Asesina Oscura
- Автор: Фихан Кристин
- Язык: испанский
- Жанр: Триллеры
Электронная книга - «Asesina Oscura». Краткое содержание книги:
Ivory Malinov es esa mujer, traicionada por su propia gente, por su familia, por todos los que ella aprecia y caza durante la noche con sólo su manada para mantener su cordura. No ha hablado o estado con cualquier otra persona durante cien años salvo aquellos de los que se alimenta o asesina. Ella tropieza accidentalmente con un cuerpo mientras regresa a su guarida y descubre… a su compañero.
Él es Razvan, conocido como un criminal odiado, detestado, temido y aborrecido por todos los Cárpatos. También es un Buscador de Dragones, uno de los más grandes linajes de todos los Cárpatos. Mantenido cautivo durante casi toda su vida por su abuelo, el enemigo más encarnizado de los Cárpatos busca el amanecer para acabar con su terrible existencia.
Ésta es una historia de dos personas, horrendamente traicionadas, heridas en espíritu, luchadores a muerte, quienes deben pelear para unirse en contra de un enemigo común.
Ivory hizo un segundo intento de ir a por el corazón, aplastando el puño profundamente, pero Sergey se giró de lado, aferrándole la muñeca y rompiéndole el hueso, lanzándola lejos. Mientras la seguía, Razvan se arrancó una lanza de la pierna con una sola mano, empalando a Sergey cuando la fuerza de su ímpetu llevó al no- muerto directamente hacia la lanza.
Falló el corazón por centímetros, rasgando a través del intestino. Sergey tiró del asta, liberándola y se la arrojó a Razvan con fuerza cruel. El guerrero la apartó con un golpe del borde de la mano y se vengó con un débil barrido de la espada.
– Serás conocido en el mundo de los vampiros como aquel que no tiene voz. Te ridiculizarán todo el tiempo, los largos siglos que sobrevivas, porque una mujer te derrotó junto al patético perro de su compañero.
Los ojos de Sergey se abrieron de par en par, giraron, la nariz se dilató, la sangre negra se derramaba de sus heridas mientras casi estallaba de ira. Abrió los brazos y la energía se encrespó, reventando las paredes restantes. Las nubes cargadas de arriba giraron y se revolvieron, retorciéndose en una larga lanza gruesa de hielo mortal.
Sergey se arrancó las flechas del pecho y se disolvió, corriendo lejos de ellos, dejando gotitas de sangre ácida. Por todas partes donde la sangre caía, quemaba la madera y el solado de la casa del granjero.
Ivory se elevó en el aire tras él. A través del cielo nubes de tormenta se reunían, el relámpago las bordeaba, convirtiendo el cielo una vez claro en un siniestro color gris. Las nubes hervían de actividad, estallando hacia arriba como champiñones que explotaban. La lanza de hielo se alejó de ella, el relámpago brillaba en su puño mientras viajaba por el cielo.
Sergey debía haberse cerrado las heridas, porque las gotitas cesaron casi inmediatamente. Ella podía perseguirlo, seguir la lanza. Estaba herido, sí, pero no realmente en tal mala forma, y sin Razvan para ayudarla, ella lo pasaría mal también. El hechizo desaparecería rápidamente y Sergey recuperaría sus colmillos y una ardiente necesidad de venganza. Mientras tanto, ella perdería a Razvan, si no lo había perdido ya.
– ¡Escoge quién vive y quién muere! -La voz de Sergey retumbó a través del cielo.
Las ondas sonoras estallaron a través de ella, golpeando y casi tirándola hacia atrás. La rabia se vertió sobre ella, llenando el cielo, apretándole con fuerza el pecho. Obviamente el hechizo había desaparecido más rápido de lo que había esperado.
– Persígueme. Sígueme, hermanita, y podrás tener una oportunidad de salvar a los escuchimizados mortales y a sus repugnantes cachorros. Sino les mataré y me alimentaré de ellos así como de tu preciosa manada de lobos. Sígueme y el perro de tu compañero morirá si no ha abandonado ya este mundo. Elige. Y vive con tu elección.
Ivory se estiró hacia su manada de lobos. Llevaban sobre sus espaldas a los dos niños y los dos adultos a través de kilómetros de terreno escabroso, corriendo hacia la casa de Mikhail en lo profundo de las montañas. El paso estaba todavía abierto, pero con la terrible tormenta que se estaba preparando, dudaba que aguantaran mucho. Si se veían forzados a tomar la ruta más larga a través de las montañas altas, estarían en desventaja mientras Sergey cruzaba el cielo como un rayo para interceptarles.
El vampiro va tras vosotros. Llamad al Príncipe. Llamad a los cazadores. No puedo ayudaros. Envió la advertencia a sus amados hermanos y hermanas. Era todo lo que podía hacer, comprendió con el corazón hundido. No podía permitir que Razvan muriera.
Había un revoloteo en su mente. Débil. Un parpadeo. Salva a los niños.
Ella se negó a discutir, a contestar. No permitiría que Razvan muriera. Ivory se volvió, rodeando la granja para cerciorarse una vez más de que no había sensación de peligro antes que dejarse caer sobre lo que quedaba de lo que una vez había sido una casa cómoda. Había sangre, carne y hueso, paredes astilladas, barro y escombros. Razvan yacía en el suelo en medio de un charco de sangre, con su brazo y mano a cierta distancia.
Ivory devolvió los pedazos a su cuerpo. Quedaban cinco lanzas en su cuerpo, junto con un gran agujero donde había estado la sexta. Inhaló un profundo y estremecedor aliento. Su pecho subía y bajaba mientras él intentaba introducir aire a la fuerza. Tenía los ojos cerrados y todas las heridas estaban cerradas, aunque había suficiente sangre en el suelo para hacerle pensar que era demasiado tarde para cerrar algo.
Necesito saber que estás viva. La voz de Razvan entró en su cabeza desde muy lejos. Cura tus heridas rápidamente para que pueda dejarte en paz.
– No puedes irte. No lo permitiré. Lo digo en serio, Razvan, debes vivir. -Se inclinó más cerca de él para que el aliento resultara tibio contra la piel fría de él-. Te necesito. ¿Me oyes? Te necesito. Debes vivir por mí.
Quita las lanzas.
– Sé que duelen, Razvan, pero morirás si lo hago. Dame un minuto.
Ya estoy muerto.
– No, no puedes pensar así. -Ivory se arrodilló junto a Razvan, colocándole la cabeza en su regazo. Se inclinó sobre él otra vez-. Escúchame. No puedes abandonar esta vida. No hemos hecho lo que sabemos que es posible juntos.
Pides lo imposible.
Ella cambió a la comunicación telepática, ya que era más fácil para él. Te lo pido por mí misma primero. Sé mejor que nadie cuán difícil es. Sé lo que pido, sé lo que te exijo, a ti, a mi compañero. Si te vas, nos vamos juntos. Átanos. Átanos ahora. Me dará lo que necesito para salvarte.
Razvan no abrió los ojos. Movió su mano en la de ella, con los dedos resbaladizos por la sangre. ¿Deseas que sobreviva a esto?
Podemos derrotar a Xavier. Debemos derrotarlo. Vincúlanos. Yo te guiaré ahora y te seguiré en años venideros. Átanos ahora, antes de que te hayas alejado de mí.
Ivory obligó a retroceder a las lágrimas ardientes, al terrible peso en su pecho y la sensación de sus propias heridas tan pequeñas en comparación. Él tenía que desearla lo bastante para vivir. Tenía que querer derrotar a Xavier lo bastante. Su voluntad, tan fuerte, tenía que igualar la suya. Guerreros, después de tantos siglos de soledad, a menudo abrazando la muerte. Podrían descansar al fin, pero ella no iba a rendirle sin luchar.
Razvan se movió en su mente, buscando. Lo que fuera que encontró allí, le hizo tomar a una decisión, incluso sabiendo la agonía que sufriría. No puedo pensar en ninguna otra a la que haya conocido en mi vida a la que hubiera preferido. Si me aceptas…
Absolutamente. El tiempo se acababa. Él había perdido demasiada sangre. Había cauterizado las heridas, demasiadas, a medida que Sergey lo cortaba a pedazos, haciendo de su cuerpo una imitación del conjunto de fragmentos que era el de Ivory. Pero la pérdida de sangre era grave.
¿Estás segura de que deseas atar tu vida a la mía con todo lo que trae consigo?
Ella contestó sin vacilación. Lo estoy.
Que así sea. Su voz se hizo más fuerte. Eres mi compañera. Te reclamo como mi compañera. Te pertenezco. Ofrezco mi vida por la tuya. Te doy mi protección. Te doy mi lealtad. Te doy mi corazón. Mi alma. Mi cuerpo. Tomo en mí los tuyos del mismo modo. Tu vida será apreciada en todo momento. Tu vida estará por encima de la mía en todo momento. Eres mi compañera. Atada a mí por toda la eternidad. Siempre a mi cuidado. Abrió los ojos y miró en los de ella. Te avio päläfertiilam.