Hermanos de armas [Brothers in Arms - es]
- Автор: Буджолд Лоис Макмастер
- Год: 1999
- Язык: испанский
- Год: Ediciones B
- ISBN: 84-406-9289-7
- Переводчик: Rafael Marin
- Жанр: Космическая фантастика
Электронная книга - «Hermanos de armas [Brothers in Arms - es]». Краткое содержание книги:
—Oh.
Miles reprimió una sonrisa, que sustituyó, esperaba, por una expresión de adecuado horror. Así que la subversión del correo era claramente anterior a la llegada de Galeni a la Tierra. Bien.
—Sí —dijo Ivan—. Acabo de encontrar copias de cosas nuestras hace un rato en ese vaciado de datos en masa que sacaste de la comuconsola de Ser Galen, Miles. Ha sido toda una sorpresa.
—Imaginé que estaría allí —dijo Miles—. No había muchas otras posibilidades una vez sabido que nos estaban espiando. Confío en que el interrogatorio del correo haya librado al capitán Galeni de toda sospecha.
—Si estaba implicado con los expatriados komarreses de la Tierra, el correo no lo sabía —dijo Destang, neutral.
No era exactamente una declaración de apasionada confianza.
—Quedó bastante claro que el capitán Galeni era una carta que Ser Galen mantenía en reserva. Pero la carta se negó a jugar —dijo Miles—. A riesgo de su vida. Fue la casualidad, después de todo, lo que trajo al capitán Galeni a la Tierra, ¿no?
Galeni sacudió la cabeza.
—No —dijo, todavía en posición de firmes—. Solicité la Tierra.
—Oh. Bueno, desde luego fue la casualidad lo que me trajo aquí —Miles pasó por alto la metedura de pata—, la casualidad y mis heridos y criocadáveres que necesitaban la atención de un centro médico importante en cuanto fuera posible. Hablando de los mercenarios dendarii, comodoro, ¿se quedó el correo con los dieciocho millones de marcos que les debe Barrayar?
—Nunca se enviaron —dijo Destang—. Hasta que la capitana Bothari-Jesek llegó a mi despacho, nuestro último contacto con sus mercenarios fue el informe que envió usted desde Mahata Solaris tras el asunto Dagoola. Entonces desaparecieron. Desde el punto de vista del cuartel general del Sector Dos, llevan ustedes desaparecidos más de dos meses. Para nuestra consternación. Sobre todo porque las solicitudes semanales de informes de situación del jefe Illyan se convirtieron en diarias.
—Ya… veo, señor. ¿Entonces no recibieron nunca nuestras urgentes peticiones de fondos? ¡Entonces nunca me destinaron a la embajada!
Un ruidito muy pequeño, como de un dolor profundo y sofocado, escapó del por lo demás impasible Galeni.
—Cosa de los komarreses. Al parecer fue una argucia para mantenerlo inmovilizado hasta conseguir el cambio que pretendían.
—Eso pensaba yo. Ah… no habrá traído usted por casualidad mis dieciocho millones de marcos, ¿verdad? Esa parte no ha cambiado. Lo mencionaba en mi memorando.
—Varias veces —dijo Destang secamente—. Sí, teniente, pagaremos a sus irregulares. Como de costumbre.
—Ah —Miles se derritió por dentro y sonrió cegadoramente—. Gracias, señor. Es un gran alivio.
Destang ladeó la cabeza con curiosidad.
—¿De qué han estado viviendo este último mes?
—Ha sido… un poco complicado, señor.
Destang abrió la boca para preguntar algo más, pero al parecer se lo pensó mejor.
—Ya veo. Bien, teniente, puede usted regresar a su puesto. Su participación aquí ha terminado. En realidad, no tendría que haber aparecido en la Tierra como lord Vorkosigan.
—¿A qué puesto se refiere, señor? ¿A los mercenarios dendarii?
—Dudo que Simon Illyan los buscara urgentemente porque se sentía solo. No es aventurado suponer que se cursarán nuevas órdenes en cuanto el cuartel general esté al corriente de su localización. Deben estar preparados para ponerse en marcha.
Elli y Elena, que habían estado hablando en voz baja al fondo, se alegraron de la noticia. Ivan pareció más agobiado.
—Sí, señor —dijo Miles—. ¿Qué va a pasar aquí?
—Ya que, gracias a Dios, no han implicado ustedes a las autoridades terrestres, resolveremos nosotros mismos este intento abortado de traición. He traído un equipo de Tau Ceti…
Miles supuso que el equipo era un grupo de limpieza: comandos de Inteligencia dispuestos, a la orden de Destang, a restaurar el orden en una embajada llena de traidores con la fuerza o las estratagemas que hicieran falta.
—Ser Galen habría figurado antes en nuestra lista de los más buscados si no lo hubiéramos creído muerto. ¡Galen! —Destang sacudió la cabeza como si no pudiera creerlo—. Aquí en la Tierra, todo el tiempo. ¿Sabe?, serví durante la Revuelta de Komarr… ahí es donde empecé en Seguridad. Estaba en el equipo que excavó en los escombros de los barracones de Halomar después de que los hijos de puta lo volaran en plena noche… buscando supervivientes y pruebas, encontrando cadáveres y poquísimas pistas… Quedaron un montón de plazas vacantes en Seguridad esa mañana. Maldición. Cómo vuelve todo. Si encontramos a Galen otra vez, después de que se les escapara de las manos —los ojos de Destang cayeron fríamente sobre Galeni—, accidentalmente o de otro modo, lo llevaremos a Barrayar para que responda por esa sangrienta mañana por lo menos. Ojalá se le pudiera hacer responder por todo, pero no hay suficiente para repartir. Como con el loco emperador Yuri.
—Un plan loable, señor —dijo Miles cuidadosamente. Galeni tenía la mandíbula apretada; no recibiría ninguna ayuda por esa parte—. Pero hay una docena de ex rebeldes komarreses en la Tierra con pasados tan sangrientos como el de Ser Galen. Ahora que ha sido descubierto, no supondrá más amenaza para nosotros que ellos.
—Llevan años inactivos —dijo Destang—. Galen, claramente, es el caso contrario.
—Si está usted pensando en un secuestro ilegal, eso podría dañar nuestras relaciones diplomáticas con la Tierra. ¿Merece la pena?
—La justicia permanente bien merece una protesta temporal, se lo aseguro, teniente.
Para Destang, Galen era carne muerta. Muy bien.
—¿En base a qué secuestrará entonces a mi… clon, señor? No ha cometido ningún crimen en Barrayar. Ni siquiera ha estado allí nunca.
«¡Cállate, Miles! —silabeó en silencio Ivan desde detrás de Destang, con una expresión de alarma cada vez mayor en el rostro—. ¡No se discute con un comodoro!» Miles lo ignoró.
—El destino de mi clon me concierne de cerca, señor.
—Me lo imagino. Espero que eliminemos pronto el peligro de nuevas confusiones entre ustedes.
Miles esperó que eso no significara lo que imaginaba. Si tenía que torear a Destang…
—No hay ningún peligro de confusión, señor. Un simple escáner médico revela la diferencia entre nosotros. Sus huesos son normales, los míos no. ¿Con qué acusación o reclamación seguimos estando interesados en él?
—Traición, por supuesto. Conspiración contra el Imperio.
Como la segunda parte era demostrablemente cierta, Miles se concentró en la primera.
—¿Traición? Nació en Jackson's Whole. No es súbdito imperial por conquista ni lugar de nacimiento. Para acusarlo de traición —Miles tomó aire— hay que permitir que sea súbdito imperial por sangre. Y si lo es, lo es del todo, un lord de los Vor con todos los derechos de su rango… incluyendo el de ser juzgado por sus pares, el Consejo de Condes, en sesión plenaria.
Destang alzó las cejas.
—¿Se le ocurriría a él intentar una defensa tan forzada?
«Si no lo hiciera, yo se lo señalaría.»
—¿Por qué no?
—Gracias, teniente. Es una complicación que no había considerado —Destang parecía en efecto pensativo, y cada vez más decidido.
El plan de Miles para convencer a Destang de que dejar marchar al clon era idea suya parecía volverse peligrosamente retrógrado. Tenía que saber…
—¿Se plantea el asesinato como una opción, señor?
—Y apremiante —Destang enderezó resuelto la espalda.
—Ahí podría haber problemas legales, señor. O bien no es un súbdito imperial, y no tendríamos de entrada ninguna autoridad sobre él, o lo es, y entonces tendría derecho a toda la protección de la ley imperial. En cualquier caso, su asesinato sería…