Бесплатная библиотека
Читайте книгу на сайте или телефоне
READ-E-BOOK » Эпическое фэнтези » Encrucijada en el crepúsculo
Encrucijada en el crepúsculo - Читать Любимую Русскую Полную Книгу 👉 Read-E-Book.com

Encrucijada en el crepúsculo

Электронная книга - «Encrucijada en el crepúsculo». Краткое содержание книги:

Mat Cauthon huye con la hija de las Nueve Lunas mientras la Sombra y el imperio seanchan emprenden una persecución implacable. Por su parte, las Aes Sedai sienten un inmenso flujo de Poder en un lejano paraje del oeste y temen que sea obra de los Renegados o incluso de la propia Sombra.
La heredera del Trono de Andor, rodeada de enemigos y de amigos siniestros que planean su destrucción, puede caer en manos de la Sombra y arrastrar consigo al Dragón Renacido, y Egwene al’Vere pone sitio al centro de poder Aes Sedai, pero ha de vencer con rapidez para evitar que los Asha’man sean los únicos capaces de defender el mundo del Oscuro.
Tras limpiar la mitad masculina de la Fuente Verdadera, Rand al’Thor se ve obligado a correr grandes riesgos sin saber con certeza quiénes son sus aliados y quiénes son sus enemigos.
1 ... 119 120 121 122 123 124 125 126 127 ... 232
Перейти на страницу:

No tenía sentido llevar guardias a menos que marcharan como si esperasen un ataque, y lord Gareth había dispuesto un grupo numeroso de jinetes en vanguardia así como líneas en los flancos, con otros situados a retaguardia, mientras que él dirigía el grueso del grupo justo detrás de los Guardianes que seguían a Sheriam y al «consejo» pisándoles los talones. Todos formaban un anillo alargado en torno a Egwene y ésta casi podía imaginar que cabalgaba a solas con Delana si no miraba en derredor. O si miraba más adelante. En lugar de instar a la Asentada Gris a que hablara —había una larga tirada hasta el campamento y nadie tenía permiso de abrir un acceso donde el tejido podría ser visto; de modo que había tiempo de sobra para oír lo que Delana tuviera que decirle—, Egwene comparó las granjas por las que pasaban con las de Dos Ríos.

Quizás haberse dado cuenta de que Dos Ríos ya no era el «hogar» fue lo que le hizo observarlas. Reconocer la verdad nunca podía ser una traición, pero necesitaba recordar a Dos Ríos. Uno podía olvidar quién era si olvidabas de dónde procedía, y a veces la hija del posadero de Campo de Emond le parecía una extraña. Cualquiera de esas granjas habría resultado muy chocante ubicada cerca de Campo de Emond, aunque no acababa de discernir exactamente por qué. Diferente forma de las casas, diferente inclinación en los tejados. Y aquí los tejados eran de pizarra más a menudo que de bálago, cuando se los podía ver bajo la nieve que en muchos casos se amontonaba sobre ellos. Por supuesto, ahora había en Dos Ríos menos bálago y más piedra y ladrillos que antes. Lo había visto; en el Tel’aran’rhiod. Los cambios se producían tan despacio que uno nunca notaba cómo se le venían sigilosamente encima u ocurrían demasiado deprisa para resultar cómodos, pero llegaban. Nada seguía invariable, aun cuando uno creyera que sí. O lo esperara.

—Algunas piensan que vais a vincularlo como vuestro Guardián —dijo de repente Delana en voz baja. Habló como si sostuvieran una conversación intrascendente, y aparentemente tenía puesta toda su atención en colocarse la capucha. Cabalgaba bien, acoplándose a los movimientos de su yegua con tal facilidad que parecía no ser consciente de la presencia del animal—. Algunas creen que quizá ya lo habéis hecho. Yo no he tenido uno desde hace tiempo, pero el simple hecho de saber que tu Guardián está ahí pueda darte tranquilidad. Si se elige el adecuado.

Egwene enarcó una ceja. Se enorgulleció de no mirar boquiabierta a la mujer; en ningún momento se le había pasado por la cabeza que el tema de conversación sería éste.

—Me refiero a lord Gareth —agregó Delana—. Pasa mucho tiempo con vos. Tiene bastantes más años de lo que es habitual para un Guardián, pero a menudo las Verdes escogen a un hombre con más experiencia como su primer Gaidin. Sé que nunca tuvisteis un Ajah, pero con frecuencia pienso en vos como una Verde. Me pregunto si Siuan se sentirá aliviada o molesta si lo vinculáis. A veces me decanto por lo primero, y otras, por lo segundo. Su relación, si es que puede llamarse así, es muy peculiar, bien que ella no parece sentirse azorada en absoluto.

—Eso tendrás que preguntárselo a Siuan. —La sonrisa de Egwene tenía cierta acritud. A decir verdad, también lo tenía su tono. Ni ella misma acababa de entender la razón de que Gareth Bryne le hubiera ofrecido su lealtad, pero la Antecámara de la Torre tenía cosas mejores en las que emplear el tiempo que en chismorrear como aldeanas—. Puedes decir a quien te parezca que no he vinculado a nadie, Delana. Lord Gareth pasa tiempo conmigo, como dices tú, porque soy la Amyrlin y él mi general. También puedes recordarles eso. —Así que Delana la veía como una Verde. Era el Ajah que habría elegido, aunque a decir verdad sólo quería a un Guardián. Pero Gawyn estaba en Tar Valon o de camino a Caemlyn, y en uno u otro caso no daría con él en un futuro inmediato. Palmeó innecesariamente el cuello de Daishar y trató de que la sonrisa no se convirtiera en una mueca hostil. Había sido agradable olvidarse de la Antecámara, entre otras cosas, durante un rato. La Antecámara hacía que comprendiera la razón de que Siuan hubiera parecido un oso con dolor de muelas tan a menudo cuando era Amyrlin.

—No diré que se haya convertido en un asunto para discutir ampliamente —murmuró Delana—. De momento. Con todo, existe cierto interés en la posibilidad de que vinculéis un Guardián y quién sería. Dudo que Gareth Bryne se considerara una elección sensata. —Se giró en la silla para mirar hacia atrás. A lord Gareth, creía Egwene, pero cuando la Asentada se volvió de nuevo añadió quedamente—: Sheriam nunca fue elegida por vos como Guardiana, por supuesto, pero debéis saber que los Ajahs también pusieron a ésas para vigilaros. —Su yegua era más baja que Daishar, de manera que tenía que alzar la cara para mirar a Egwene, cosa que intentaba hacer sin que resultase obvia. Aquellos ojos de color azul desvaído se tornaron de pronto muy penetrantes—. Se pensó que Siuan podría estar aconsejándoos demasiado… bien, después del modo en que conseguisteis sacar adelante la declaración de guerra contra Elaida. Pero ella aún está resentida por el cambio en su posición, ¿verdad? A Sheriam se la ve ahora como la que tiene más probabilidades de ser la instigadora. En cualquier caso, los Ajahs quieren que se les advierta si decidís sacar otra sorpresa.

—Te agradezco la advertencia —dijo cortésmente Egwene. ¿Instigadora? Había demostrado a la Antecámara que no sería su marioneta, pero la mayoría seguía pensando que tenía que serlo de alguien. Al menos nadie sospechaba la verdad sobre su consejo. Era de esperar que nadie lo supiera.

—Hay algo más por lo que debéis ser precavida —prosiguió Delana; la intensidad de su mirada desdecía el tono intrascendente de su voz—. Tal vez estéis segura de que cualquier consejo que os dé una de ellas procede directamente de la cabeza de su Ajah, y, como sabéis, la cabeza de un Ajah y sus Asentadas no siempre están de acuerdo. Hacer un caso excesivo podría enfrentaros con la Antecámara. Recordad que no todas las decisiones conciernen a la guerra, pero querréis que algunas de ellas se resuelvan a vuestro modo.

—Una Amyrlin debería escuchar a todas las partes antes de tomar cualquier decisión —repuso Egwene—, pero recordaré tu advertencia cuando me aconsejen, hija. —¿Acaso Delana pensaba que era tonta? ¿O es que intentaba enfurecerla? La ira daba lugar a decisiones precipitadas y palabras irreflexivas de las que era difícil retractarse a veces. No entendía el propósito de Delana, pero cuando las Asentadas no podían manipularla de un modo, lo intentaban de otro. Había cogido mucha práctica en esquivar la manipulación desde que había ascendido a Amyrlin. Inhaló profunda y regularmente y buscó el equilibrio del sosiego, que encontró. Últimamente también había adquirido mucha práctica en eso.

1 ... 119 120 121 122 123 124 125 126 127 ... 232
Перейти на страницу:
0
Сюжет
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Атмосфера
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Главный герой
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Общее впечатление
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
Итоговая оценка: 0.0 из 10 (голосов: 0 / История оценок)