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Callejón sin salida

Электронная книга - «Callejón sin salida». Краткое содержание книги:

Ella no estaba dispuesta a ser una víctima…
A pesar del cariño y los cuidados de Eve y Joe, Jane no ha tenido una infancia como las demás. Siempre ha sido más inteligente y madura que muchos de los adultos que la rodean. Por eso, cuando comienzan los sueños, reacciona con cautela. Sabe que las pesadillas la conectan con alguien que vivió hace mucho tiempo, una joven que sufrió y murió pero que de alguna manera sigue viva en ella. Y pronto descubre que no es la única, que existe otra persona que vive obsesionada con aquellos remotos sucesos: un cazador de mujeres para el que Jane representa la presa definitiva. Ni la policía, ni sus queridos padres adoptivos, pueden protegerla. Quizá ni siquiera Trevor, el misterioso extraño que se cuela en su vida en el momento más peligroso, provocando en ella sentimientos a los que creía ser inmune.
… Pero se había convertido en el cebo perfecto.
Brillante como un científico, seductor como una estrella de cine, y letal como el más curtido mercenario, Trevor ha empeñado toda su vida en la captura de un hombre que destrozó sus sueños y que siembra el terror allí donde va. Hasta el momento, el asesino ha ido siempre un paso por delante suyo, pero ahora Trevor ha encontrado la presa perfecta. Un cebo al que el cazador no puede dar la espalda, pero que amenaza con trastocar el bien trazado plan. Porque Jane es una muchacha excepcional, alguien a quien Trevor no puede limitarse a utilizar. Alguien con quien siente, al igual que el asesino, una extraña conexión que se remonta a un pasado lejano. Pero para profundizar en ella y explorar sus sentimientos en el futuro, primero tiene que conseguir que Jane sobreviva al presente…
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– ¡Bingo! -murmuró Trevor.

– Eso espero -respondió ella con una mueca-. Y una de sus webs favoritas es una página porno especializada en necrofilia. No sería extraño que quisiera humillarla de ese modo.

Eve se estremeció.

– Es difícil creer que podría… -Sacudió la cabeza-. ¡Qué bestia!

– Pero hemos de asegurarnos que sea una tentación a la que no pueda resistirse. -Jane volvió a detenerse-. Hemos de hacer carambola.

Eve se puso en guardia.

– Sigue.

– Yo he de estar allí. Cira y yo hemos de estar juntas.

– ¡No! -exclamó Joe.

Eve estudiaba su expresión.

– ¿Por qué?

– Porque no estoy segura de que la atracción por la Cira actual no sea más fuerte que por la Cira del pasado. Pero si estamos juntas creerá que podrá tenernos a las dos por el mismo precio. Podrá destruir los restos de Cira de una vez para siempre y matarme a mí.

– Y el considerará una amenaza que Jane vaya al lugar donde se encontraron los huesos de Cira -dijo Trevor-. Tras la reconstrucción eso daría más credibilidad a la historia y más publicidad, más rostros en los medios.

– Reconstrucción -repitió Eve lentamente.

– No le he dicho nada -dijo Jane enseguida-. Sólo me está leyendo el pensamiento.

– Y yo ahora te sigo -dijo Eve-. Rebuscado.

– Tú eres la clave. Tú serás la amenaza final para convertir a Cira en una imagen mundialmente famosa si hicieras una reconstrucción de su esqueleto.

– Sigue.

– ¿Cuántas veces te han invitado gobiernos y museos a hacer una reconstrucción forense? No sería tan extraño que se pusieran en contacto contigo para verificar que se trata del esqueleto de Cira.

Trevor asintió.

– Y tú irías, teniendo en cuenta el hecho de que Aldo sabrá que yo te he dicho que Cira es su motivación.

– Y todos sabemos cuál es la tuya, Trevor -dijo Joe sin miramientos.

– Y vosotros deberíais estar bastante contentos de que sea tan fuerte -respondió él-. Os vais a adentrar en mi terreno y necesitáis toda la ayuda que os pueda dar.

– ¿Tu terreno?

– El arte de engañar -dijo Trevor sonriendo-. Un sofisticado, retorcido y gran engaño.

– Y estás ansioso por empezar.

– Apuesta lo que quieras -le dijo a Eve-, pero Jane tiene razón: todo girará en torno a ti. Ha de haber un hilo de verdad en toda mentira para hacerla creíble y tú eres ese hilo.

– ¿Debo sentirme halagada?

– ¿Crees que soy tonto? Te conozco lo suficiente como para no darte jabón. Sólo lo estoy exponiendo tal como lo veo.

Eve se quedó en silencio durante un momento.

– ¿Crees que funcionará?

– Creo que tiene probabilidades. Jane ha encontrado la manera de utilizar la obsesión de Aldo. Siempre y cuando se le presente de la manera adecuada.

– ¿Y ése es tu trabajo?

– No se me ocurre nadie más cualificado.

– Ni a mí tampoco -dijo Jane-. Por eso estás aquí.

– Me parece muy arriesgado -dijo Joe.

– No me importa lo que parezca -dijo Jane-. Siempre que nos dé la oportunidad de sacar a Aldo de la sombra.

– ¿Y qué vamos a hacer exactamente cuando hayamos conseguido la atención de ese bastardo?

Jane movió la cabeza.

– Tendremos que improvisar y salir del paso. Pero por difícil que sea hallar la forma de atraparle, seguiremos jugando con ventaja. Jugaremos con ventaja siempre y cuando piense que tenemos algo que él quiere. Quiere a Cira y me quiere a mí. Estará en nuestro terreno de juego y cabe la posibilidad de que podamos pillarle cometiendo algún error si le enfurecemos lo bastante. -No podía leer la expresión de Joe, ¡maldita sea!-. Eso es lo que intentabas hacer cuando le seguiste hasta Charlotte y Richmond, ¿no es cierto? Sólo esto le hará perder su centro. Eso nos dará una oportunidad y, al final, será más seguro para mí.

– Chorradas.

– Muy bien, entonces pondrá fin a esta pesadilla. Este pulso con Aldo puede durar años si no pasamos a la acción. -Miró a Eve-. Ayúdame.

Eve la miró con los ojos muy abiertos y movió lentamente la cabeza.

– No me presiones. Toda esta trama me pone los pelos de punta. Necesito tiempo. -Se puso de pie-. Venga, Joe. Vamos a dar un paseo por el lago y a charlar un poco.

– Eve…

– Te he dicho que tendrás que esperar. -Eve sacudió la cabeza con preocupación-. Según cómo eres muy adulta, pero todavía tienes la impaciencia de una adolescente. Nada de lo que digas me va a hacer cambiar de opinión. Joe y yo marcaremos las pautas y haremos lo que creamos más conveniente. -Se dirigió hacia la puerta donde Joe la esperaba-. Ya te contestaremos.

Jane apretó los puños mientras les observaba bajando los peldaños del porche.

– ¿Por qué no se dan cuenta de que eso es lo adecuado? -murmuró-. Yo lo tengo tan claro.

Trevor sonrió.

– ¡Dios mío, tienen razón! Todavía eres una niña. Me siento profundamente agradecido por este momento de revelación. Lo necesitaba.

– ¿Qué?

– No importa. Para mí también está muy claro. Es un buen plan y podemos mantenerte a salvo si trabajamos en él. Verás cómo atienden a razones. -Abrió la puerta-. Salgamos al porche a esperarles.

– Muy bien, aprobado -dijo Joe mientras subían al porche al cabo de una hora-. Pero ni se te ocurra ir a ninguna parte sin consultárnoslo antes. Va a ser una labor de equipo, de lo contrario nos echaremos atrás.

Jane se sintió aliviada.

– No tengo la menor intención de irme por ahí yo sólita -respondió-. La esencia del plan es que requiere la cooperación de todos nosotros.

– Y por eso aceptamos hacerlo -dijo Eve-. Es la única forma en que podremos estar seguros de que no te vas por la tuya.

– Muy perspicaz -dijo Trevor.

– Sabes que no me gustaría hacerlo -dijo Jane.

– Pero no nos estás negando la posibilidad. -Eve sacudió la cabeza-. ¿Crees que no te veo venir?

– No lo haría voluntariamente. -Jane se encogió de hombros-. Bueno, eso es discutible en estos momentos. -Se giró hacia Trevor-. ¿Por dónde empezamos?

– Poco a poco. -Trevor sonrió mientras Jane le miraba con frustración-. La paciencia es oro.

– La paciencia es inaguantable -refunfuñó ella-. Y estoy harta y cansada de que todo el mundo piense que ir arrastrando los talones es un signo de madurez.

Trevor se rió entre dientes.

– Ya me lo esperaba. -Miró a Eve y a Joe-. Necesito información de los dos. He puesto café a hacer. Vamos a reunirnos. -Abrió la puerta e hizo un gesto-. He pensado algunas cosas mientras hemos estado en el porche esperándoos. Me gustaría empezar. -Miró a Jane-. Y quizá yo también esté algo impaciente.

Jane se dio cuenta de que era cierto por su expresión. Impaciente, entusiasmado y excitado. Casi le perdona por haberla tratado con condescendencia.

Casi.

– ¡Qué inmaduro por tu parte! -Entró en la cabaña delante de él.

Eve no esperó a que Jane terminara de servir el café para empezar a preguntarle a Trevor.

– Veamos, ¿qué necesitas ahora?

– ¿Tienes algún contacto con algún departamento forense de Italia?

– No. He hecho algunos trabajos con el equipo forense de Dublín, pero no he trabajado en ninguna otra parte de Europa.

– ¿Has hecho algún trabajo con cráneos antiguos?

– Me enviaron un cráneo egipcio que se suponía que era el de Nefertiti.

– ¿Lo era?

– Los forenses dijeron que probablemente estuviera emparentada con ella, pero que la reconstrucción no se parecía a la estatua.

– Pero ese trabajo es una buena recomendación. Nefertiti… Eso está muy bien. -Trevor tomó la taza que Jane le estaba ofreciendo-. ¿Quién te solicitó el trabajo? ¿El museo? ¿El gobierno?

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