FUENTEOVEJUNA
- Автор: де Вега Лопе
- Год: 3
- Язык: испанский
- Жанр: Прочая поэзия
Электронная книга - «FUENTEOVEJUNA». Краткое содержание книги:
al casco se la encajara!
No fue Sábalo, el romano,
tan vicioso por jamás.
LAURENCIA: Heliogábalo dirás,
más que una fiera inhumano.
MENGO: Pero Galván, o quien fue,
que yo no entiendo de historia;
mas su cativa memoria
vencida de éste se ve.
¿Hay hombre en naturaleza
como Fernán Gómez?
PASCUALA: No;
que parece que le dio
de una tigre la aspereza.
JACINTA: Dadme socorro, por Dios,
si la amistad os obliga.
LAURENCIA: ¿Qué es esto, Jacinta amiga?
PASCUALA: Tuyas lo somos las dos.
JACINTA: Del comendador crïados,
que van a Ciudad Real,
más de infamia natural
que de noble acero armados,
me quieren llevar a él.
LAURENCIA: Pues, Jacinta, Dios te libre;
que cuando contigo es libre,
conmigo será crüel.
PASCUALA: Jacinta, yo no soy hombre
que te pueda defender.
MENGO: Yo sí lo tengo de ser,
porque tengo el ser y el nombre.
Llégate, Jacinta, a mí.
JACINTA: ¿Tienes armas?
MENGO: Las primeras
del mundo.
JACINTA: ¡Oh, si las tuvieras!
MENGO: Piedras hay, Jacinta, aquí.
FLORES: ¿Por los pies pensabas irte?
JACINTA: ¡Mengo, muerta soy!
MENGO: Señores…
¿A estos pobres labradores?…
ORTUÑO: Pues, ¿tú quieres persuadirte
a defender la mujer?
MENGO: Con los ruegos la defiendo;
que soy su deudo y pretendo
guardarla, si puede ser.
FLORES: Quitadle luego la vida.
MENGO: ¡Voto al sol, si me emberrincho,
y el cáñamo me descincho,
que la llevéis bien vendida!
COMENDADOR: ¿Qué es eso? ¿A cosas tan viles
me habéis de hacer apear?
FLORES: Gente de este vil lugar,
que ya es razón que aniquiles,
pues en nada te da gusto,
a nuestras armas se atreve.
MENGO: Señor, si piedad os mueve
de suceso tan injusto,
castigad estos soldados,
que con vuestro nombre agora
roban una labradora
a esposo y padres honrados;
y dadme licencia a mí
que se la pueda llevar.
COMENDADOR: Licencia les quiero dar…
para vengarse de ti.
Suelta la honda.
MENGO: Señor!
COMENDADOR: Flores, Ortuño, Cimbranos,
con ella le atad las manos.
MENGO: ¿Así volvéis por su honor?
COMENDADOR: ¿Qué piensan Fuenteovejuna
y sus villanos de mí?
MENGO: Señor, ¿en qué os ofendí,
ni el pueblo en cosa ninguna?
FLORES: ¿Ha de morir?
COMENDADOR: No ensuciéis
las armas, que habéis de honrar
en otro mejor lugar.
ORTUÑO: ¿Qué mandas?
COMENDADOR: Que lo azotéis.
Llevadle, y en ese roble
le atad y le desnudad,
y con las riendas…
MENGO: ¡Piedad!
¡Piedad, pues sois hombre noble!
COMENDADOR: Azotadle hasta que salten
los hierros de las correas.
MENGO: ¡Cielos! ¿A hazañas tan feas
queréis que castigos falten?
COMENDADOR: Tú, villana, ¿por qué huyes?
¿Es mejor un labrador
que un hombre de mi valor?
JACINTA: ¡Harto bien me restituyes
el honor que me han quitado
en llevarme para ti!
COMENDADOR: ¿En quererte llevar?
JACINTA: Sí;
porque tengo un padre honrado,
que si en alto nacimiento
no te iguala, en las costumbres
te vence.
COMENDADOR: Las pesadumbres
y el villano atrevimiento
no tiemplan bien un airado.
Tira por ahí.
JACINTA: ¿Con quién?
COMENDADOR: Conmigo.
JACINTA: Míralo bien.
COMENDADOR: Para tu mal lo he mirado.
Ya no mía, del bagaje
del ejército has de ser.
JACINTA: No tiene el mundo poder
para hacerme, viva, ultraje.
COMENDADOR: ¡Ea, villana, camina!
JACINTA: ¡Piedad, señor!
COMENDADOR: No hay piedad.
JACINTA: Apelo de tu crueldad
a la justicia divina.
LAURENCIA: ¿Cómo así a venir te atreves,
sin temer tu daño.
FRONDOSO: Ha sido
dar testimonio cumplido
de la afición que me debes.
Desde aquel recuesto vi
salir al comendador,
y fïado en tu valor
todo mi temor perdí.
Vaya donde no le vean
volver.
LAURENCIA: Tente en maldecir,
porque suele más vivir
al que la muerte desean.
FRONDOSO: Si es eso, viva mil años,
y así se hará todo bien
pues deseándole bien,
estarán ciertos sus daños.
Laurencia, deseo saber
si vive en ti mi cuidado,
y si mi lealtad ha hallado
el puerto de merecer.
Mira que toda la villa
ya para en uno nos tiene;
y de cómo a ser no viene
la villa se maravilla.
Los desdeñosos extremos
deja, y responde "no" o "sí."
LAURENCIA: Pues a la villa y a ti
respondo que lo seremos.
FRONDOSO: Deja que tus plantas bese
Por la merced recibida,
pues el cobrar nueva vida
por ella es bien que confiese.
LAURENCIA: De cumplimientos acorta;
y para que mejor cuadre,
habla, Frondoso, a mi padre,
pues es lo que más importa,
que allí viene con mi tío;