Бесплатная библиотека
Читайте книгу на сайте или телефоне

Электронная книга - «Por venganza y placer». Краткое содержание книги:

Se acostaría con ella… por venganza y por placer…
Elise Carlton ansiaba ser libre… del matrimonio y de los hombres controladores. Después de ser durante años una esposa sumisa, sentía un enorme recelo hacia los hombres… Pero parecía que había uno en particular que la hacía reaccionar de otro modo.
Vincente Farnese era rico e increíblemente guapo y Elise no tardó en sucumbir a sus dotes de seducción. Pero no se habían conocido por casualidad. ¿Qué haría Elise cuando descubriera que su amante sólo la deseaba para vengarse?
1 ... 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29
Перейти на страницу:

– Es verdad. Lo prefiero así. Es más seguro. Tal vez podríamos habernos querido en otras circunstancias…

– Nada de «tal vez» -interrumpió él-. Nacimos para querernos, pase lo que pase entre nosotros. Antes o después tendrás que aceptarlo.

– ¿Tendré que? -negó con firmeza-. No, no «tendré que». No intentes darme órdenes, Vincente. Eso es algo que no puedes controlar. No te querré. No puedo, y si pudiera, no lo haría.

– ¿Y si yo sí te quiero a ti? -soltó él, furioso.

En otro tiempo el rostro de ella se habría suavizado de alegría al oírlo hablar de amor. Pero se limitó a emitir un suspiro triste.

– Entonces lo siento por ti. ¿Qué derecho tengo a ser feliz contigo o con otro hombre mientras Angelo yace en su tumba por mi culpa?

– Pero tú eres inocente -afirmó él con pasión.

– ¿Cómo puedo serlo? Si no fuera por mí, estaría vivo. Ésa es la verdad, lo demás son palabras. Tenías razón al odiarme.

– Nunca te he odiado -dijo él con voz grave.

– Parece que lo olvidas. Me buscaste, odiándome. Me tendiste una trampa, odiándome. Me viste debatirme en ella, odiándome. Me llevaste a la cama, odiándome. Creí que me hacías el amor, pero me estudiabas, siempre controlando, esperando que llegara el momento para destruirme.

– ¡No! -gritó él-. Pretendía eso, pero no fue así. No eras como yo esperaba… Si no lo hubieras descubierto cuando lo hiciste, te lo habría contado todo.

– Eso dices. No habrías podido contármelo.

– Habría sido difícil. Pero habría encontrado la manera porque sabía que teníamos que estar juntos.

– Y estamos juntos -suspiró ella.

Él miró la carta.

– «Intenta perdonarme… perdona… perdona…» -leyó en voz alta. Se acercó a ella-. ¿No perdonarás nunca? Ambos dijimos cosas crueles, pero sabes que yo no las decía en serio, ¿verdad?

– Aun así eran ciertas.

– Angelo te quería. No desearía que sufrieras así por algo que no pudiste evitar.

– Calla -se tapó los ojos-. No me hables de él. No lo soporto. Creía que había aprendido a vivir con lo peor, pero no sabía qué era lo peor. Yo lo maté.

– No lo mataste -rugió Vincente.

– Causé su muerte -se dio un golpe en el pecho-. Aquí dentro sé que lo maté y nada cambiará eso.

Dejó escapar un sollozo y él se acercó. Habría hecho cualquier cosa para paliar su dolor, pero en cuanto la tocó, se secó las lágrimas.

– Sabes, aunque parezca que te odio, es sobre todo porque me odio a mí misma.

– ¿Qué vamos a hacer? -preguntó él quedamente.

– No lo sé. No sé si se puede hacer algo.

Pasaron agosto y septiembre. Elise tenía buena salud y, a pesar de su embarazo, soportó bien el calor.

No todo era fácil. Una terrible velada, Mamma insistió en que celebraran el que habría sido el vigésimo noveno cumpleaños de Angelo. Sacó todas las fotos que tenía de él. Elise vio una y otra vez la sonriente cara de su amor de juventud.

Esa noche, Vincente fue a su habitación.

– Lo siento -dijo-. No sabía que iba a ocurrir eso.

– Supongo que quería «presentarme» a Angelo. No importa, ya pasó, y ella se sintió feliz.

– Eres maravillosa, ¿lo sabías? -dijo él de repente.

Ella se dio la vuelta para que no viera cómo la había afectado oír admiración en su voz.

– Me gustaría acostarme. Buenas noches.

– Buenas noches. Gracias por todo -besó su mejilla y se marchó.

Elise se acostó e intentó borrar las imágenes que había visto de Angelo. Pero se despertó gritando.

– Shh -susurró Vincente, rodeándola con sus brazos-. No pasa nada.

– ¿Qué ha ocurrido? -Elise descubrió que tenía el rostro húmedo y apenas podía hablar.

– Gritabas en sueños. Te oí y decidí venir. Podrías haber gritado su nombre. ¿Piensas mucho en él?

– Me siento culpable todo el tiempo.

Él no dijo nada. La respuesta no le decía lo que quería saber. Quería saber si soñaba con Angelo añorándolo, si seguía siendo su amor verdadero.

Esperó a que dijera algo más, pero ella dejó caer la cabeza en su hombro. Se había dormido. Besó su frente la tumbó y la tapó. Salió sin hacer ruido y ya en su habitación sacó su teléfono móvil.

– ¿Razzini? Sí, sé que es tarde. Despierte, hombre.

– ¿Signore Farnese? No esperaba volver a tener noticias suyas.

– Tengo un trabajo para usted. Y es urgente. Déjelo todo, pagaré bien. Trabajará en esto día y noche hasta que descubra lo que necesito saber.

– Parece importante.

– Lo es. Es cuestión de vida o muerte.

Paradójicamente, Elise se sentía más fuerte cuanto más aumentaba de peso. Cuando se acercaron las navidades y Vincente empezó a celebrar fiestas para sus socios, se entregó de lleno a los preparativos.

Tras una de esas fiestas, Vincente fue a su dormitorio a darle las buenas noches.

– Mis amigos te admiran mucho. Has estado fantástica. ¿Te encuentras bien?

– Cansada -se dio una palmadita en el vientre-. Me alegraré cuando acabe esto. Se mueve mucho.

– Tal vez debería quedarme por si ocurre algo.

– No ocurrirá nada hasta dentro de dos meses.

– Algunos bebés nacen antes de tiempo.

– ¡Si tus invitados te vieran ahora! Te tienen miedo. No les diré lo nervioso que estás. Estoy bien. Si ocurre algo, te despertaré -le sonrió con cariño.

Últimamente se sentía en paz y podía relajarse y alejarse de su tristeza. Sabía que él entraba en su habitación para abrazarla cuando tenía pesadillas, pero no se quedaba mucho y no hablaban del tema durante el día.

En febrero dio a luz. Vincente la llevó al hospital y se apartó mientras acomodaban a Elise.

– Las contracciones son muy seguidas -dijo alguien-. Esto será rápido.

Los dolores eran agudos y tenían el extraño efecto de agudizar su mente. Lo veía allí de pie, tras las brillantes luces, igual que cuando estuvo a punto de perder al bebé. Entonces, no le habría pedido que se acercara. Pero era un momento distinto. Extendió el brazo hacia él, suplicante. Él se acercó de inmediato.

– No me dejes -le suplicó.

– Nunca -susurró él.

Las contracciones se sucedían, intensas, y ella apretaba su mano con tanta fuerza que sabía que debía estar cortándole la circulación.

– ¿No puede acelerar esto? -le pidió Vincente al médico. No soportaba verla sufrir. Todos se rieron.

– Creo que deberías dejarme esto a mí -dijo Elise.

– No, estamos juntos en esto -dijo él.

– Pues prepárate -gritó ella. Un momento después, nació el bebé.

– Es una niña -dijo el médico. La niña berreó-. Está bien y sana -alzó la voz para que lo oyeran.

Cuando lavaron y envolvieron a la niña en una mantita, Vincente la llevó a la cama, a ponerla en brazos de su madre. Elise contempló en silencio lo que habían creado juntos, cuando iniciaban un amor que se había derrumbado hasta convertirse en nada.

Una enfermera llegó con una cuna y acostó a la niña. Vincente fue a contemplarla.

– ¿Habrías preferido un niño? -preguntó Elise.

– No, prefiero una niña -contestó él, sin dejar de mirarla-. Me ha sonreído.

– Es imposible; es muy pequeña. Tardan semanas en sonreír.

– Mi hija no es como los demás. Ella puede hacerlo todo -afirmó él.

Elise lo contempló con ternura. Veía que el nacimiento ayudaría a cerrar viejas heridas. Sabía que Vincente se alegraba de que fuera niña porque su madre quería que, si era niño, lo llamaran Angelo. El viejo fantasma seguiría siempre presente. Suspiró.

– Gracias -murmuró Vincente-. Gracias por todo, amor mío.

Capítulo 12

Elise, bajo la ducha, pensó en el futuro. En unos días su hija de tres meses sería bautizada en la iglesia en la que ella se había casado, pero sería una gran celebración, con la iglesia llena de gente.

1 ... 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29
Перейти на страницу:
0
Сюжет
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Атмосфера
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Главный герой
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Общее впечатление
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
Итоговая оценка: 0.0 из 10 (голосов: 0 / История оценок)