Muero por dentro [Dying Inside - es]
- Автор: Силверберг Роберт
- Год: 1988
- Язык: испанский
- Год: Mart
- Переводчик: Carlos Rodriguez
- Жанр: Научная фантастика
Электронная книга - «Muero por dentro [Dying Inside - es]». Краткое содержание книги:
Nombrado para el premio Nebula a la mejor novela en 1972.
Nombrado para el premio Hugo a la mejor novela en 1973.
Nombrado para el premio Locus en 1973.
Con respecto a mi mente, hay algo que me gustaría decirte. Ya no hago las cosas tan bien con ella. Al decir “cosas” me refiero a la cuestión mental, a la lectura de pensamientos cosa que, por supuesto, no pude hacer contigo, pero que definió y dio forma a mi relación con el resto del mundo. Ahora, este poder parece estar escapándose de mí. ¿Recuerdas?, nos causó tanto dolor. En última instancia fue lo que nos separó, lo cual traté de explicarte en mi última carta de la que no recibí respuesta. Poco más o menos dentro de un año (¿quién sabe, seis meses, un mes, una semana?) habrá desaparecido por completo y seré un ser humano normal y corriente, como tú. Dejaré de ser un engendro. Posiblemente entonces haya una oportunidad de reemprender la relación que se interrumpió en 1963 y que en esta ocasión la restablezcamos sobre una base más realista.
Sé que entonces hice cosas estúpidas. Te presioné sin piedad. Me negué a aceptarte tal y como eras y traté de convertirte en otra cosa, en un engendro, de hecho, en algo como yo. Teóricamente tenía buenas razones para intentarlo, o al menos así lo creía, pero por supuesto estaba equivocado, tenía que estar equivocado, y no me di cuenta hasta que ya fue demasiado tarde. Contigo era opresor, déspota, dominante; ¡yo, que soy manso y retraído! Y todo ello porque trataba de transformarte. Y con el tiempo acabé aburriéndome de ti. Claro que entonces eras muy joven, eras (no sé si decirlo) superficial, inmadura, y te resististe a mí. Pero ahora que ambos somos adultos, quizá podamos hacer las cosas bien, o al menos mejor que entonces.
Me resulta muy difícil de imaginar cómo será mi vida de ser humano común y corriente. Incapaz de penetrar en las mentes. Ahora todo el mundo me resulta muy incierto, estoy tratando de definirme a mí mismo, estoy buscando estructuras. Estoy pensando seriamente en convertirme a la Iglesia Católica Romana. (Santo Dios, ¿es cierto? ¡Es la primera noticia que tengo! El olor a incienso, el murmullo de los sacerdotes, ¿eso es lo que quiero?) O quizá a la Episcopal, no lo sé. La cuestión es unirme a la raza humana. Y también quiero volver a enamorarme. Quiero ser parte de otra persona. Con vacilación y timidez ya he comenzado por verme de nuevo con mi hermana Judith, después de toda una vida de guerra. Por primera vez estamos comenzando a relacionarnos, y eso me anima. Pero necesito algo más: una mujer a quien amar, no sólo sexualmente, sino en todos los sentidos. En realidad, en mi vida sólo experimenté algo así en dos ocasiones, una contigo, la otra al cabo de cinco años con una chica llamada Toni, que no se parecía mucho a ti. En ambas ocasiones este poder mío arruinó las cosas, una vez porque gracias a él me acerqué demasiado, y la otra porque no pude acercarme lo suficiente. Dado que el poder está desapareciendo de mí, dado que está muriendo, cabe la posibilidad de que comencemos por fin una relación humana común, como la que mantienen normalmente los seres humanos. Porque seré común. Porque seré muy común.
Me pregunto qué será de ti. Según creo ahora tienes treinta y cinco años. Tengo la impresión de que son muchos años, a pesar de que yo tengo cuarenta y uno. (¡Por algún motivo cuarenta y uno no me parecen muchos!) Sigo pensando en ti como si tuvieras veintidós. Incluso entonces aparentabas menos; tan alegre, abierta y cándida. Desde luego, ésa era la imagen que en mi fantasía me había creado de ti; sólo podía guiarme por los aspectos externos, no podía utilizar mi poder sobre tu psique; así que inventé una Kitty que probablemente no era la verdadera Kitty. De cualquier forma, tienes treinta y cinco años. Imagino que debes de parecer más joven. ¿Te casaste? Seguro que sí. ¿Un matrimonio feliz? ¿Muchos chicos? ¿Sigues casada? ¿Cuál es tu apellido de casada, dónde vives y cómo puedo localizarte? Si estás casada, ¿te será posible verme? No sé por qué razón, pero no creo que seas una esposa absolutamente fiel (¿te insulta eso?), así que en tu vida debería haber un lugar para mí, como un amigo, como un amante. ¿ Ves a Tom Nyquist? ¿Lo seguiste viendo durante mucho tiempo después de que tú y yo terminamos? ¿Te disgustaste conmigo por las cosas que te dije de él en mi anterior carta? Si te has separado de tu marido, o si nunca te casaste, ¿vivirás conmigo ahora? No como esposa, aún no, sólo como una compañera, para ayudarme a soportar estas últimas etapas de lo que me está ocurriendo. Necesito tanto que me ayuden. Necesito amor. Sé que es una forma espantosa de hacer una proposición, y ni qué hablar de una proposición de matrimonio, el decirte: Ayúdame, consuélame, quédate conmigo. Preferiría llegar a ti sintiéndome fuerte y no débil, pero en este momento me siento débil. Tengo este globo de silencio que va creciendo en mi cabeza, expandiéndose, llenando todo mi cráneo, creando este gran espacio vacío. Estoy sufriendo una lenta pérdida de realidad. Sólo puedo ver los bordes de las cosas, no su esencia, y también los bordes se están tornando borrosos. ¡Dios mío, Kitty, te necesito! Kitty, ¿qué puedo hacer para encontrarte? Kitty, casi no te conocí. Kitty Kitty Kitty.