Reunion in Death Traducido
- Автор: Робертс Нора
- Серия: Eve Dallas and husband Roarke #16
- Язык: испанский
- Жанр: Остросюжетные любовные романы
Электронная книга - «Reunion in Death Traducido». Краткое содержание книги:
El nombre de la mujer es Julia Dockport y nadie en la fiesta sabe quién es. Pero la detective Eve Dallas la recuerda muy bien. Diez años atrás, Eve fue la responsable de la encarcelación de Julie. Y ahora, liberada por buena conducta, sigue teniendo las mismas intenciones de antaño. Parece que quiere encontrarse de nuevo con Eve… en una reunión que ninguna olvidará…
Había tenido mujeres, y algunas le habían importado mucho. Pero estaba bien solo. No había sabido cuan sólo estaba, hasta Eve. Ella le había mostrado su propio corazón. Podía haberle tomado a ella bastante tiempo verlo en si misma, pero se lo había mostrado a él.
Y el mundo que él había construído, el hombre que vivía en él, había cambiado para siempre.
En unas pocas horas, ellos iban a regresar y enfrentar el pasado de ella, los horrores. Juntos.
Desde su consola vino un rápido pitido indicando que la puerta de seguridad estaba abierta. El miró hacia el panel, vió la identificación del vehículo policial de Eve.
Entonces fue hacia la ventana para verla llegar a casa.
Eve vió dos figuras debajo de las ramas arqueadas de uno de los sauces llorones cuando giró en la primera curva hacia la casa. La mayor parte de sus cuerpos estaba oculta por la verde hierba madura y las coloridas flores.
Ella levantó el acelerador y su arma estaba en su mano antes de que viera quienes eran y que estaban haciendo.
Los padres de Peabody estaban bajo el fragante limbo encerrados en un apasionado abrazo.
Divertida y avergonzada devolvió el arma a su arnés, apartó los ojos mientras continuaba conduciendo hacia la casa. Estacionó en la base de las escaleras porque servía para dos propósitos. Era conveniente, y Summerset lo odiaba. Pero sus esperanzas de pretender que no los había visto fueron frustradas cuando Sam y Phoebe fueron hacia ella, tomados de la mano.
Eve metió las suyas en los bolsillos. -Como les va?
– Un día glorioso.
Los labios de Phoebe se curvaron, pero su mirada era firme y directa e hizo que la nuca de Eve se erizara. Deliberadamente Eve se enfocó en un punto en el centro de la frente de Phoebe.
No la mires a los ojos, se recordó. No hagas contacto visual directo.
– Sam y yo lo estábamos aprovechando. -Phoebe se echó atrás el pelo e hizo tintinear musicalmente los anillos de plata que llevaba. -Ví tu entrevista con Nadine Furst en el Canal 75 en la pantalla de entretenimiento antes de salir. Parecías muy fuerte y determinada.
– Soy determinada.
– Y fuerte. Roarke nos dijo a los dos que necesitas salir de la ciudad mañana.
– Sí. Está relacionado con el caso. -replicó Eve tensa, evitando mirar a Sam.
– Hay algo que podamos hacer por ti aquí mientras estés fuera?
– No, gracias. No a menos que atrapes a Julianna Dunne y quieras hacer un arresto ciudadano.
– Creo que vamos a dejar eso para ti y Delia. Necesito revisar algo en el vivero. Sam, habla con Eve mientras terminas el paseo.
Antes que ninguno de ellos pudiera hablar, Phoebe estaba deslizandose fuera con un revoleo de la florida falda.
– Lo siento. -dijo Sam inmediatamente. -Ella sabe que hay una especie de tensión. No le dije nada.
– Está bien.
– No está bien. -Por primera vez desde que lo conocía, Eve escuchó el malhumor en su voz, lo vió en su rostro cuando se volvió hacia ella. -La hice sentir incómoda y disgustada en su propio hogar. Usted y Roarke nos abrieron su casa, y yo abusé del privilegio. Estaba pensando en hablar con Phoebe para trasladarnos a un hotel por los últimos días, pero usted llegó…
El se llamó a silencio, y como Eve, metió sus manos en los bolsillos como si no supiera que más hacer con ellas.
Se quedaron ahí, callados, mirando hacia el parque, los colores y el verde. Ella no era sensitiva, pero Eve sintió que la tristeza brotando del hombre podía mellar una pared de acero.
– Mire, póngamoslo de esta manera. Son un par de días, y de todas formas no estoy aquí la mitad del tiempo.
– Tengo un código, -dijo suavemente. -Parte de eso es Free-Age, parte de eso simplemente la forma en que creo debe ser dirigida una vida. Amar a la familia, hacer un buen trabajo. Disfrutar el momento que nos es dado en esta vida, tratar de hacer lo mejor que podemos para no causar daño. Con el don se me ha dado otra responsabilidad, otro código. Respetar, siempre, la privacidad y el bienestar de otros. Nunca usar lo que me ha sido dado para mi propio beneficio, mi propia diversión o curiosidad, o causar daño. Y es lo que yo hice.
Eve suspiró pesadamente. El le había dado exactamente donde más lo sentía. -Yo comprendo los códigos. Vivo con ellos, vivo por ellos. También puedo comprender los errores. Sé que no lo hizo a propósito y que probablemente se mordería la lengua antes de discutir esto alguien que no sea yo. Pero apenas lo conozco, y es duro que alguien que es prácticamente un extraño me mire y vea esta especie de… repugnancia.
– Usted piensa que veo repugnancia cuando la miro? -El sacó las manos de los bolsillos, estirándolas hacia ella, deteniéndose. -No es así. He visto la repugnancia en el recuerdo, el horror que un niño no debería saber que existe, mucho menos experimentar. No soy un hombre violento, por naturaleza o por creencia, pero desearía poder…
Retrocedió, su rostro encendido con furia, la mano en su costado cerrada en un puño que parecía extrañamente competente.
– Desearía poder hacer lo que cualquier padre hubiera hecho. -El se calmó, aflojó el puño. -Pero cuando la miro a usted veo fuerza, coraje y propósito más allá de lo que pueda saber. Veo a la amiga de mi hija, una mujer a la que confío la vida de mi niña. Sé adonde va a regresar mañana. Roarke dijo que va a volver a Dallas. Voy a rogar por usted.
Ella lo miró fijamente. -Hay alguien capaz de sacarlo de las casillas?
El sonrió un poco, tentativo. -Phoebe se las arregla para hacerlo por un corto rato.
– Entonces ella es tan dura como parece. Vamos a dejar esto de lado. -dijo y le tendió la mano.
Cuanto entró a la casa, vió a Summerset lustrando el ya brillante poste mientras el gato estaba sentado como un gordo Buda en el escalón inferior. Ambos le dedicaron una larga y taladrante mirada.
– Su maleta está empacada para el viaje. Roarke indicó que provisión de ropa para un solo día sería suficiente.
– Te lo dije, yo me encargo de empacar. No quiero que estés hurgando con tus dedos huesudos en mis cosas. -ella pasó sobre el gato, quien la ignoró estudiadamente, helado. Luego su mano se disparó rápido y atrapó la punta del trapo que Summerset usaba para pulir. -Esta es mi camiseta.
– Lamento diferir. -El contaba con que ella la identificaría. -Tal vez haya sido, hace mucho tiempo atrás, una mascarada de una prenda de vestir, pero ahora es un trapo. Uno que de alguna manera fue encontrado en su armario y fue removido y destinado a su único posible uso.
– Dame mi maldita camiseta, tú, cucaracha culo huesudo y seco.
Ella tiró. El tiró del otro lado.
– Usted tiene una cantidad de camisetas perfectamente respetables.
– Quiero esta camiseta.
– Esto es un trapo. -Ambos tiraron de direcciones opuestas, y la tela se abrió fácilmente por el medio. -Ahora, -dijo él con satisfacción. -son dos trapos.
Eve gruño, y encerrando lo que había sido una vieja camiseta de NYPSD en su puño, subió furiosamente las escaleras. -Mantente fuera de mis cajones, pervertido, o te voy a morder los dedos hasta los nudillos.
– Ahora, -Summerset se dirigió al gato. -No es agradable saber que la teniente tendrá su dificultoso viaje fuera de la mente por un buen rato?
Ella entró tormentosamente en el dormitorio, levantando el puño con la tela rasgada justo cuando Roarke salía del elevador. Y lo golpeó en la barbilla.
– Bueno, es adorable verte, también.
– Mira lo que ese hijo de puta hizo con mi camiseta.
– Mmmm. -Roarke examinó el andrajoso trozo de material. -De esto se trataba? -Distraído, hurgó con un dedo a través de un viejo agujero. -Penoso. Los escuché a ti y a Summerset intercambiando las usuales palabras de afecto. A todo pulmón.