El Baile De La Victoria
- Автор: Skármeta Antonio
- Год: 2003
- Язык: испанский
- Жанр: Современная русская и зарубежная проза
Электронная книга - «El Baile De La Victoria». Краткое содержание книги:
Al salir de la cárcel, un imaginativo joven y un famoso ladrón tienen dificultades para rehacer su vida. El dispar dúo decide que la única salida que les queda es dar el Gran Golpe. Pero en la vida de ambos se cruza la joven Victoria, un talento natural para la danza, hermosa y sensible, asediada sin embargo por el desamparo familiar.
– En verdad preferiría vender maní en la calle a tener una pega como la suya, donde tiene que aplastar a gente que ya está reventada.
– Yo hago este trabajo con gran espíritu de servicio público.
– Ayúdeme, entonces. Tengo varias habilidades y, francamente, mis ambiciones son más altas que manejar un buquecíto manícero.
– Pero esas ambiciones hay que mantenerlas dentro de la legalidad. Una temporada en la cárcel, como la que usted tuvo, en el ámbito laboral equivale a un harakiri.
– ¿No me puede ofrecer alguna otra cosita? ¿jardinero, limpieza en alguna oficina, electricista?
– No tengo nada de nada. Me puedo dar vueltas los bolsillos y no hay nada.
– ¿Y para qué existe su trabajo, entonces?
– Estamos a la espera de que la economía mundial mejore. Entonces habrá más oferta de trabajo. Pero hay crisis en Alemania, en Asia, en Estados Unidos. Chile hace bien las tareas, pero si los otros países no crecen, ¿qué podemos hacer?
– ¿Entonces usted no puede hacer nada por mí?
– Lo único que se me ocurre es darle un certificado que acredite que estuvo aquí y que no le pudimos ofrecer nada.
– ¿Y para qué me sirve un certificado así?
– En el fondo, para nada. Pero puede comprobar ante, cualquier persona que se esforzó en conseguir algo. Hay gente que valora cuando un joven es voluntarioso.
– Démelo, entonces.
– Con mucho gusto. Yo conozco algunos jóvenes de su edad que cantan en el metro y piden limosna y muestran el certificado. Eso les ablanda el corazón a los pasajeros.
– ¿Limosna, dice usted?
– No es lo óptimo, pero la necesidad obliga.
El funcionario rellenó el formulario con partes ya rutinariamente impresas, y luego estampó dos timbres de tinta con optimista energía.
– Le deseo buena suerte, señor Santiago.
– Se lo agradezco.
– ¿Qué piensa hacer con el certificado?
– Lo que usted me dijo, caballero. Nada.
El joven se puso de pie, barrió con una mano algo de la viruta sobre el escritorio y la depositó sobre la cuenca de la mano izquierda.
– No se ha inventado nada más grande que el lápiz Faber número dos. ¿No es cierto, señor?
– Es el que recomiendan en los colegios.
– Si uno le afila bien la punta, puede lograr una caligrafía muy elegante. ¿Veo que usted no usa sacapuntas?
– Gillette, no más.
– ¿Y por qué?
– Cumple dos funciones: afila la punta al lápiz y calma los nervios.
VEINTIDÓS
Fecha de la primera guerra púnica, ¿cuándo invadió Aníbal la península Ibérica tras cruzar los Alpes?, ¿en qué año murió Julio César?, ¿en qué se diferencia un gobierno aristocrático de uno oligárquico?, ¿qué nombre reciben los hidrocarburos saturados?, ¿cómo se llama la cetona cuya fórmula es CH3-CO-CH3?, ¿quién tradujo la Biblia al alemán?, ¿nombre tres novelas de Blasco Ibáñez?, ¿quién fue la madre del emperador Carlos V?, ¿quién elaboró la máxima «la imaginación no sabría inventar tantas y tan diversas contradicciones como existen naturalmente en el corazón de cada uno»?, ¿qué es, según Husserl, la epogéfenomenológica?, ¿quién dijo «Zamora no se ganó en una hora»?, ¿con qué producto químico se fabricó en 1948 el primer transistor?, ¿en qué año se firmó el alto al fuego que dividió a las dos Coreas en forma permanente?, cómo se llamaba la sacerdotisa de Apolo que daba los oráculos en el templo de Delfos, qué nombre se adjudica a las plantas de una de las dos clases de fánerógamas que tienen un solo cotiledón en la semilla, qué relación existe entre Gandhi y la masacre de Aniristar, «Estoy seguro de que él es culpable», ¿es un enunciado dir1ctivo, asertivo, declarativo, compromisorio, o expresivo?; analice la siguiente situación comunicativa y marque la opción correcta: «Un destacado periodista entrevista al futbolista del año y lo compara con grandes jugadores de todos los tiempos como Pelé o Maradona.» ¿Quién (es) cumple (n) el (los) rol (es) de emisor y receptor: a) El periodista es el emisor, y el futbolista, el receptor; b) el fútbol es el emisor, y el periodista, el receptor; c) futbolista y periodista intercambian los roles de emisor y receptor; d) periodista, Pelé y Maradona son los emisores y el futbolista es el receptor; e) ninguna de las anteriores. ¿Qué tienen en común el egipcio Anwar el Sadat y el israelí Menajem guin? ¿a qué región se llama el Cuerno de África?, ¿cómo se designan a las unidades básicas cuando las partículas subatómicas absorben o liberan energía?, ¿de qué animal extraía la insulina?, ¿cómo se conoce el efecto que se produce cuando aumenta el dióxido de carbono en la atmósfera?, ¿qué novela comienza con la frase «¿Encontraría a la Maga?», ¿qué es un megaterio?, ¿cómo se designa la inflamación de la membrana mucosa que tapiza interiormente la uretra?.
Las preguntas y sus eventuales respuestas eran piedras, bajo la almohada de Victoria Ponce. En los párpados se clavaban como verdaderas astillas de metal los recuerdos de la humillación en el estudio de la maestra de ballet. Desde -los ventanales se había quedado mirando y la lección seguía perfectamente natural sin ella. El dolor de esa prescindencia le produjo asfixia. Santiago trató de animarla: mañana conseguiría dinero, y puesto que no había mal que por bien no viniera podía concentrarse durante esas horas en el repaso de las materias. Una vez despejado el camino del colegio, ya veríamos, juntos, dijo, «la mejor manera de que llegaras a ser una artista del teatro Municipal». Se subió a.un autobús con el tubo de escape roto. Sus emanaciones se confundían con el viento helado de la noche y la venenosa fórmula le incendió las mejillas.
La madre no se sorprendió de verla llegar temprano. Tras unos Pocos minutos, le puso sobre la mesa una sopa de arvejas con trozos de tocino y se sentó a hacerle compañía quitándose su chal negro con filigranas. Cada cierto tiempo bebía de un vaso de vino tinto, y se pasaba después la punta de la lengua por los labios. Una vez desvió la vista hacia el televisor apagado y estuvo un rato mirándolo fijo, algún programa. La chica le dijo que había como si hubiera corrientes de aire frío en el autobús, y que quizás se hubiera pescado una gripe. La madre le sirvió una copa con agua de la llave y una aspirina.
En todas las habitaciones de Santiago hacía frío. Algo pasaba en la ciudad que las paredes chupaban el calor de los cuerpos y lo expulsaban hacia afuera. Los sillones recubiertos de plástico estaban gélidos, las alfombras tenían la misma temperatura que el cemento.. Sobre el sofá, Victoria acumuló los libros con las distintas materias y los fue hojeando en un intento de recuperar algún brío para aprovechar esas horas. Quiso visualizar el conjunto de la comisión que mañana la sometería a la prueba definitiva, y al lograrlo un temblor sacudió su cuerpo. Cerró los ojos y se propuso una imagen que recordaba del ballet La bayadera: su imagen se centuplicaba en una eterna fuga hacia un bosque.
Así, cien, mil veces, se veía huyendo por las calles de Santiago después del escarnio al que la había sometido la maestra. ¿Por qué se había desacostumbrado a la rudeza? ¿Un par de noches de amor con un chico experto en desatinos más un trote hacia el lago en un día de pájaros y perros habían sido suficientes para abrirle una ruta que la devolviera al entusiasmo?
Claro que Ángel Santiago fue testigo de su naufragio en la puerta del estudio de ballet y sólo atinó a mirar, suplicar a la maestra. Luego la condujo abrazada hacia el parader, no permitió que ella echase a correr en desbande, por el dolor. Con la garganta áspera, alcanzó a reprocharle entre rápidos lagrimones que no había cumplido su promesa. Dos veces le había dicho él que encontraría una solución para el tema de la deuda y el respectivo ultimátum que le había planteado la maestra. Mas a la larga sus promesas parecían haber sido consumidas por la impotencia, juntó las manos sobre su pecho en un gesto de oración que conservaba desde niña. Pero igual que las otras noches no le rezó a nadie, no pidió la ayuda divina, no invocó a un ángel de la guarda, no le dijo nada a la pequeña efigie de la Virgen María sobre el pedestal. Ángel Santiago le había gritado desde la calle, cuando el vehículo ya había partido, que mañana a primera hora iría al colegio con la plata para la maestra. ¿Lograría hacerlo o sería una fanfarronada?