Бесплатная библиотека
Читайте книгу на сайте или телефоне

Электронная книга - «Un artista del mundo flotante». Краткое содержание книги:

Ultimamente he de reconocer que cada vez me gusta m?s la literatura japonesa, su estilo me tiene enganchado. Narraci?n directa, sencilla, pero siempre con un “algo” que te atrapa. Esta novela de Ishiguro no es una excepci?n.
1 ... 22 23 24 25 26 27 28 29 30 ... 36
Перейти на страницу:

De todos estos recuerdos, quizá infieran ustedes que la devoción que sentíamos por nuestro profesor y por sus enseñanzas era absoluta e intensa. Es muy fácil, una vez descubiertos los defectos de las influencias recibidas, adoptar una postura crítica ante un maestro que favorece un ambiente semejante. Sin embargo, cualquiera que haya tenido grandes ambiciones -o la ocasión de lograr algún objetivo importante- y se haya visto impulsado a transmitir sus ideas del mejor modo posible, aprobará el proceder de Mori-san, y aunque ahora, sabiendo cómo acabó su carrera, pueda parecer ridículo, en aquella época el mayor deseo de Mori-san era nada menos que cambiar por completo la idea que de la pintura imperaba en nuestra ciudad. Con ese único objetivo, dedicó gran parte de su tiempo y su fortuna a la formación de sus discípulos, y quizá sea importante tenerlo en cuenta a la hora de juzgar a mi antiguo profesor.

Como es natural, su influencia no se limitaba únicamente al terreno de la pintura; durante todos aquellos años seguimos su mismo estilo de vida y asimilamos sus valores, lo cual suponía pasar mucho tiempo explorando el «mundo flotante» de la ciudad o, lo que es lo mismo, el mundo nocturno del placer, el ocio y la embriaguez que constituía de hecho el fondo de todos nuestros cuadros. Todavía hoy sigo sintiendo cierta nostalgia cuando recuerdo cómo era el centro de la ciudad por aquel entonces. En las calles no predominaba como ahora el ruido del tráfico, y las fábricas aún no habían absorbido el aire de la noche, perfumado con las fragancias de cada estación. Solíamos frecuentar un pequeño salón de té contiguo al canal de la calle Kojima, llamado «Los Faroles de Agua» porque, conforme se iba uno acercando, se veían los faroles reflejados en el agua del canal. La propietaria era una vieja amiga de Mori-san y procuraba siempre que se nos diera el mejor trato. Allí pasamos noches memorables, bebiendo y cantando en compañía de las chicas. También me acuerdo de un salón de tiro con arco, en la calle Nogata, donde la patrona no se cansaba nunca de contarnos que años atrás, en su época de geisha en Akihara, Mori-san la había elegido como modelo para una colección de grabados en madera que había logrado un gran éxito. El salón estaba servido por seis o siete jóvenes entre las cuales cada uno tenía su favorita para fumar en pipa y pasar la noche.

Pero nuestra juerga no se limitaba a estas expediciones a la ciudad. Mori-san tenía una cantidad infinita de conocidos del mundo del espectáculo y constantemente llegaban a la casa farándulas ambulantes en situación precaria, bailarines y músicos que eran recibidos como amigos a quienes no se ve desde hace mucho tiempo. Era entonces cuando sacábamos una botella tras otra, cantábamos y bailábamos con nuestras amistades durante toda la noche y no tardábamos mucho tiempo en mandar a alguien para que despertara al vendedor de vinos del pueblo más próximo. Por aquellos días, una visita frecuente era la de Maki, un narrador de cuentos, hombre rollizo y jovial que tenía el don de hacernos morir de risa o llorar a lágrima viva cuando contaba sus historias. Después de muchos años he vuelto a verlo algunas veces por el Migi-Hidari y hemos evocado las noches que pasamos en la casa. Maki recordaba convencido que muchas de aquellas fiestas se prolongaban hasta el día siguiente para seguir durante una segunda noche. Yo esto no podría asegurarlo tan firmemente, pero sí debo reconocer que por la mañana la casa de Mori-san aparecía sembrada de cuerpos dormidos o exhaustos, algunos de los cuales se habían desplomado en el patio bajo el ardiente sol.

Una de esas noches, sin embargo, se me quedó bien grabada. Recuerdo que paseaba por el patio, aliviado de respirar el aire fresco de la noche y de escapar, aunque fuera un momento, del bullicio de la fiesta. Me dirigí hacia la entrada del cuarto trastero y, antes de entrar, me volví a mirar hacia la habitación al otro lado del patio, donde se divertían mis compañeros y nuestros invitados. Las siluetas de sus cuerpos bailaban al otro lado de las mamparas de papel y, transportada por el aire de la noche, llegaba a mis oídos la voz de un cantante.

Me había dirigido al cuarto trastero porque era uno de los pocos sitios de la casa donde se podía estar tranquilo durante un buen rato. Me imagino que antes, cuando la casa albergaba vigilantes y criados, el cuarto serviría para guardar armas y armaduras. Pero aquella noche, al entrar y encender el farol que colgaba encima de la puerta, encontré el suelo cubierto de todo tipo de objetos y me resultó imposible atravesarlo sin ir dando saltos a cada momento. Por todas partes se apilaban viejos lienzos atados con cuerdas, caballetes rotos, toda clase de botes y vasijas de las que sobresalían palos y pinceles. Me las arreglé para llegar a un claro en el suelo. Me senté y me di cuenta de que los objetos que me rodeaban proyectaban unas sombras exageradas a la luz del farol. El efecto era siniestro, como si me encontrara en un grotesco cementerio en miniatura.

Debí de quedarme absorto en mis tristes pensamientos, ya que, según recuerdo, me sobresalté al oír el ruido de la puerta que se abría. Levanté la vista y me encontré con Mori-san, de pie, en el umbral del trastero. Le dije precipitadamente:

– Buenas noches, Sensei.

Es posible que el farol de encima de la puerta no iluminara suficientemente el lado de la habitación donde yo me encontraba, o quizá mi cara permaneciera en sombras, pero el caso es que Mori-san entornó los ojos y preguntó:

– ¿Quién es? ¿Ono?

– Sí, Sensei.

Siguió con los ojos entornados hasta que, al cabo de un rato, descolgó el farol de la viga y, manteniéndolo frente a su cara, avanzó hacia mí, abriéndose paso entre los objetos que había por el suelo. Como llevaba el farol en la mano, las sombras de los objetos oscilaban a nuestro alrededor. Le hice un hueco apresuradamente, pero Mori-san ya se había sentado en un viejo baúl de madera que había algo más lejos. Suspiró y dijo:

– He salido a respirar un poco de aire fresco y he visto que la luz estaba encendida. Reinaba la oscuridad, la única luz era ésta. Me he dicho que sería muy extraño que unos amantes se escondiesen en un trastero, lo más posible es que sea alguien que se siente solo.

– Debo de haber estado soñando, Sensei. No había venido con intención de pasar mucho tiempo.

Sensei había dejado el farol a su lado, de modo que sólo alcanzaba a ver su silueta.

– Creo que le has gustado mucho a una de las bailarinas -dijo-. Va a sentirse muy decepcionada si ve que ahora que ya es de noche te has esfumado.

– No he querido mostrarme descortés con nuestros invitados, Sensei. Es sólo que, como usted, he salido a respirar un poco de aire fresco.

Durante unos instantes nos quedamos callados. A nuestros oídos llegaban desde el otro lado del patio las canciones y las palmadas de nuestros compañeros.

– Y bien, Ono -dijo Mori-san finalmente-, ¿qué piensas ahora de mi amigo Gisaburo? Todo un personaje, ¿no?

– Sí, Sensei. Parece un hombre muy agradable.

– Ahora parece un pordiosero, pero ha sido una celebridad y, como hemos visto esta noche, aún conserva el talento.

– Es cierto.

– Dime, Ono, ¿qué es lo que te preocupa?

– ¿Qué me preocupa? Nada, Sensei.

– ¿Hay algo de Gisaburo que te desagrada?

– ¡Oh, no, Sensei! -Me reí un poco molesto-. En absoluto. Me parece un hombre muy amable.

Después estuvimos hablando de otras cosas, de todo lo que se nos ocurría. Pero al ver que Mori-san volvía al tema de mis «preocupaciones», vi claramente que no estaba dispuesto a moverse de allí hasta que me desahogara. Al final le dije:

– Gisaburo-san parece ser un hombre realmente bueno. Sus bailarinas y él mismo han sido muy amables al venir a divertirnos, pero Sensei, hemos recibido tantas visitas así estos últimos meses…

Mori-san no contestó y yo proseguí:

– Discúlpeme, Sensei, no quisiera parecer irrespetuoso ante Gisaburo-san y su gente, pero a veces me pregunto si es necesario que los artistas dediquemos tanto tiempo a divertirnos con gente como Gisaburo-san.

Creo que en ese momento mi maestro se puso en pie y, con el farol en la mano, atravesó la habitación en dirección al fondo del trastero. La pared había permanecido a oscuras, pero al levantar el farol, aparecieron de pronto tres grabados colgados uno debajo del otro. Los tres representaban la misma escena, una geisha arreglándose el pelo, vista de espaldas, sentada en el suelo. Mori-san examinó las imágenes durante un rato, iluminándolas con el farol una tras otra. Acto seguido meneó la cabeza y murmuró para sí mismo:

– Son muy malos, muy malos. Qué banalidad. Unos segundos después añadió, sin apartarse de los grabados:

– Pero en fin, siempre se siente un gran cariño por las primeras obras. Quizá algún día sientas lo mismo por el trabajo que has hecho aquí.

Después volvió a menear la cabeza y repitió:

– Pero son muy malos, Ono, muy malos.

– No estoy de acuerdo, Sensei -dije yo-. Creo que estas imágenes son un buen ejemplo de cómo el talento de un artista puede superar las limitaciones que impone un estilo concreto. Siempre he considerado que era una verdadera lástima que los trabajos de Sensei quedasen relegados a un cuarto como éste. Creo que deberían aparecer expuestos junto a sus pinturas.

Mori-san se quedó ensimismado mirando sus imágenes.

– Son muy malas -volvió a decir-. Supongo que aún era muy joven.

Volvió a mover el farol, una imagen se perdió en las sombras y apareció otra. Después dijo:

1 ... 22 23 24 25 26 27 28 29 30 ... 36
Перейти на страницу:
0
Сюжет
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Атмосфера
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Главный герой
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Общее впечатление
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
Итоговая оценка: 0.0 из 10 (голосов: 0 / История оценок)