Бесплатная библиотека
Читайте книгу на сайте или телефоне
READ-E-BOOK » Фэнтези » La Sangre de la Virtud (La Espada de la Verdad)
La Sangre de la Virtud (La Espada de la Verdad) - Читать Любимую Русскую Полную Книгу 👉 Read-E-Book.com

La Sangre de la Virtud (La Espada de la Verdad)

Электронная книга - «La Sangre de la Virtud (La Espada de la Verdad)». Краткое содержание книги:

La Sangre de la Virtud (La Espada de la Verdad)
1 ... 30 31 32 33 34 35 36 37 38 ... 179
Перейти на страницу:

— Presencié la ejecución de la Madre Confesora, si es eso a lo que os referís.

Brogan se echó hacia adelante, se apoyó en los codos y unió las yemas de los dedos.

— Sí, eso me temía. Así pues, ¿está muerta?

A la mujer le temblaron las aletas nasales.

— ¿Por qué tanto interés en los detalles?

— Durante los últimos tres mil años la Tierra Central ha estado unida bajo la autoridad de una Madre Confesora —respondió Brogan, fingiéndose extrañado por la pregunta—. Todos hemos prosperado y hemos gozado de paz gracias al poder de Aydindril. Cuando el Límite cayó y estalló la guerra contra D’Hara, temimos que la Tierra Central…

— ¿Y por qué no acudisteis en nuestra ayuda?

— Yo deseaba ofrecer mi ayuda, pero el rey prohibió a la Sangre de la Virtud que interfiriese. Naturalmente protesté, pero después de todo es nuestro rey. Nicobarese sufrió bajo su férula. Al final resultó que abrigaba oscuras intenciones hacia nuestra gente y, como tú misma has dicho, sus consejeros pretendían reducirnos a la esclavitud. Una vez que el rey se desenmascaró como lo que era, un poseído, pagó el precio por ello. Inmediatamente después partí hacia Aydindril con nuestros hombres, cruzando las montañas, para ponerlos a disposición de la Tierra Central, del consejo y también de la Madre Confesora.

»Pero al llegar me encuentro con tropas de D’Hara por todas partes, aunque averiguo que ya no están en guerra con nosotros. Luego me dicen que la Orden Imperial ha acudido al rescate de la Tierra Central. Tanto durante mi viaje como aquí, en Aydindril, he oído multitud de rumores: que la Tierra Central ha caído, que la Tierra Central se está replegando, que los consejeros han muerto, que están vivos pero se han ocultado, que quien tiene el control de la Tierra Central son los keltas, los d’haranianos o la Orden Imperial, que todas las Confesoras han muerto, que todos los magos han muerto, que la Madre Confesora está muerta, que todos ellos están vivos. ¿Qué debo creer?

»Si la Madre Confesora estuviera viva, podríamos ayudarla y protegerla. Pese a que somos un país pobre, nos gustaría en lo posible ayudar a la Tierra Central.

La mujer se mostró algo más relajada.

— Parte de esos rumores son ciertos. En el curso de la guerra contra D’Hara todas las Confesoras, excepto la Madre Confesora, fueron asesinadas. También los magos murieron. Pero luego Rahl el Oscuro murió y los d’haranianos decidieron unirse a la Orden Imperial, al igual que Kelton y otros países. La Madre Confesora regresó y trató de mantener la unidad de la Tierra Central. Debido a ello, los sediciosos consejeros la condenaron a muerte.

Brogan sacudió la cabeza.

— Es una mala noticia. Esperaba que los rumores fuesen falsos. La necesitamos. ¿Pero estás segura de que realmente la ejecutaron? Tal vez te equivoques. Después de todo, poseía magia. Es posible que escapara tras una cortina de humo o algo parecido. Quizá continúa con vida.

La mujer clavó en él una penetrante mirada y declaró muy resuelta:

— La Madre Confesora está muerta.

— Pues yo he oído rumores de que la han visto con vida… al otro lado del río Kern.

— Simples rumores que han sido propagados por estúpidos que no tienen nada mejor que hacer. Está muerta. Yo misma vi cómo le cortaban la cabeza.

Brogan se pasó un dedo por la leve cicatriz que tenía a un lado de la boca mientras la contemplaba.

— También me han llegado rumores de que ha huido en la dirección contraria, hacia el sudoeste. Yo creo que aún hay esperanzas.

— Tonterías. Os lo diré por última vez: vi cómo la decapitaban. No escapó. La Madre Confesora está muerta. Si queréis ayudar a la Tierra Central, haced lo que esté en vuestra mano para restaurar la unidad.

El lord general escrutó por un instante la adusta faz de la mujer.

— Sí, sí, tienes razón. Me has dado noticias muy inquietantes, pero me alegro de que al fin un testigo de fiar haya echado un poco de luz a la verdad. Muchas gracias. Me has ayudado más de lo que te imaginas. Haré lo que pueda para que mis tropas colaboren.

— El único modo de colaborar es ayudar a expulsar la Orden Imperial de Aydindril y después de la Tierra Central.

— ¿Tan malvados los crees?

— Ellos me arrancaron las uñas para obligarme a mentir —contestó, alzando hacia él la mano vendada.

— Terrible. ¿Y qué mentiras querían que dijeras?

— Que lo negro era blanco; y lo blanco, negro. Como la Sangre.

Brogan fingió tomarse la pulla a broma y sonrió.

— Has sido de mucha ayuda. Tienes toda mi gratitud por ser tan leal a la Tierra Central, aunque lamento que tengas en tan mal concepto a la Sangre de la Virtud. Tal vez no deberías hacer caso a los rumores tampoco tú. No son más que eso: rumores.

»No te entretengo más. Que tengas buen día.

La mujer salió hecha una furia tras mirarlo por última vez con severa expresión de reconvención. En otras circunstancias su renuencia a colaborar le habría costado mucho más que las uñas, pero no era la primera vez que Brogan perseguía a una presa peligrosa y sabía que la discreción en los inicios le reportaría beneficios al final. Merecía la pena aguantar el tono burlesco de la mujer si al final conseguía el premio. Incluso sin su cooperación había obtenido algo muy valioso, algo que ella no tenía ni idea de haberle dado y que era justamente lo que él buscaba: que la presa no sabría que había encontrado su rastro.

Por fin Brogan se dignó a devolver la brillante mirada de Lunetta.

— Miente, lord general. Dice casi siempre la verdad para que no se note, pero también miente.

Galtero le había conseguido un tesoro.

Tobias se inclinó hacia adelante, muy interesado. Ansiaba saber qué diría Lunetta, oírla expresar en voz alta sus propias sospechas, tener una vez más la confirmación de su talento.

— ¿En qué miente?

— Ha dicho dos mentiras, que guarda tan celosamente como el tesoro de la corona.

— ¿Cuáles? —ordenó con impaciencia.

— Primero, ha mentido al decir que la Madre Confesora ha muerto —respondió Lunetta con una astuta sonrisa.

— ¡Lo sabía! —Tobias dio un puñetazo en la mesa—. Sabía que mentía cuando lo dijo. —Cerró los ojos y dio gracias en silencio al Creador—. ¿Y la otra?

— Ha mentido al decir que la Madre Confesora no huyó. Sabe que la Madre Confesora está viva y que huyó hacia el sudoeste. Todo el resto es verdad.

Brogan había recuperado el buen humor. Se frotó las manos, regocijándose en el calor que generaba. Tenía la suerte del cazador; había encontrado el rastro.

— ¿Has oído lo que he dicho, lord general?

— ¿Qué? Sí, te he oído. Está viva y ha huido al sudoeste. Lo has hecho bien, Lunetta. El Creador estará contento cuando le diga que nos has ayudado.

— Me refería a que el resto es verdad.

— ¿De qué estás hablando? —inquirió Tobias, ceñudo.

Lunetta trató de abrigarse con sus pobres harapos.

— Dijo que los consejeros muertos eran unos sediciosos. Verdad. Que la Orden Imperial sólo desea escuchar cualquier mentira que ayude a sus propósitos, y sus propósitos son la conquista y el poder. Verdad. Que le arrancaron las uñas para obligarla a mentir. Verdad. Que la Sangre actúa guiándose por rumores y sólo le importa que se caven nuevas tumbas. Verdad.

Brogan se puso de pie de un salto.

— ¡La Sangre de la Virtud combate el mal! ¿Cómo te atreves a sugerir lo contrario, maldita streganicha?

Lunetta se estremeció y se mordió el labio inferior.

— Yo no digo que sea verdad, lord general, sólo que ella cree que es verdad.

El general se ajustó el fajín. No iba a permitir que la cháchara de Lunetta le arruinara aquel triunfo.

— Pues se equivoca, y lo sabes. Te he dedicado mucho más tiempo del que tienes derecho y del que te mereces para que comprendas la naturaleza del bien y del mal.

1 ... 30 31 32 33 34 35 36 37 38 ... 179
Перейти на страницу:
0
Сюжет
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Атмосфера
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Главный герой
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Общее впечатление
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
Итоговая оценка: 0.0 из 10 (голосов: 0 / История оценок)