Los hombres lloran solos
- Автор: Gironella Jose Maria
- Язык: испанский
- Жанр: Современная русская и зарубежная проза
Электронная книга - «Los hombres lloran solos». Краткое содержание книги:
Hoy lanza al público su cuarto volumen, continuación de los tomos precedentes, decidido a convertir dicha trilogía en unos Episodios Nacionales a los que añadirá un quinto y un sexto volumen -cuyos borradores aguardan ya en su mesa de trabajo-, y que cronológicamente abarcarán hasta la muerte del general Franco, es decir, hasta noviembre de 1975. La razón de la tardanza en pergeñar el cuarto tomo se debe a dos circunstancias: al deseo de poderlo escribir sin el temor a la censura y a su pasión por los viajes, que se convirtieron en manantial de inspiración para escribir obras tan singulares como El escándalo de Tierra Santa, El escándalo del Islam, En Asia se muere bajo las estrellas, etc.
Con esta novela, Los hombres lloran solos, José María Gironella retorna a la entrañable aventura de la familia Alvear en la Gerona de la posguerra, a las peripecias de los exiliados y del maquis, sin olvidar el cruento desarrollo de la segunda guerra mundial. Los hombres lloran solos marcará sin duda un hito en la historia de la novela española contemporánea.»
En Guadalajara, al encontrarse juntos, cantando los mismos himnos, los 3 500 ex combatientes -Mateo calculó que llegaban a los 4000-, una oleada de optimismo les invadió a todos y por unas horas abandonaron sus dudas y desencantos. "Por qué nos hemos quedado en tres mil quinientos o en cuatro mil? -se quejaba el gobernador-. Deberíamos ser cien mil, o doscientos mil! Eso hubiera sido una auténtica demostración de fuerza". "Para qué? -comentaba Mateo-. Todo el mundo sabe que cada uno de nosotros representa a veinticinco o a cincuenta".
Arrese, secretario general de la Falange, pronunció un discurso en el que habló de la perennidad de la Falange, preparada como siempre para lo que pudiera ocurrir. Pero el amo de la concentración fue el ministro de Trabajo, camarada Girón. "Desde mi puesto de mando os doy mi palabra de que no nos desviaremos un ápice de la ruta que nos hemos trazado. Estamos en la vanguardia del mundo en cuanto a las conquistas de los productores y esto es sólo el comienzo. Junto con Portugal, seremos el ejemplo para los demás países, que al término de la guerra nos querrán imitar".
Girón era un gigante. Causaba, en efecto, una tremenda impresión de vigor y robustez. Gracias al camarada Montaraz, Mateo pudo saludarle un momento y al estrecharle la mano sintió como si una savia renovadora actuara sobre sus circuitos de energía, como los llamaba Moncho.
– Y la guerra?
– Confianza! Todavía no se ha dicho la última palabra… Y si al final nos resulta adversa, nosotros continuaremos en nuestro puesto, fieles al Caudillo y en lo alto las estrellas.
Aquél era el lenguaje que Mateo echaba de menos.
– Qué debernos hacer -preguntó Mateo-, en nuestras respectivas áreas de actividad?
– En vuestra rica Gerona, que os prometo que visitaré, distraer a la gente y darle noticias agradables… La gente no quiere discursos, sino pequeñas alegrías. Y no hacerse mala sangre con las murmuraciones y los chistes alusivos. Ahora mismo, con esa canción de La casita de papel se alude a las Viviendas Protegidas.
Pues bien. Que canten, que canten! Las casitas, que no son de papel, seguirán en pie.
No dio tiempo para más. A Girón lo 'reclamaba todo el mundo. Se dieron un abrazo y el camarada Montaraz y Mateo se quedaron unos minutos extasiados viendo aquel mar de camisas azules. Ciertamente, era un mar. Con muchos ex divisionarios y muchos mutilados. Había acudido por cuenta propia el delegado de Sindicatos, Jesús Revilla, con su ojo de cristal. Nadie se dio cuenta. Faltaban piernas y brazos. Nadie se daba cuenta. Cada pieza era completa en sí misma. Las cámaras de cine filmaban aquello. Seguro que sacarían una copia para el NO-DO… y otra copia para Roose velt. Para que Roosevelt viera la verdad de España y en lo alto las estrellas.
Antes del regreso se enteraron de que se iba a constituir la Guardia de Franco. Un cuerpo de élite, formado por los más leales. La selección sería difícil. Una guardia pretoriana que, llegado el caso, defendería a aquel que, una vez más, se aprestaba a salvar a España de la saña de sus enemigos.
Llegados a Gerona, los camaradas Montaraz y Mateo abrazaron a sus mujeres. "No podéis imaginaros! Ha sido colosal!". Mateo hizo revelar una fotografía en la que se le veía abrazado a Girón. La enmarcó y la puso debajo del pájaro disecado.
Luego, manos a la obra. Pocos discursos, pequeñas alegrías y buenas noticias. Buenas noticias? Había muchas. El Atlético de Bilbao se había proclamado campeón de la Copa del Generalísimo, lo que alegró mucho a Carmen Elgazu. En Arganda del Rey se inauguró una emisora gigante, con potencia para ser oída incluso desde Rusia. En Torrelavega, puesta en marcha de una gran fábrica de fibras textiles, que produciría diez mil kilos diarios de fibra artificial. Un doctor escasamente conocido, llamado Cabrera Díaz, había donado al Instituto Nacional de Entomología su colección de medio millón de insectos himenópteros, "única en el mundo". Se había constituido la Federación Colombófila Española. En el café Nacional, Grote comentó: "A lo mejor con las palomas podemos mandar los puntos de Falange a los frentes de combate". Saltó al mercado una nueva marca de cigarrillos, Tritón, seudorrubios, que hizo las delicias de los fumadores no habituados al hierbajo-picadura servido por la Tabacalera. Por si fuera poco, Franco declaró que se estaba intensificando el cultivo del tabaco en toda España con el propósito de conseguir la total autarquía en este ramo. Etcétera. Por desgracia, en Córdoba no pudieron gozar en exceso de tales noticias porque habían alcanzado los 66 grados al sol y los 46 a la sombra.
En los cines habían llegado las primeras películas en color!: Agfacolor. Los títulos eran sabrosos: Las cuatro plumas, las películas exóticas de Sabú y las de dibujos animados de Walt Disney: el pato Dónala, el perro Pinto, Dumbo, el ratón Mickey, Bam bi, etc. Eloy descubrió que en el mundo existía algo más que el fútboclass="underline" el cine en color, los dibujos animados. Félix Reyes le diseñó y pintó unas cuantas travesuras del ratón Mickey y Eloy los clavó con chinchetas en su cuarto, en la pared, al lado de una Virgen de Begoña, iluminada y fosforescente, que le había regalado Carmen Elgazu. Eloy se aficionó también a ciertos tebeos. Casi tanto como la gente mayor, como, por ejemplo, los productores de los hermanos Costa, los funcionarios, los jubilados, que tomaban el sol y reencontraban su niñez. A Eloy le gustaba mucho Flechas y Pelayos, dirigido patrióticamente por fray Justo Pérez de Urbel.
Claro que, tocante a las lecturas, definitivamente se llevaba la palma El Coyote, de Mallorquí Figuerola, novelas que tenían mucho mérito dado que el autor desconocía por completo los países por los que su héroe andaba. Se guiaba por otras lecturas y por la intuición, hasta conseguir un ambiente de autenticidad. Pilar las leía a veces, cuando quería relajarse y el pequeño César la dejaba en paz. Mateo alguna vez la sorprendía, se enfurruñaba pero no decía nada. También él, a escondidas, leía El capital, de Marx, texto impresionante aunque, a su entender, repleto de contradicciones.
En agosto había muerto de repente, de hemorragia cerebral, el conde de Jordana, ministro de Asuntos Exteriores, sucediéndole en el cargo José Félix de Lequerica, de tendencia aliadófila. "Es lo más conveniente en estos momentos", le dijo a Mateo el cama rada Montaraz. Quien no fallecía era Bernard Shaw, que cumplió los 88 años, autor que figuraba entre los preferidos de María Fernanda, de Esther y de Carlota. "Humor anglosajón -comentaban-. No hay quien pueda con él". ' La Voz de Alerta' protestaba. El humor español era universal, empezando por el Quijote y Que vedo y terminando en ' La Codorniz'. "Fijaos en este último número referido al estraperlo. Mihura escribe: "Niño, si no te portas bien te voy a dejar un millón menos!" Apareció en los escaparates y quioscos la revista semanal Hola. Arranque espectacular. Sus editores tuvieron la impresión de haber dado en el clavo. Los chismes de la alta sociedad y de los figurones del mundo del espectáculo encantaban a las mujeres. Charo, en su peluquería de señoras, compraba seis ejemplares de cada número y al cabo de tres días estaban arrugados. Si pudiera hablarse de "amoríos" ilegales! Pero ese tema sólo podía tocarse de refilón. De momento, lo que abundaban eran las cacerías, los vestidos de las vedettes y las fiestas por todo lo alto en las que participaba la nobleza. No sólo bodas, sino bautizos y comuniones. Ante la indignación del obispo, doctor Gregorio Lascasas y de mosén Alberto, los bautizos, comuniones y puestas de largo se habían convertido en escaparates de joyería. Las mujeres de clase media, y no digamos las de la calle de la Barca o de las barracas de Montjuich, se identificaban con las heroínas de aquellas fiestas.