Amor traicionado
- Автор: Stevens Lynsey
- Язык: испанский
- Жанр: Современные любовные романы
Электронная книга - «Amor traicionado». Краткое содержание книги:
Para contener el dolor, trató de convencerse de que se alegraba de que Jarrod hubiera decidido marcharse a otro país.
Cuando Jarrod volvió, cuatro años más tarde, Georgia no había conseguido perdonarlo. A pesar de que lo veía más enamorado de ella que nunca, él insistía que una relación sentimental entre ellos era imposible… ¿Ocultaba algo? ¿Qué había pasado de verdad cuatro años atrás? Toda la familia parecía saberlo… excepto ella.
– Aquella noche estuve a punto de decirte la verdad. Y también el día que nos vimos en el despacho de mi padre.
Se miraron en silencio y Georgia sintió su corazón acelerarse. Por primera vez en cuatro años estaba viva.
– Lockie va a grabar el disco -dijo.
– Es una canción magnífica -Jarrod le acarició la mejilla-. ¿Te da pena que la vaya a cantar Mandy en lugar de tú?
Georgia sacudió la cabeza.
– Desde luego que no. El otro día supe que no podría volver a cantarla. Y nunca he querido formar parte de Country Blues.
Jarrod la estrechó en sus brazos y ella suspiró.
– Georgia, respecto al bebé, me siento tan culpable… Si no hubiera sido por mí no habrías salido corriendo por la noche y…
– La culpa la tiene la tía Isabel -le recordó Georgia.
– Pero…
Georgia le puso un dedo en los labios.
– Calla, Jarrod. No podemos seguir lamentándonos del pasado. Tenemos que empezar de nuevo. Y además -Georgia sonrió con picardía-, puede haber otros bebés. Me lo dijo el médico, así que… -Georgia deslizó sus dedos por el mentón y los labios de Jarrod.
– ¿Así que…? -dijo él, con voz ronca, tomando entre sus labios el dedo de Georgia. Sus ojos brillaban con la pasión que tan bien recordaba Georgia.
– Así que podemos volver a intentarlo. Si es que te acuerdas de cómo lo hicimos la última vez -dijo ella, mirándolo con los ojos muy abiertos.
Jarrod rió.
– Voy a necesitar que me refresques la memoria. Pero quizá debamos comenzar a ciegas -dijo Jarrod, acariciando el lóbulo de la oreja de Georgia y deslizando la mano sobre sus senos.
– ¿Re andar el camino? -Georgia arqueó una ceja y comenzó a desabrochar la camisa de Jarrod.
– Y practicar -Jarrod llegó a su cintura y tirando de la camiseta, se la quitó-. Practicar es fundamental.
– Desde luego -dijo Georgia, abriéndole la camisa y acariciándole los hombros-. La práctica lleva a la perfección.
– ¿Puede haber algo más perfecto que esto? -preguntó él, con voz densa.
– Tendremos que comprobarlo, ¿no crees?
Georgia sentía el cuerpo arder, pero siguió el juego de seducción contenida que habían comenzado.
– Quizá debiéramos comenzar practicando con los botones -dijo él, con ojos brillantes.
– Y las cremalleras -dijo Georgia, soltándole el cinturón.
– No sé si voy a ser capaz -murmuró Jarrod, bromeando.
– Seguro que sí -susurró ella.
– Han pasado cuatro años -le recordó él, levantándose levemente para que ella pudiera bajarle los pantalones.
– Tengo mucha confianza en tu memoria visual.
– ¿Sí?
– Desde luego.
– Entonces tenemos que poner a prueba esa confianza -dijo Jarrod, quitándole el resto de la ropa.
Estaban desnudos, entregados a una contemplación mutua. El tiempo parecía haberse detenido.
– Dicen que es como montar en bicicleta, que nunca se olvida -susurró Jarrod al oído de Georgia.
– ¿Jarrod? ¿Qué hay de tu avión? -preguntó Georgia, de pronto.
– ¿Qué avión? -Jarrod besó la base de su garganta.
– El que ibas a tomar hoy.
– Creo que no ha despegado.
– ¿Cómo?
– Por culpa de la nieve.
– ¿Nieve? ¿En verano?
– Ajá.
Georgia dejó escapar un quedo gemido cuando Jarrod le mordisqueó un pezón.
– Si tú lo dices -dijo ella, a continuación.
– Y ya sabes que siempre tengo razón.
Georgia le acarició el pecho y describió círculos alrededor de su ombligo.
– Ummmh. ¿Puedes repetirlo? -dijo Jarrod.
– Tantas veces como quieras -replicó Georgia, riendo. Se deslizó hacia abajo.
Jarrod contuvo la respiración.
– ¡Oh, Jarrod! ¡Tócame! -susurró ella dulcemente.
Y la suave brisa acunó las hojas de los árboles por encima de sus cabezas.
Lynsey Stevens