Asesina Oscura
- Автор: Фихан Кристин
- Язык: испанский
- Жанр: Триллеры
Электронная книга - «Asesina Oscura». Краткое содержание книги:
Ivory Malinov es esa mujer, traicionada por su propia gente, por su familia, por todos los que ella aprecia y caza durante la noche con sólo su manada para mantener su cordura. No ha hablado o estado con cualquier otra persona durante cien años salvo aquellos de los que se alimenta o asesina. Ella tropieza accidentalmente con un cuerpo mientras regresa a su guarida y descubre… a su compañero.
Él es Razvan, conocido como un criminal odiado, detestado, temido y aborrecido por todos los Cárpatos. También es un Buscador de Dragones, uno de los más grandes linajes de todos los Cárpatos. Mantenido cautivo durante casi toda su vida por su abuelo, el enemigo más encarnizado de los Cárpatos busca el amanecer para acabar con su terrible existencia.
Ésta es una historia de dos personas, horrendamente traicionadas, heridas en espíritu, luchadores a muerte, quienes deben pelear para unirse en contra de un enemigo común.
– Comprende que Ivory ya ha hecho esto antes, una vez ella sola, hace siglos. No había nadie allí para sostener su espíritu, para mantenerla a salvo como ella mantiene a Razvan.
– Debe haber permanecido en la tierra durante cientos de años -dijo Gregori-. Su cuerpo no se regeneró perfectamente. Intenté aliviar las cicatrices interna y externamente -Se pasó ambas manos por el cabello en un gesto de cansancio-. Ella tuvo gran cuidado, o quizás fue la Madre Tierra, en asegurarse de que pudiera tener hijos. Es una zona donde no tiene ningún tipo de cicatriz, y aún así hay evidencias que atraviesan su matriz, la cortaron por la mitad.
Por un momento el aire alrededor de ellos chisporroteó con energía pura y luego Mikhail respiró, manteniéndose así mismo bajo control.
– No puedo entender como sus hermanos pudieron haber elegido alguna vez entregar sus almas sabiendo que los vampiros y Xavier conspiraron para matarla.
– Ellos culparon a Draven.
– Eso fue una excusa y lo sabes. Todos nosotros hemos vivido con la traición y la pérdida, con la pena. No estaban cerca del final; hicieron una elección deliberada. Han reunido minuciosamente a los vampiros en una sociedad para luchar contra nosotros, y sabes que eso ha requerido siglos de planificación e incluso más tiempo para ponerlo en práctica. También se han aliado con nuestro mayor enemigo, el mago que entregó a Ivory a los vampiros.
– Sabremos lo que realmente pasó cuando Ivory decida contárnoslo -Gregori se estiró e intentó ponerse en pie. Mareado por la falta de sangre cayó sentado otra vez-. Mientras tanto, sólo podemos seguir el curso actual y ayudar a sobrevivir a éste par.
– Ellos pueden ser la clave para destruir a Xavier.
– Creo que podrías tener razón, Mikhail.
El Príncipe ofreció su muñeca a su yerno.
– Toma lo que libremente te ofrezco. Y Gregori, esta vez prestarás atención a lo que te digo. Te irás a casa con Savannah y descansarás. Le he enviado a ella un mensaje que dice que estás en camino. He pedido a Syndil que se encuentre allí contigo.
– ¿Enviaste un mensaje a Savannah? -Gregori fulminó con la mirada al Príncipe-. Va a preocuparse excesivamente por mí, y sabes que está embarazada de las gemelas y necesita descansar.
– Necesita sentir que ayuda a su compañero. Vete a casa y descansa. Lo dijiste tú mismo: estos dos sobrevivirán. Quizás en la conversación con Syndil, ella encontrará una forma de enriquecer el suelo aún más a fin de disminuir su sufrimiento.
Gregori hizo su camino a casa, evitando a las dos mujeres y sus compañeros que esperaban para hablar con Mikhail. No deseaba intentar razonar con ellos sobre que Razvan e Ivory vivirían. Creía que lo harían, pero no entendía cómo, y apenas podía funcionar con la cantidad de dolor que fluía sobre él cada vez que los tocaba. No podría hablar con ellos, ni dar respuestas, ni siquiera ofrecer algún reconocimiento de Razvan hacia aquellas mujeres, él estaba demasiado lejos. Además del dolor de la pareja, no deseaba sentir el dolor de una hermana e hija por el sufrimiento de un ser querido.
Savannah lo esperaba en la puerta. Su hermoso rostro sonreía, dándole la bienvenida, sus ojos eran tan compasivos que durante un momento quiso llorar de alegría ante el hecho de haber conseguido tal milagro. Simplemente la tomó silenciosamente en sus brazos y la abrazó.
Savannah lo llevó al interior.
– Pareces cansado.
– Estoy cansado.
Ella intentó no sentirse alarmada. Gregori nunca confesaba estar cansado, pero ésta pareja tan desgarrada y destrozada, la cual luchaba valientemente por vivir cuando otros hubieran decidido pasar a la siguiente vida, había capturado mucho más que su atención como sanador. Conocía muy bien a su compañero. Él respetaba a esa pareja, deseaba… incluso necesitaba… encontrar un modo de terminar con su sufrimiento.
Savannah colocó los brazos alrededor de él y lo abrazó, posando la cabeza contra su pecho. Una mano de Gregori se elevó para acariciarle el cabello.
– ¿Cómo se comportan las niñas esta noche?
– Dando muchos puntapiés. Estamos muy cerca. No creo que vayan a esperar mucho tiempo más.
– Quizás debería hablar con ellas -sugirió Gregori-. Aún no es momento. Están demasiado ansiosas y necesitan permanecer donde están seguras.
Savannah rió. El sonido, feliz y radiante, disipó un poco la tensión en él.
– No creo que debas hablarles otra vez. Siempre suenas gruñón y estricto, y la pequeña es una rebelde. Cualquier cosa que le ordenes, ella hace lo opuesto. -Lo miró maliciosamente-. Tengo el presentimiento de que se parecerá mucho a ti.
– No digas eso. Yo fui un niño muy malo.
Savannah se rió otra vez y Gregori se encontró sonriendo él mismo. Dejó caer varios besos sobre la nariz de ella.
– ¿Te he dicho que te amo con locura?
– No recientemente.
– Bueno, pues así es. No te he perdonado por tener gemelos, sobre todo hembras, pero estoy tan enamorado de ti, que a veces no puedo pensar correctamente.
La sonrisa se desvaneció del rostro de Savannah.
– Cada vez que entramos en la tierra, me preocupa que los microbios ataquen a los bebés otra vez. Y Lara está agotada.
Xavier había encontrado un modo de usar los extremófilos para atacar a las mujeres Cárpatas y sus bebés, reduciendo muy eficazmente la población durante cientos de años, de forma que en estos momentos estaban al borde de la extinción. Las mujeres embarazadas estaban aterrorizadas de perder a sus bebés, y Lara, la hija de Razvan, no podía ser introducida totalmente en el mundo Cárpato ya que mientras los extremófilos podían detectar a los Cárpatos que los cazaban, no podían detectar a Lara, por su sangre de maga.
– Cada noche realiza un barrido en todas las mujeres embarazadas, y siempre hay un nuevo brote. Incluso cuando está segura de que los hombres no tienen los microbios, no requiere mucho tiempo que todos quedemos infectados otra vez. Ella debe ser convertida pronto. Ninguno de los dos se queja, pero es difícil para Nicolas.
Los dedos de Gregori rodearon la nuca de Savannah.
– Pasarán años antes que Lara tenga problemas, pero sí, es difícil para su compañero. Y si ella consigue quedarse embarazada… -Su voz se desvaneció en un pequeño suspiro-. Espero que Ivory y Razvan sean la respuesta.
– ¿Cómo pueden serlo?
– No sé, pero creo que tu padre sí. Estaba demasiado tranquilo, demasiado seguro de que Razvan no dirigiría ese cuchillo a su garganta.
– Está seguro de sus habilidades, Gregori.
– Es verdad, aunque debería tener más cuidado con su vida. De todos modos, era más que eso. Confió en Razvan cuando no debería haberlo hecho.
– No puedes saberlo todo, Gregori -dijo ella suavemente.
Su meditabunda mirada de plata se deslizó sobre ella.
– Cuando concierne a tu padre, debería. Él es mi mayor responsabilidad. Sin él, nuestra raza desaparecería, se extinguiría como tantas otras lo han hecho -extendió sus dedos sobre el redondeado vientre, sosteniendo a sus niñas junto a él-. Tenemos que salvaguardar su legado, Savannah.
– Lo haremos -contestó ella, apoyándose en él.
Gregori levantó la cabeza.
– Estamos a punto de tener invitados. Han salvado a nuestras hijas de otra charla con su padre.
La risa de Savannah le caldeó. Ella lo abrazó.
– Están muy agradecidas con nuestros invitados, sobre todo la pequeña. Hizo el equivalente a poner los ojos en blanco.
Los ojos de plata la atravesaron.
– ¿No las estarás animando, verdad? Creía que no tendría que enfrentarme a semejante comportamiento en otros veinte años o más.
– Cree que eres muy mandón.
– Soy mandón porque sé lo que es mejor para ella.
Savannah se rió otra vez.
– Discutes con ella y ni siquiera ha nacido aún.
Gregori bufó otro suspiro, un hombre llevado más allá de su resistencia por su obstinada hija nonata, pero sus dedos se demoraron en una amante caricia. Savannah colocó su mano sobre la de él y permanecieron quietos por un momento, sintiendo la presencia de sus hijas, rodeando a las gemelas de amor.