegiría a una niña de una "buena casa"), como representación de las bellas tradiciones antiguas de la frugalidad, la laboriosidad, los buenos modales y la cortesía. Y cuando a veces un padre descubre, apenado, que su hijo ha casado con una nuera inservible, de malos modales, siempre maldice en secreto a la otra familia por no criar mejor a sus hijas. Por ende, en la madre y el padre recae el deber de preparar a sus hijas de manera que no se deban avergonzar de ellas cuando, por casarse, pasan a otro hogar: como, por ejemplo, cuando no saben cocinar, o cómo preparar un buen budín de Año Nuevo.
[25] "The Real Confucius", T'ien Hsia Monthly (Shanghai). Vol. I, N" 1.
[26] El Manifiesto Comunista.