Cartas Para Claudia
- Автор: Bucay Jorge
- Язык: испанский
- Жанр: Психология
Электронная книга - «Cartas Para Claudia». Краткое содержание книги:
Cuando mi relación con vos no está prejuiciada… Cuando soy auténticamente yo y permito que seas auténticamente vos, entonces no prejuzgo. Por lo tanto, no te muestro nada, no demuestro que te quiero, simplemente soy yo mismo y hago lo que siento, sin ocuparme de que lo veas o de que lo creas.
Y lo veo tanto así, que cuando me encuentro a mí mismo tratando de mostrar algo, o queriendo demostrar lo que soy o lo que siento, me doy cuenta de que estoy manejando, que no me estoy siendo fiel, que estoy condicionado y condicionándote. Y últimamente… cuando muestro y demuestro, me siento ridículo.
Tenés todo el derecho de no ver y, sobre todo, el derecho de no creer. ¿Quién soy yo para querer que vos veas o creas lo que yo veo o creo?
Si todos estos argumentos no fueran suficientes, me pregunto ¿de dónde sé yo que no verías si no te mostrara?, o ¿no creerías si no lo demostrara?
Es evidente que la única manera es: Yo, en tu lugar, no hubiera visto o: Yo, en tu lugar, no creería…
¡Proyección! Pura proyección. Porchia dice:
"Si Yo soy Yo porque Vos sos Vos y Vos sos Vos porque Yo soy YO,
entonces ni Yo soy Yo ni Vos sos Vos.
Pero si Yo soy Yo porque Yo soy Yo y Vos sos Vos porque Vos sos Vos,
entonces sí:
Yo soy Yo y Vos sos Vos"-
CARTA 30
Ay, Claudia:
Por fin me pedís algo fácil.
El Orgasmo es nada más que la inevitable consecuencia de hacer el amor.
Por si no está claro:
LA INEVITABLE CONSECUENCIA DE HACER EL AMOR.
CARTA 31
Claudia:
No quiero correr, tampoco detenerme. Quiero caminar.
¿Qué diferencia hay entre correr y caminar? ¿Es velocidad?
No, estoy seguro de que no. Se puede caminar rápido y también se puede correr con lentitud.
¡No! No es eso.
Acabo de salir a la calle… corrí y caminé, rápida y lentamente. Entonces me di cuenta… Cuando camino, siempre uno de mis pies está en contacto con el suelo. ¡Siempre! Cuando corro, hay un momento, un instante, en el cual estoy en el aire, sin ningún contacto con el piso.
Esto me aclara por qué el riesgo de caer es mayor cuando corro.
No quiero correr, quiero caminar. -¿Caminar? ¿Hacia dónde? -Hacia adelante.
– ¿Dónde es "adelante"
– No lo sé… Adelante es hacia donde voy. -¿Cómo?- ¿Retroceder no existe?
– No, hoy creo que no.
CARTA 32
Claudia:
Volvé a tu niñez y dejáme que te cuente un cuento, o mejor dicho, dos.
ILUSION
Había una vez un campesino gordo y feo que se había enamorado (¡cuándo no!) de una princesa hermosa y rubia.
Un día la princesa (Vaya a saber por qué) le dio un beso al feo y gordo campesino… y mágicamente éste se transformó en un esbelto y apuesto príncipe… (Por lo menos, así lo veía ella) (Por lo menos, así se sentía él)
El primero de estos cuentos es mío y lo escribí hace unos años.
El segundo lo escribió mi hijo cuando tenía ocho años y está transcripto tal como fue escrito.
¡Ocho años! ¿Te das cuenta…? ¡Ocho años! ¡Qué envidia!
Me llevó más de treinta años de vida, diez años de estudio, cuatro años de terapia, siglos de existencia, descubrir esto que mi hijo resume en una frase a sus ocho años: no importa lo de afuera, importa lo de adentro".