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Regreso a Belzagor [Downward to the Earth - es]

Электронная книга - «Regreso a Belzagor [Downward to the Earth - es]». Краткое содержание книги:

Cuando los humanos abandonan el planeta Belzagor, siguiendo la política de descolonización consistente en dar independencia a todos los alienígenas con cultura propia, el administrador imperial Gundersen retorna para emprender un viaje etnológico-sentimental-místico-iniciático… donde hallará o no hallará lo que esperaba, pero en todo caso no retornará el mismo que se puso en camino… como tampoco el lector volverá a ser el mismo después del viaje maravilloso que esta novela propone.
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7

Cuando por la mañana reemprendieron la marcha fue Srin'gahar, excepcionalmente, quien inició el diálogo:

—Háblame de los elefantes, amigo de mi viaje. ¿Qué aspecto tienen y cómo viven?

—¿Dónde oíste hablar de los elefantes?

—Los terráqueos del hotel los mencionaron. También en el pasado he oído esa palabra. Son seres de la Tierra que se parecen a nosotros los nildores, ¿no es así?

—Existen algunas semejanzas —reconoció Gundersen.

—¿Semejanzas profundas?

—Hay muchas similitudes. —Deseó que Srin'gahar fuese capaz de comprender el boceto—. Son de cuerpo largo y alto, al igual que tú, y tienen cuatro patas, cola y trompa. Poseen colmillos, pero sólo dos; uno aquí y otro aquí. Sus ojos son más pequeños y están mal situados, aquí y aquí. Y aquí… —Señaló la cresta craneana de Srin'gahar—, aquí no tienen nada. Además, sus huesos no se mueven como los tuyos.

—Me parece que los elefantes se parecen mucho a los nildores —opinó Srin'gahar.

—Creo que sí.

—¿Sabes tú el motivo? ¿Crees que nosotros y los elefantes podemos formar parte de la misma raza?

—Eso no es posible —replicó Gundersen—. Se trata simplemente de una… —Buscó las palabras; el vocabulario nildororu no incluía los vocablos técnicos de la genética—, se trata simplemente de una pauta del desarrollo de la vida que tiene lugar en muchos planetas. Algunos modelos básicos correspondientes a los seres vivos se repiten en todas partes. El modelo de elefante, el modelo de nildor, es uno de ellos. El cuerpo voluminoso, la cabeza enorme, el cuello corto, la trompa larga que permite que ese ser recoja objetos y los manipule sin necesidad de agacharse, se desarrollan en todas partes donde se dan las condiciones adecuadas.

—¿Has visto elefantes en muchos otros planetas?

—En algunos —repuso Gundersen—. Siguen la misma pauta genética de constitución o al menos algunos aspectos de ésta, aunque los más parecidos son los elefantes y los nildores. Podría hablarte de otra media docena de especies que parecen pertenecer al mismo grupo. Eso también se aplica a diversas formas de vida: insectos, reptiles, pequeños mamíferos, etcétera. En todos los planetas hay algunos baches que cubrir. Los pensamientos de la Fuerza Modeladora recorren el mismo camino en todas partes.

—¿Dónde están entonces los equivalentes belzagorianos de los hombres?

Gundersen dudó.

—Yo no he dicho que en todas partes haya equivalentes exactos. Supongo que en tu planeta lo más próximo al modelo humano son los sulidores. Pero no son muy parecidos a nosotros.

—Los hombres gobiernan la Tierra. Aquí los sulidores constituyen la especie secundaria.

—Un accidente del desarrollo. Vuestra g'rakh es superior a la de los sulidores; en nuestro mundo no existe ninguna otra especie que posea g'rakh. Pero las semejanzas físicas entre hombres y sulidores son múltiples. Ellos caminan a dos patas y nosotros también. Comen carne y frutas y nosotros también. Poseen manos que pueden asir cosas y nosotros también. Sus ojos están situados en la parte delantera de la cabeza, al igual que los nuestros. Ya sé que son más grandes, más fuertes, más peludos y menos inteligentes que los seres humanos, pero intento mostrarte que los modelos pueden ser semejantes en planetas distintos, aunque no exista una verdadera consanguinidad entre…

Srin'gahar le interrumpió delicadamente:

—¿Cómo sabes que los elefantes no poseen g'rakh?

—Nosotros…, ellos…, está claro que… —Gundersen calló incómodo. Después de detenerse a pensar, agregó cuidadosamente—: Nunca demostraron poseer ninguna de las cualidades de la g'rakh. No se organizan en poblaciones, carecen de estructura tribal, no tienen tecnología, religión ni cultura permanente.

—Nosotros tampoco nos organizamos en poblaciones ni tenemos tecnología —puntualizó el nildor—. Deambulamos por las selvas y nos atiborramos de hojas y ramas. He oído decir esto acerca de nosotros y es verdad.

—Pero sois distintos. Vosotros…

—¿En qué somos distintos? Los elefantes también deambulan por las selvas y se atiborran de hojas y ramas, ¿no es así? No usan ningún pellejo sobre su propia piel. No tienen máquinas. Carecen de libros. Pero tú aceptas que nosotros tenemos g'rakh y que ellos no.

—No pueden comunicar ideas —agregó Gundersen a la desesperada—. Supongo que entre ellos pueden decirse cosas simples sobre alimentos, apareamientos y peligro, pero eso es todo. Si tienen un auténtico lenguaje, nosotros no podemos detectarlo. Sólo hemos reparado en unos pocos sonidos básicos.

—Tal vez su lenguaje es tan complejo que sois incapaces de detectarlo —sugirió Srin'gahar.

—Lo dudo. En cuanto llegamos aquí, fuimos capaces de saber que los nildores poseen un lenguaje y de aprenderlo. Pero a lo largo de los milenios en que hombres y elefantes han compartido el mismo planeta, no hemos percibido indicios de que ellos puedan acumular y transmitir conceptos abstractos. Y esa es la esencia de la g'rakh, ¿verdad?

—Repito mi afirmación. ¿Y si fuerais tan inferiores a los elefantes que no sois capaces de comprender su auténtica profundidad?

—Una pregunta inteligentemente planteada, Srin'gahar. Pero no la aceptaré como descripción del mundo real. Si los elefantes poseen g'rakh, ¿por qué no han escalado cotas superiores durante todo el tiempo que llevan en la Tierra? ¿Por qué la humanidad domina el planeta y los elefantes están arrinconados y prácticamente exterminados?

—¿Matáis a vuestros elefantes?

—Ya no. Pero hubo una época en que los hombres mataban a los elefantes por placer, para alimentarse o para utilizar sus colmillos como objetos decorativos. Y hubo una época en que los hombres utilizaron a los elefantes como bestias de carga. Si los elefantes poseyeran g'rakh habrían… —Comprendió que había caído en la trampa del nildor.

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