Contacto
- Автор: Саган Карл Эдуард
- Год: 1989
- Язык: испанский
- Год: Plaza & Jan
- Переводчик: Raquel Albornoz
- Жанр: Научная фантастика
Электронная книга - «Contacto». Краткое содержание книги:
Cuando el representante chino se puso de pie para hablar, Ellie advirtió que sus datos personales no aparecían en la pantalla de su monitor. Al no tener ni idea de quién era ese hombre, se volvió para preguntar. Fue un funcionario del Consejo Nacional de Seguridad quien le informó:
— Es Xi Qiaomu, un tipo importante. Nació durante la Larga Marcha. De adolescente fue voluntario en Corea. Funcionario político del gobierno. Ahora pertenece al Comité Central. Es muy influyente. Este último tiempo se le ha mencionado mucho en las noticias.
También dirige las excavaciones arqueológicas chinas.
Xi Qiaomu era un hombre alto, de hombros anchos, y aproximadamente sesenta años.
Las arrugas de su rostro lo avejentaban, pero su postura y todo su físico le conferían una apariencia casi juvenil. Vestía la chaqueta abotonada hasta el cuello, tan habitual en los dirigentes políticos chinos como lo era el traje con chaleco para los funcionarios norteamericanos.
— Si nos dejamos dominar por el miedo, no haremos nada, pero con eso sólo conseguiremos retrasarlos un poco. No hay que olvidar que ellos ya saben que estamos aquí. Nuestra televisión llega hasta su planeta, o sea que todos los días recuerdan nuestra existencia. Dada la calidad de nuestros programas de televisión, seguramente no podrán olvidarnos. Si no hacemos nada y ellos se preocupan por nosotros, máquina o no máquina, vendrán lo mismo. No podemos escondernos de ellos. Si no hubiéramos hecho nada por progresar, no nos veríamos con este problema. Si tuviéramos sólo televisión por cable pero ningún importante radar militar, quizá no supieran que existimos. Pero ahora ya es tarde. No podemos volvernos atrás. Nuestro rumbo está marcado.
«Si realmente les preocupa que esta máquina pueda destruir la Tierra, no la construyan en el planeta sino en alguna otra parte. Así, si provoca el fin del mundo, no será el nuestro el que estalle. Pero claro, eso sería demasiado caro. Si no estuviéramos tan atemorizados, podríamos fabricarla en algún desierto remoto. Podría haber una terrible explosión en Takopi, en la provincia de Xinjing, y nadie resultaría muerto. Y si no tuviéramos el menor temor podríamos construirla en Washington, en Moscú, en Beijing, o incluso en esta hermosa ciudad.
«En la China antigua, a Vega y dos estrellas cercanas se las denominaba Chih Neu, que significa la joven con la rueca. Se trataba de un símbolo auspicioso, una máquina para hacer ropa nueva para los habitantes de la Tierra.
«Hemos recibido una invitación muy singular. Quizá sea para asistir a un banquete.
Nunca se ha invitado a la Tierra a concurrir a un banquete. Rechazar la invitación sería una descortesía.
Capítulo doce — El isómero delta prima
Mirar las estrellas siempre me hace soñar, como sueño al contemplar los puntitos negros que representan a pueblos y ciudades en un mapa. ¿Por qué, me pregunto, los puntos brillantes del firmamento no son tan accesibles como los puntitos negros del mapa de Francia?