Бесплатная библиотека
Читайте книгу на сайте или телефоне

Электронная книга - «Marina». Краткое содержание книги:

Oscar Drai se march? huyendo de sus recuerdos, pensando ingenuamente que, si pon?a suficiente distancia, las voces de su pasado se acallar?an para siempre. Ahora ha regresado a su ciudad, Barcelona, para conjurar sus fantasmas y enfrentarse a su memoria. La macabra aventura que le marc? en su juventud, el terror y la locura rodearon, curiosamente, la m?s bella historia de amor.
1 ... 22 23 24 25 26 27 28 29 30 ... 49
Перейти на страницу:

El puro de Florián se había apagado de nuevo. El inspector le echó un último vistazo y lo dejó caer en una maceta vacía. Había más restos de cigarros allí, en una suerte de fosa común para colillas.

– Esa misma noche, un pavoroso incendio destruyó la vivienda y acabó con la vida de Kolvenik y su esposa Eva. Al amanecer se encontraron los dos cuerpos carbonizados, abrazados en el desván…

Nuestras esperanzas de cerrar el caso ardieron con ellos. Nunca dudé de que el incendio había sido provocado. Por un tiempo creí que Benjamín Sentís y otros miembros de la directiva de la empresa estaban detrás.

– ¿Sentís? -interrumpí.

– No era ningún secreto que Sentís detestaba a Kolvenik por haber conseguido el control de la empresa de su padre, pero tanto él como los demás tenían mejores razones para desear que el caso nunca llegase a los tribunales. Muerto el perro, se acabó la rabia. Sin Kolvenik, el puzzle no tenía sentido. Podría decirse que aquella noche muchas manos manchadas de sangre se limpiaron al fuego. Pero, una vez más, como en todo lo relacionado con aquel escándalo desde el primer día, nunca pudo probarse nada. Todo acabó en cenizas.

– Todavía hoy, la investigación sobre la Velo Granell es el mayor enigma de la historia del departamento de policía de esta ciudad. Y el mayor fracaso de mi vida…

– Pero el incendio no fue culpa suya -ofrecí.

– Mi carrera en el departamento quedó arruinada. Fui asignado a la brigada antisubversiva. ¿Sabéis lo que es eso? Los cazadores de fantasmas. Así se les conocía en el departamento. Hubiera dejado el puesto, pero eran tiempos de hambre y mantenía a mi hermano y a su familia con mi sueldo. Además, nadie iba a dar empleo a un ex policía.

La gente estaba harta de espías y chivatos. Así que me quedé. El trabajo consistía en registros a medianoche en pensiones andrajosas que albergaban a jubilados y mutilados de guerra para buscar copias de "El capital" y octavillas socialistas escondidas en bolsas de plástico dentro de la cisterna del inodoro, cosas así…

– A principios de 1949 creí que todo había acabado para mí. Todo lo que podía salir mal había salido peor. O eso creía yo. Al amanecer del 13 de diciembre de 1949, casi un año después del incendio donde murieron Kolvenik y su esposa, los cuerpos despedazados de dos inspectores de mi antigua unidad fueron hallados a las puertas del viejo almacén de la Velo Granell, en el Borne. Se supo que habían acudido allí investigando un informe anónimo que les había llegado sobre el caso de la Velo Granell. Una trampa. La muerte que encontraron no se la desearía ni a mi peor enemigo. Ni las ruedas de un tren hacen con un cuerpo lo que yo vi en el depósito del forense… Eran buenos policías. Armados. Sabían lo que hacían. El informe dijo que varios vecinos oyeron disparos. Se encontraron catorce casquillos de nueve milímetros en el área del crimen.

Todos ellos provenían de las armas reglamentarias de los inspectores. No se encontró ni un solo impacto o proyectil en las paredes.

– ¿Cómo se explica eso? -preguntó Marina.

No tiene explicación. Es sencillamente imposible. Pero ocurrió… Yo mismo vi los casquillos e inspeccioné la zona.

Marina y yo intercambiamos una mirada.

– ¿Podría ser que los disparos fueran efectuados contra un objeto, un coche o un carruaje por ejemplo, que absorbió las balas y luego desapareció de allí sin dejar rastro? -propuso Marina.

– Tu amiga sería una buena policía. Ésa es la hipótesis que manejamos en su momento, pero aún no había evidencias que la apoyasen. Proyectiles de ese calibre tienden a rebotar sobre superficies metálicas y dejan un rastro de varios impactos o, en cualquier caso, restos de metralla. No se encontró nada.

– Días más tarde, en el entierro de mis compañeros, me encontré con Sentís -continuó Florián. Estaba turbado, con aspecto de no haber dormido en días. Llevaba la ropa sucia y apestaba a alcohol. Me confesó que no se atrevía a volver a su casa, que llevaba días vagando, durmiendo en locales públicos… "Mi vida no vale nada, Florián", me dijo. "Soy un hombre muerto." Le ofrecí la protección de la policía. Se rió. Incluso le propuse refugiarse en mi casa. Se negó. "No quiero tener su muerte en la conciencia, Florián", dijo antes de perderse entre la gente.

En los siguientes meses, todos los antiguos miembros del consejo directivo de la Velo Granell encontraron la muerte, teóricamente, de un modo natural. Fallo cardíaco, fue el dictamen médico en todos los casos. Las circunstancias eran similares. A solas en sus lechos, siempre a medianoche, siempre arrastrándose por el suelo…, huyendo de una muerte que no dejaba rastro. Todos excepto Benjamín Sentís. No volví a hablar con él en treinta años, hasta hace unas semanas.

– Antes de su muerte… -apunté.

Florián asintió.

– Llamó a la comisaría y preguntó por mí. Según él, tenía información sobre los crímenes en la fábrica y sobre el caso de la Velo Granell. Le llamé y hablé con él. Pensé que deliraba, pero accedí a verle. Por compasión. Quedamos en una bodega de la calle Princesa al día siguiente. No se presentó a la cita. Dos días más tarde, un viejo amigo de la comisaría me llamó para decirme que habían encontrado su cadáver en un túnel abandonado de las alcantarillas en Ciutat Vella. Las manos artificiales que Kolvenik había creado para él habían sido amputadas. Pero eso venía en la prensa.

Lo que los diarios no publicaron es que la policía encontró una palabra escrita con sangre en la pared del túneclass="underline" "Teufel".

– ¿"Teufel"?

– Es alemán -dijo Marina. Significa "diablo".

– También es el nombre del símbolo de Kolvenik -nos desveló Florián.

– ¿La mariposa negra?

Él movió afirmativamente la cabeza.

– ¿Por qué se llama así? -preguntó Marina.

– No soy entomólogo. Sólo sé que Kolvenik las coleccionaba -dijo.

Se acercaba el mediodía y Florián nos invitó a comer algo en un bar que había junto a la estación. A todos nos apetecía salir de aquella casa. El dueño del bar parecía amigo de Florián y nos guió a una mesa apartada junto a la ventana.

– ¿Visita de los nietos, jefe? -le preguntó, sonriente.

El aludido asintió sin dar más explicaciones. Un camarero nos sirvió unas raciones de tortilla y pan con tomate; también trajo una cajetilla de Ducados para Florián. Saboreando la comida, que estaba excelente, Florián prosiguió su relato.

– Al iniciar la investigación sobre la Velo Granell, averigüé que Mijail Kolvenik no tenía un pasado claro… En Praga no había registro alguno de su nacimiento y nacionalidad. Probablemente Mijail no era su verdadero nombre.

– ¿Quién era entonces? -pregunté.

Hace más de treinta años que me hago esa pregunta. De hecho, cuando me puse en contacto con la policía de Praga, sí descubrí el nombre de un tal Mijail Kolvenik, pero aparecía en los registros de Wolfterhaus.

– ¿Qué es eso? -pregunté.

– El manicomio municipal. Pero no creo que Kolvenik hubiese estado nunca allí. Simplemente adoptó el nombre de uno de los internos. Kolvenik no estaba loco.

– ¿Por qué motivo adoptaría Kolvenik la identidad de un paciente de un manicomio? -preguntó Marina.

– No era algo tan inusual en la época explicó Florián. En tiempos de guerra, cambiar de identidad puede significar nacer de nuevo. Dejar atrás un pasado indeseable. Sois muy jóvenes y no habéis vivido una guerra. No se conoce a la gente hasta que se ha vivido una guerra…

1 ... 22 23 24 25 26 27 28 29 30 ... 49
Перейти на страницу:
0
Сюжет
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Атмосфера
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Главный герой
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Общее впечатление
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
Итоговая оценка: 0.0 из 10 (голосов: 0 / История оценок)