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El juego de Ender [Ender's Game - es]

Электронная книга - «El juego de Ender [Ender's Game - es]». Краткое содержание книги:

La Tierra se ve amenazada por los insectores, una raza extraterrestre completamente ajena a los humanos, a los que pretende destruir. Para vencer a los insectores es necesario un nuevo tipo de genio militar, y por ello se ha permitido el nacimiento de Ender, quien en cierta forma constituye una anomalГ­a viviente: es el tercer hijo de una pareja en un mundo que ha limitado estrictamente a dos el nГєmero de descendientes. El niГ±o Ender deberГЎ aprender todo lo relativo a la guerra en los videojuegos y en los peligrosos ensayos de batallas que realiza con sus compaГ±eros. A la habilidad en el tratamiento de las emociones, ya caracterГ­stica de Orson Scott Card, se une en este libro el interГ©s por el empleo de las simulaciones de ordenador y juegos de fantasГ­a en la formaciГіn militar, estratГ©gica y psicolГіgica del protagonista.
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Tal como Ender esperaba, unos cuantos se lanzaron instintivamente, no hacia la pared donde estaba la puerta, sino hacia la pared que Ender había llamado norte, la dirección que era arriba cuando estaban en el corredor. Por supuesto, pronto se dieron cuenta de su error, pero demasiado tarde; para cambiar su curso tenían que esperar a rebotar en la pared norte.

Mientras tanto, Ender los estaba agrupando mentalmente en aprendices lentos y aprendices rápidos. El más pequeño, el último en salir por la puerta, fue el primero en llegar a la pared correcta, y se agarró con maña. Estuvieron acertados en promocionarle. Lo haría bien. Era también gallito y rebelde, y probablemente estaba resentido porque era uno de los que Ender había enviado desnudos por los corredores.

—¡Tú! —dijo Ender, señalando al pequeño—. ¿Qué dirección es abajo?

—Hacia la puerta del enemigo.

La respuesta fue rápida. También fue arisca, como diciendo, «VALE, VALE, ya puedes pasar a otra cosa».

—¿Tu nombre, pequeño?

—El nombre de este soldado es Bean[2], señor.

—¿Te lo pusieron por el tamaño o por el cerebro? —Los otros chicos comenzaron a reírse—. Bien, Bean, es correcto lo que dices. Ahora, escuchadme, porque esto es importante. Nadie va a pasar por esa puerta sin una gran probabilidad de que le acierten. En los viejos tiempos, se disponía de diez, de veinte segundos, antes de que hubiera que empezar a moverse. Ahora, si no os habéis desplegado para cuando sale el enemigo, estáis congelados. Ahora bien, ¿qué pasa cuando te congelan?

—No te puedes mover —dijo uno de los chicos.

—Eso es lo que significa la palabra congelado —dijo Ender—. ¿Pero qué le pasa a uno?

Fue Bean, en absoluto intimidado, quien respondió inteligentemente:

— Sigues avanzando en la dirección en que ibas. A la velocidad con que ibas cuando te iluminaron.

— Es cierto. ¡Vosotros cinco, los del final, moveos!

Sobresaltados, los chicos se miraron. Ender los irradió a todos.

— ¡Los cinco siguientes, moveos!

Se movieron. Ender los irradió también, pero continuaron moviéndose, dirigiéndose hacia las paredes. Los cinco primeros, sin embargo, estaban a la deriva en las cercanías del grupo principal.

— Mirad a esos pseudosoldados — dijo Ender — . Su comandante les ordenó moverse y ahora, miradles. No sólo están congelados, están congelados precisamente aquí, donde pueden ser un estorbo. Mientras los otros, al moverse cuando así se les ordenó, están congelados allá abajo, taponando las líneas del enemigo, bloqueando la visión del enemigo. Me imagino que al menos cinco de vosotros habréis entendido lo que quiero decir. Y sin duda Bean es uno de ellos. ¿No es así, Bean?

No respondió al principio. Ender le miró hasta que dijo:

— Así es, señor.

— Entonces ¿qué es lo esencial?

—Cuando se te ordena moverte, muévete rápido, para que, si te congela, rebotes de un lado a otro en vez de quedarte quieto obstaculizando las operaciones de tu escuadra.

—Excelente. Al menos tengo un soldado capaz de comprender las cosas.

Ender podía ver crecer el resentimiento en la forma en que los otros soldados balanceaban los cuerpos y se intercambiaban miradas, en la forma en que evitaban mirar a Bean. «¿Por qué hago esto? ¿Qué tiene que ver esto con ser un buen comandante, convertir a un chico en el blanco de todos los demás? ¿Simplemente porque me lo hicieron a mí tengo que hacérselo a él?» Ender quiso rectificar su mofa del chico, quiso decir a los demás que el pequeño necesitaba su ayuda y su amistad más que nadie. Pero no lo podía hacer. No el primer día. El primer día, incluso sus errores tenían que parecer parte de un plan brillante.

Ender se enganchó más cerca de la pared y tiró de uno de los chicos apartándolo de los demás.

—Mantén el cuerpo derecho —dijo Ender.

Hizo girar al chico en el aire con sus pies apuntando hacia los demás. Cuando el chico estaba todavía girando, Ender lo irradió. Los demás se rieron.

—¿A qué parte de su cuerpo podrías disparar? —preguntó Ender a un chico que estaba justo debajo de los pies del soldado congelado.

—Los pies es casi lo único que puedo acertar.

Ender se volvió hacia el chico que tenía al lado.

—¿Y tú?

—Puedo ver su cuerpo.

—¿Y tú?

Un chico que estaba un poco más abajo respondió:

—Todo.

—Los pies no son muy grandes. No es una gran protección.

Ender empujó hacia afuera al soldado congelado. Luego dobló las piernas por debajo, como si se estuviera poniendo de rodillas en el aire e irradió sus piernas. Inmediatamente, las perneras de su traje se volvieron rígidas, manteniéndose en esa posición.

Ender dio una voltereta en el aire para ponerse de rodillas por encima de los demás chicos.

—¿Qué veis? —preguntó.

—Mucho menos —respondieron.

Ender empotró su pistola entre las piernas.

—Veo bastante —dijo, y procedió a irradiar a los chicos que estaban debajo de él—. ¡Detenedme! —gritó—. ¡Intentad iluminarme!

Al final lo consiguieron, pero no hasta que hubo irradiado a un tercio del grupo. Presionó con el dedo pulgar su gancho y se desheló a sí mismo y a los demás soldados congelados.

—Ahora —dijo—, ¿cuál es la dirección de la puerta del enemigo?

—¡Abajo!

—¿Y cuál es nuestra posición de ataque?

Algunos comenzaron a responder con palabras, pero Bean respondió tirándose a la pared con las piernas dobladas por debajo, recto hacia la pared opuesta, irradiando entre las piernas todo el camino.

Por la mente de Ender cruzó el deseo de dispararle, de castigarle; luego recapacitó, rechazó ese impulso tan poco generoso. ¿Por qué habría de enfadarme con ese pequeño?

—¿Es Bean el único que sabe hacerlo? —gritó Ender.

Inmediatamente, toda la escuadra tomó impulso para dirigirse a la pared opuesta, poniéndose de rodillas en el aire, disparando entre las piernas, gritando con toda la fuerza que le permitían sus pulmones. «Puede que llegue un día —pensó Ender— en que ésta sea precisamente la estrategia que necesite: cuarenta chicos chillando en un ataque desconcertante.»

Cuando todos estuvieron en el otro lado, Ender les gritó que le atacaran, todos a la vez. «Sí —pensó Ender—. No está mal. Me han dado una escuadra inexperta, sin veteranos sobresalientes, pero al menos no es un montón de tontos. Puedo sacar algo.»

Cuando estuvieron de nuevo reunidos, riendo alborozados, Ender comenzó el trabajo de verdad. Les hizo congelar las piernas en la posición de rodillas.

—Ahora, ¿para qué sirven las piernas en el combate?

—Para nada —dijeron algunos chicos.

—Bean no está de acuerdo —dijo Ender.

—Es la mejor forma de tomar impulso en las paredes.

—Correcto —dijo Ender.

Los demás chicos comenzaron a quejarse de que tomar impulso en las paredes era movimiento, no combate.

—No hay combate sin movimiento —dijo Ender.

Se quedaron en silencio y odiaron a Bean un poco más.

—Ahora bien, con las piernas congeladas de esa manera, ¿podéis tomar impulso en las paredes?

Ninguno se atrevió a responder, por temor a equivocarse.

—¿Bean? —preguntó Ender.

—Nunca lo he intentado, pero quizá poniéndote enfrente de la pared y doblándote a la altura de la cintura.

—Sí, pero no. Mírame. Tengo la espalda contra la pared, mis piernas están congeladas. Como estoy de rodillas, mis pies están contra la pared. Normalmente, cuando tomas impulso tienes que empujar hacia abajo y al hacerlo despliegas el cuerpo por detrás como una. judía verde.

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2

Bean en ingles significa judía. (N. del T.)

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