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Электронная книга - «Lo que hice por amor». Краткое содержание книги:

No es fácil ser famosa cuando tu vida se cae en pedazos… Georgie York ha sido abandonada por su marido, una famosa estrella de cine; su propia carrera está yéndose por el retrete; y su imagen pública como heroína romántica en un culebrón corre grave peligro.
¿Qué debería hacer una actriz para mejorar su suerte? Desde luego, NO sería ir a Las Vegas, NO sería escaparse con su detestable pareja televisiva, el macizo tío bueno, Bramwell Shepard… y NO debería verse envuelta en medio de un ridículo incidente que la lleva a ser la protagonista de una desastrosa huída. Antes de saber cómo, Georgie disfruta de un matrimonio falso, de un marido falso, y tal vez (o quizá no) de sexo falso.
Es una lucha a muerte contra los paparazzi y Georgie no tiene la suerte de su lado. Ahí están la terrorífica ama de llaves de Bram; el insistente padre de Georgie; el agente más pelota del mundo; ese frío directivo de los estudios; ¡y la nueva esposa de su ex marido, una pacifista internacional que bien podría ser merecedora de ese estúpido premio, el Nobel de la Paz!
Por lo que respecta al hombre de Georgie… Bram, es su ángel de ojos azules y retorcido corazón negro, que jamás se ha preocupado de nadie más que de sí mismo. Bueno, da el pego como hombre enamorado… gracias al medio millón de dólares que ella le paga.
Es oficial. Se ha casado con el diablo. ¿O no?
Son dos enemigos trabajando sin guión bajo los brillantes focos del plató… allí donde las emociones más fuertes pueden llevar sorprendentes disfraces.
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Ella solía enorgullecerse de su integridad, pero ahora apenas recordaba el significado de esa palabra.

Durante los cuatro días siguientes, Bram se reunió con otro inversor potencial, pero no estuvo más dispuesto a apostar por él que los anteriores. Georgie asistió a dos clases más de baile, fue a que le cortaran el pelo un par de centímetros y se preocupó acerca de su futuro. Cuando eso le resultó demasiado deprimente, intentó persuadir a Meg para que fuera de compras con ella, pero su amiga conocía bien el funcionamiento de Hollywood.

– Si quisiera que mi cara apareciera en todas las páginas de US Weekly, saldría a dar una vuelta con mis padres. Sois vosotros los que habéis elegido este tipo de vida, no yo.

Así que se fue a montar a caballo y Georgie tuvo que soportar una difícil comida con su padre en el restaurante de moda más reciente, donde se sentaron en un compartimiento con asientos de piel y debajo de una lámpara de araña fabricada con metal laminado.

– La venganza de la vampiro bombón tiene un guión brillante y es muy divertida -declaró Paul clavando el tenedor en su bistec a la plancha con ensalada-. Ya sabes lo difícil que es encontrar una combinación así.

Le tendió la cesta del pan a Georgie, pero ella no tenía mucho apetito. Durante las últimas dos semanas, Chaz le había preparado montones de hamburguesas con queso y raciones de lasaña. La verdad era que las aristas de sus huesos habían empezado a perder su carácter afilado y sus mejillas habían dejado de parecer cavidades funestas, aunque estaba casi segura de que ésa no era la intención de Chaz.

– Estoy segura de que será un gran éxito, pero… -Removió el risotto al limón de su plato e intentó mantenerse firme en su resolución. Se trataba de su vida, de su carrera, y tenía que abrirse camino ella sola-. Necesito un descanso de los papeles emocionalmente insustanciales. He hecho mis deberes, papá, y no quiero actuar en otra comedia. Quiero algo que suponga un reto para mí, algo que pueda entusiasmarme.

Georgie no se molestó en sacar a colación lo de los seis meses de vacaciones por los que tanto había luchado. Tenía que volver al trabajo lo antes posible para evitar pasar tanto tiempo con Bram.

Su padre se reclinó en el asiento.

– No seas tan predecible, Georgie. ¡Otra actriz de comedia que quiere interpretar a Lady Macbeth! Haz aquello para lo que eres buena.

Ella no podía permitirse ceder.

– ¿Cómo sé que no soy buena en otro tipo de papeles si no me arriesgo a probarlos?

– ¿Tienes idea de lo que se está esforzando Laura para conseguirte una reunión con Greenberg?

– Primero tendría que haber hablado conmigo. -Como si Laura pensara alguna vez en consultarle a ella.

Paul se quitó las gafas y se frotó los ojos. Parecía cansado, lo que hizo sentirse culpable a su hija. Para él la vida no había sido fácil, pues había enviudado a los veinticinco años y había tenido que criar a una niña de cuatro. Él le había dedicado toda su vida y, en aquella etapa, lo único que ella le daba a cambio era resentimiento. Volvió a ponerse las gafas, cogió el tenedor y lo dejó de nuevo en el plato sin usarlo.

– Creo que esta dejadez tuya…

– Eso no es justo.

– Esta falta de enfoque, entonces. Creo que es influencia de Bram, y me asusta que te esté contagiando su actitud de poca profesionalidad.

– Bram no tiene nada que ver con mi actitud.

Mientras hurgaba en su risotto, Georgie esperaba que su padre le recordara que se había mostrado más dispuesta a cooperar mientras estuvo casada con Lance. Su padre y Lance coincidían siempre en todo. Tanto que ella con frecuencia había pensado que Lance debería haber sido el hijo de Paul en lugar de ella.

Pero Paul elegía sus batallas.

– Tienen planeado estrenar La vampiro bombón el Cuatro de Julio del año que viene. Es la película de verano perfecta. Tiene la palabra «éxito» escrita por todas partes.

– No lo será si yo salgo en ella.

– No hagas eso, Georgie. Los pensamientos negativos atraen resultados negativos.

– Concurso de baile será un fracaso. Los dos lo sabemos muy bien.

– Estoy de acuerdo en que tomaron algunas malas decisiones, pero precisamente por eso tienes que vincular tu nombre a La vampiro bombón lo antes posible. Toda la publicidad de la que eres objeto ahora te abre las puertas de una oportunidad irrepetible. Si no la aprovechas, te arrepentirás el resto de tu vida.

Georgie reprimió su enfado recordándose que su padre siempre quería lo mejor para ella. Desde el comienzo, él había sido su defensor incondicional. Si ella interpretaba un papel que era un fracaso, él le decía que el director de reparto era un desastre. Eso era lo que ocurría con su padre. Él siempre había hecho lo posible para protegerla. Incluso se había negado a que actuara como protagonista en la historia de una niña prostituta cuando tenía doce años. ¡Si al menos su proteccionismo se debiera al amor en lugar de la ambición!

Una vez más, Georgie pensó en lo distinto que habría sido todo si no hubiera perdido a su madre.

– Papá… si mamá no hubiera muerto, ¿crees que habrías continuado con tu carrera de actor?

– ¿Quién sabe? Es inútil especular.

– Lo sé, pero… -El risotto estaba demasiado salado y Georgie apartó el plato-. Cuéntame otra vez cómo os conocisteis.

Paul suspiró.

– Nos conocimos el último año de la carrera. Yo interpretaba a Becket en Asesinato en la catedral y ella me entrevistó para el periódico de la universidad. Atracción entre opuestos. Tu madre era muy atolondrada.

– ¿La querías?

– Georgie, de eso hace mucho tiempo. Tenemos que centrarnos en el presente.

– ¿La querías?

– Mucho.

La impaciencia con que soltó aquella palabra le indicó a Georgie que sólo decía lo que ella quería oír.

Mientras contemplaba su risotto intacto, pensó que resultaba irónico que en aquellos momentos se sintiera más cómoda con su marido de mala reputación que con su propio padre. Claro que a ella la opinión de Bram no le importaba. Quizás uno de aquellos días dejaría de preocuparse por lo que opinaba su padre.

Antes de que terminaran de comer, su sentimiento de culpabilidad le hizo sacar lo mejor de sí misma e invitó a su padre a cenar el fin de semana siguiente. También invitaría a Trev y Meg. Quizás incluso a Laura. Su agente títere era buena dando conversación y, con Bram y su padre lanzándose dardos el uno al otro, necesitaría un mediador.

A Chaz le dio un ataque cuando Georgie le dijo que pensaba contratar un servicio de comidas a domicilio.

– Mis comidas siempre han sido lo bastante buenas para Bram y sus amigos -dijo Chaz-, pero supongo que tú eres demasiado selecta.

– ¡Muy bien! -replicó Georgie-. Si quieres cocinar, cocina. Sólo intentaba facilitarte las cosas.

– Entonces dile a Aaron que me ayude a servir.

– De acuerdo. -Tenía que preguntarlo-: ¿Para qué amigos de Bram has cocinado? No parece tener muchas visitas.

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