Esclavos de la oscuridad
- Автор: Гранже Жан-Кристоф
- Язык: испанский
- Жанр: Триллеры
Электронная книга - «Esclavos de la oscuridad». Краткое содержание книги:
Tras el intento de suicidio de su mejor amigo, un policía decide investigar las razones que lo llevaron a tomar esa decisión. En el camino a la verdad descubrirá prácticas satánicas, drogas africanas y una serie de asesinatos horrendos sin explicación. Las víctimas comparten solo una cosa en común: experimentaron la muerte. ¿Cómo puede revivir alguien clínicamente muerto? ¿Qué ocurre si en vez de ver la luz, vio las tinieblas?
Una novela diabólica con todos los ingredientes para convertirse en un éxito y una referencia del género, por el maestro del thriller e indiscutible que nos acerca a una de las realidades más sorprendentes e intranquilizantes de la medicina moderna: las experiencias de muerte inminente.
Por fin un dato que tenía relación con otro. Los viajes de Luc. El billete de tren descubierto por Laure. Puse una rodilla en el suelo.
– ¿Qué sabes de eso?
– Quítame las esposas.
Tuve ganas de vaciar mi cargador en los cilindros de acero pero lo cogí por los hombros y le di la vuelta. Era hora de tirar lastre. Mi voluntad se estaba debilitando; los vapores de la cerveza… Le quité las esposas. Doudou se masajeó las muñecas; luego se palpó los tímpanos, alelado.
– ¿Y bien? ¿Esa investigación?
– Un asesinato en el Jura. El cuerpo de una mujer, en la frontera suiza.
– ¿Dónde, exactamente?
– No lo sé. El nombre del pueblucho es Sarty o Sartoux. Luc me habló de él una vez.
– ¿Cuándo ocurrió?
– El verano pasado. En junio, creo.
– ¿Qué sabes sobre ese asesinato?
– Un asunto horrible, según parece. Un crimen satánico. A Luc se le iba la olla con eso…
Un crimen satánico. Segunda revelación. Los elementos empezaban a ponerse en su sitio.
– ¿Qué más sabes?
– Nada, te lo juro. Luc trabajaba solo en ese asunto. Viajó allí en diversas ocasiones. A veces, ida y vuelta el mismo día. Pasaba horas estudiando sus notas y las fotos de la escena del crimen.
– ¿Dónde está ese expediente?
– Luc lo tenía en un archivo informático.
– ¿Tienes el documento?
– Si había algún problema tenía que entregárselo a un pavo.
Tercera conexión. La escena de la iglesia, dos horas atrás.
– ¿Es la caja que le has dado al tipo de la iglesia?
– Tienes ojo, cabrón. Sí, creo que es esa.
– ¿Quién es ese hombre?
– Ni idea.
– ¿Por qué se la has dado?
– Luc me había alertado. En caso de que se armara un berenjenal debía llamar a un número. Como respuesta, el tío me daría una contraseña.
– ¿Qué contraseña?
Doudou se rió, un gorjeo horrible que terminó en tos.
– «He encontrado la garganta.» Como contraseña parece una broma, ¿no?
Las informaciones por fin se articulaban, pero sin cobrar el menor sentido. Una investigación secreta. Un crimen satánico vinculado con un hombre que se persignaba al revés. Una frase que parecía una clave.
– Y esas palabras, ¿sabes qué quieren decir?
– Ni idea. Ayer, llamé. El tío me dijo que llevara la caja a la misa. Se la di. Asunto concluido.
– Ese hombre es un sacerdote, ¿verdad?
– ¿Por qué?
Doudou no comprendía de qué le hablaba. Me levanté y lancé el sobre con la pasta en el charco de cerveza.
– Toma, emborráchate a mi salud. Y no te muevas de París.
Doudou alzó la vista, despavorido.
– ¿Y los Bueyes?
– Yo me ocuparé. Hablaré con Dumayet. Ella llamará a Levain-Pahut. Ya encontrarán una solución.
– ¿Por qué haces esto?
– Por Luc. Vuestro equipo debe permanecer unido. Te devolveré la pipa en el 36.
– Pero si Luc…
– Luc despertará, ¿me has oído?
Abrí la puerta de la nave y me enfrenté a la luz matinal. Mientras caminaba a lo largo del muro traté de vomitar. Nada, solo una bilis ácida. Encendí un Camel para quemar el sabor a violencia de mi garganta.
Recuperé el móvil del asiento de la moto. Corté la comunicación con la información horaria y eché una ojeada a la pantalla.
Mi tarifa plana mensual acababa de agotarse.
23
De vuelta en mi piso, me cambié y luego cerré los postigos. En la oscuridad, me instalé frente al ordenador y empecé a buscar en Google. Tecleé: Sarty, Sartoux e incluso Sarpuits, asociándolo a cada departamento de Franche-Comté. Obtuve varias respuestas de las que la más plausible era «Sartuis», en Haut-Doubs. Una pequeña ciudad situada cerca de Morteau, en la frontera suiza.
Nueva búsqueda, nuevo comienzo.
Primero, las direcciones de los periódicos locales. L’Est républicain, de Nancy, Le Courrier du Jura de Besançon, Le Progrès de Lyon en el centro, Le Pays de Mulhouse en el nordeste. Usé el buscador de L’Est républicain y escribí varias palabras clave: Sartuis, junio, 2002, cadáver, asesinato, mujer… Encontré un solo artículo en la edición del 28 de junio:
se descubre un cuerpo en
notre-dame-de-bienfaisance
El cuerpo de una mujer desnuda fue descubierto en la mañana de ayer a unos kilómetros de Sartuis (Haut-Doubs), en el parque natural de la fundación Notre-Dame-de-Bienfaisance. Según nuestras informaciones, el cuerpo fue descubierto por Marilyne Rosarias, directora de la fundación, sobre la meseta que domina el monasterio.
Probablemente, el cadáver, cubierto de musgo y en estado de avanzada descomposición, debía de hallarse desde hacía mucho tiempo en los bosques circundantes. Las cuantiosas lluvias de los últimos días favorecieron la acumulación de lodo en la pendiente, por lo que el cuerpo descendió hasta la llanura.
¿Cuál es la identidad de la muerta? ¿Cuándo falleció? ¿Cuál es la causa de su desaparición? Hasta el momento ni los servicios de rescate ni los de la gendarmería han podido aportar respuestas, pero la principal hipótesis es que se trata de un accidente. Una deportista, apasionada del senderismo, habría sufrido una caída y habría muerto, ya sea de inmediato, ya sea unos días más tarde, aislada en el bosque.
No obstante, resulta extraño que ni los guardabosques ni los residentes en la fundación, que se reúnen con frecuencia en esos bosques, descubrieran el cuerpo. Otra hipótesis toma cuerpo. La mujer habría sido asesinada y luego transportada al parque natural…
La autopsia, que tendrá lugar hoy, en el hospital Jean-Minjoz de Besançon, debería esclarecer lo sucedido. Además, los servicios científicos de la gendarmería recorren el lugar en busca de indicios. Por el momento, ni la juez de instrucción a cargo del caso, Corine Magnan, ni el fiscal general han hecho declaraciones. En cuanto al alcalde de Sartuis, el pueblo vecino, también guarda silencio. En la región todos esperan que este misterio se resuelva cuanto antes y que no dañe la temporada turística que ya ha comenzado en Doubs.
Me quedé perplejo. El lugar donde se había descubierto, una fundación a priori religiosa, podía coincidir con lo que buscaba, pero ni siquiera existía la certeza de que fuera un asesinato. Y no se mencionaba ninguna mutilación, ningún acto maléfico. Nada que confirmase el «asunto horrible» o «el crimen satánico» que había mencionado Doudou.
Seguí tecleando. Ningún otro artículo sobre ello durante los días siguientes. Ninguna noticia sobre la autopsia. Ninguna declaración del fiscal ni del juez. ¿Por qué ese silencio? ¿El caso había resultado tan insignificante que los periodistas no habían escrito nada? Extendí la búsqueda al mes de julio. Nada.
Visité la página de Le Courrier du Jura. Las mismas palabras clave. La misma búsqueda. Encontré un artículo del 29 de junio, que daba otras precisiones:
SARTUIS
LA MALDICIÓN DE UNA CIUDAD
El cadáver de la mujer descubierta anteayer por la mañana sobre la meseta del parque natural de Notre-Dame-de-Bienfaisance ha sido identificado. En realidad, los bomberos encargados de transportar el cuerpo ya la habían reconocido in situ. Se trata de Sylvie Simonis, cuarenta y dos años, artesana relojera de Sartuis.
Este nombre hace que revivan funestos recuerdos en los habitantes de Haut-Doubs. Sylvie Simonis no es otra que la madre de la pequeña Manon, ocho años, asesinada en noviembre del 88. Un caso siniestro que nunca se resolvió. El anuncio de esta nueva muerte y las circunstancias misteriosas que la rodean despiertan temores. E interrogantes.