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Электронная книга - «El Amante de sus Sueños». Краткое содержание книги:

Él siempre había estado en sus sueños…
Carrie Reynolds tenía una obsesión: Devlin Riley. El atractivo soltero era el protagonista absoluto de las fantasías más sensuales de Carrie. Sin embargo, ésta se dio cuenta de que, para ser la clase de mujer que Devlin deseaba, tenía que vivir la vida. Por eso decidió embarcarse en una aventura que incluía un barco, una cama y a Devlin.
Devlin estaba acostumbrado a dejar un rastro de corazones rotos a su paso, pero jamás comprometía el suyo. Sin embargo un día descubrió a una maravillosa rubia en su cama. El único problema era que la mujer afirmaba que aquella cama era suya y que no pensaba compartirla con nadie. Pero ella no sabía que Devlin nunca se acobardaba ante un desafío…
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Carrie puso especial cuidado en arreglarse el pelo y se puso el vestido más bonito que tenía. Cuando salió del camarote, Dev la estaba esperando en la mesa con una maravillosa comida de pastelillos de cangrejo picantes y ensalada. Carrie aceptó tomarse una margarita, hecha con lima fresca de los Cayos. Después de la comida, ella se había puesto a leer en cubierta mientras Dev se iba de nuevo a bucear. Sin embargo, le había costado mucho concentrarse en la lectura.

Dev estaba en su elemento en el agua. Sin embargo, Carrie lo prefería fuera del agua, donde podría admirar su esbelto físico y las gotas de agua que empapaban el vello de su pecho y las imposibles pestañas.

Mientras Dev ayudaba a Moira a subir una cesta y una manta, Carrie no pudo dejar de admirar sus anchos hombros. Aunque le gustaba verlo con aquellos pantalones tan amplios, no podía dejar de preguntarse cómo estaría sin ellos.

¡Qué extraña parecía cuando, casi una semana atrás, había admirado el abrigo de cachemir que él llevaba puesto! En aquellos momentos, se imaginaba a Dev en la ducha, vistiéndose por la mañana, desnudo entre las sábanas… Nunca había sido una experta en la anatomía masculina, pero le parecía que estaba tan bien con la ropa como sin ella. Incluso, creía que tenía el más bonito…

– ¿Lista?

– Estoy lista -dijo Carrie, saliendo de sus ensoñaciones. -¿Dónde…? No importa. No me importa dónde vayamos.

– Ese es el espíritu -admitió Dev, mientras la ayudaba a bajar al bote.

Luego, desató el cabo y arrancó el motor. Poco a poco empezaron a separarse del Serendipity y se metieron en el canal. Islas diminutas los rodeaban, llenas de vegetación. A la suave luz del atardecer, Carrie podía ver los puentes que conectaban los cayos uno con el otro, como si fueran un collar de perlas. El aire era suave y cálido. Carrie podía saborear la sal en la brisa. Una bandada de pájaros marinos cruzó por encima de ellos, sumergiéndose en el agua como si fueran uno. A ella le costaba creer que aquellos eran los mismos cayos que estaban plagados de turistas. Desde el agua todo parecía verde y salvaje.

Dev había planeado unas vacaciones maravillosas. Si Jillian hubiera ido con él, hubiera podido contemplar toda aquella belleza. Y también hubiera sido el centro de las románticas atenciones de Dev. Sin embargo, era Carrie la que estaba allí, como si significaran algo el uno para el otro. Al mirarlo, él sonrió. Carrie supo entonces que sería feliz con los días que pasaran juntos. Después de todo, ¿qué mujer podría presumir de pasar unos días con el hombre de sus sueños en un lugar tan idílico?

Carrie miró al horizonte y suspiró. Todavía no había vivido todas sus fantasías. Había una en la que Dev y ella visitaban una isla desierta, como a la que se estaban acercando en aquellos minutos. Entonces, el bote se estropeaba y los dejaba allí, aislados del mundo. Por supuesto, Fergus y Moira irían a buscarlos, pero mientras tanto, estarían solos. Él construiría una pequeña cabana de hojas de palmera y pescaría peces y recogería cocos. Se pasarían el día nadando y haciendo el amor en la playa. Vivirían en un estado salvaje y desinhibido y se enamorarían. Cuando los rescataran, ya no tendrían ninguna duda de que pasarían el resto de su vida juntos.

De repente, el bote se detuvo y la proa se hundió en la arena de la playa. Carrie observó a Dev mientras él saltaba para meter el bote más en la arena. Luego, extendió la mano y la ayudó a salir.

– ¿Ya hemos llegado? -preguntó ella. -Sí. Tu isla desierta particular. ¿Qué te parece?

Ella tragó saliva. ¿Le habría él leído los pensamientos?

– Es muy tranquila.

– Exacto -dijo él, tomando la cesta y la manta. -Vamos. El mejor sitio está por aquí.

– ¿Cómo sabes tanto sobre este lugar? -preguntó Carrie.

– Vine aquí esta tarde mientras tú estabas durmiendo.

– ¿Qué estuviste haciendo aquí?

– Espera -dijo él, extendiendo la manta en la arena. -Ya lo verás -añadió, obligándola a que se sentara a su lado y luego sacando la botella de vino y las dos copas. Abrió la botella y llenó las copas. -Por los nuevos amigos.

– Por los nuevos amigos -repitió ella, golpeando suavemente su copa con la de él.

Se quedaron sentados en silencio, mirando el horizonte. Carrie no sabía lo que decir. ¿Por qué la habría llevado a aquel lugar? ¿Sería que él tenía la misma fantasía?

– Bueno -dijo ella.

– ¿Bueno qué?

– ¿Por qué estamos aquí?

– Ten paciencia -dijo él, bebiendo un poco de vino. -Ya lo verás.

– ¿Solo vamos a estar aquí sentados?

– Podríamos hablar -sugirió Dev. -Eso te serviría de práctica. ¿Por qué no me hablas de tu vaquero de Helena?

– ¿Vaquero?

– Del tipo del que estás enamorada.

– No es un vaquero -explicó ella, con voz suave. -Es un… un hombre de negocios. No sé exactamente lo que hace, pero es muy bueno en su trabajo.

Dev se detuvo un momento y luego sonrió.

– Me parece que ese tipo es un tesoro. Es el que buscan todas las mujeres. Rico, poderoso, con éxito…

– Eso no es todo lo que una mujer busca en un hombre -replicó Carrie.

– Entonces, ¿por qué no me explicas lo que quieren las mujeres, Carrie? Cuéntamelo.

– Me imagino que a todas las mujeres les gustaría encontrar un buen hombre -dijo ella, de mala gana. -Alguien amable y honrado. Y algunas mujeres quieren hijos. Una familia y una vida feliz.

– ¿Es eso lo que tú quieres, Carrie?

– Creo que sabré lo que quiero cuando lo encuentre -respondió ella, encogiéndose de hombros. -Pero hasta que lo encuentre, no estoy segura.

– Pero estás segura de que encontrarás lo que buscas con ese hombre.

– Tal vez. O tal vez con otra persona -afirmó ella, sintiendo que él no apartaba la mirada de ella. ¿Y tú? ¿Qué…? ¿Qué quieren los hombres?

– Alguien amable y honrada -dijo él repitiendo lo que ella había dicho. -Alguien a quien querer. Alguien como tú.

– Casi no me conoces -susurró ella, sonrojándose.

– Te conozco lo suficiente -murmuró él, tomándola de la mano. -Mira -añadió, señalando al horizonte. -Para eso te he traído aquí.

Carrie miró hacia dónde él le decía y se quedó sin aliento. El cielo parecía estar ardiendo con llamas rojas, rosas y violetas. No había visto en su vida nada tan hermoso ni una puesta de sol tan llena de color.

– Es maravilloso -dijo ella, volviéndose hacia Dev. Entonces, vio que él la estaba mirando. -Nunca he visto nada tan maravilloso.

– Pensé que te gustaría.

– Gracias por traerme aquí. No lo olvidaré nunca -agradeció ella, inclinándose sobre él y dándole un beso en la mejilla.

Carrie se volvió a ver cómo el sol se ponía lentamente sobre los cayos. Ninguno de los dos volvió a hablar, solo se dieron las manos y disfrutaron el momento. Cuando el sol se terminó de poner, Dev la llevó de vuelta al Serendipity, donde estuvieron sentados en la cubierta durante mucho tiempo, hablando y riendo, hasta que la luna los iluminó desde el cielo. Cuando él dijo que se iba a la cama, Carrie esperó que él quisiera compartir la cama de nuevo con ella. Pero cuando ella abrió la puerta del camarote, él se detuvo en el salón.

– No importa -dijo ella, con una sonrisa.

– Sí. Sí que importa.

– Pero no puedes dormir aquí. Lo hicimos anoche y no hubo… bueno, no… Te prometo que estás a salvo.

– Nadie que comparta una cama contigo puede estar a salvo, Carrie -susurró él, besándola en la frente.

Con eso, él la empujó dentro del camarote y cerró la puerta. Ella se sentó en el borde de la cama y se frotó la frente. Un temblor le recorrió la espalda por lo que se abrazó a sí misma y suspiró.

¿Que nadie que compartiera la cama con ella podía estar a salvo? Carrie sonrió. ¿Significaba eso que ella era peligrosa?

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