La Fuga De La Novia
- Автор: Морган Рэй
- Язык: испанский
- Жанр: Современные любовные романы
Электронная книга - «La Fuga De La Novia». Краткое содержание книги:
Su inesperado y poco dispuesto anfitrión, un tipo serio llamado Kam Caine, pensó que estaba loca, pero al menos no la arrojó a la oscuridad de la noche con su arrugado vestido de novia. Y de alguna forma, sin proponérselo, le estaba mostrando toda la pasión que Ashley había echado en falta en su noviazgo.
Kam calló un instante, mirándolos detenidamente.
– Ese es mi papel aquí -continuó-. Ocuparme de Ashley.
– ¿La dejarías marchar si quisiera? -preguntó llenry.
Kam le miró fijamente.
– Por supuesto. Esa es decisión suya.
Después de varios comentarios entrecortados y cierta indecisión, los visitantes se fueron. Kam y Ashley se quedaron a solas.
– Ahora qué -preguntó Kam, mirándola con ternura.
Ashley le miró con ojos brillantes.
– :Ahora qué? -interrogó a su vez-. No tengo ni idea -se aproximó a él, sintiéndose vulnerable-. Abrázame, por favor, Kam -suplicó.
Ashley y Kam bajaron al pueblo y comieron en un restaurante italiano donde conocían a Kam desde pequeño. El dueño tocó el acordeón para ellos y las camareras cantaron melodías románticas y arias de ópera. Bebieron vino blanco y comieron en mesas con manteles de cuadros y velas. Ashley no recordaba haber pasado un rato tan delicioso en toda su vida. Nunca había visto reír a Kam tanto. Contaba chistes y se divertía con las locuras que ella le contaba.
– ¿Sabes cómo me siento? -preguntó Ashley, cuando volvían hacia la casa bajo una luna tropical-. Como si estuviéramos en una película sobre la Segunda Guerra Mundial, tú tuvieras que partir al frente en una misión peligrosa y ésta fuera nuestra última noche juntos.
Kam la atrajo hacia sí y la miró intensamente.
– Ashley, nunca he conocido a nadie como tú -dijo. El corazón le latía con fuerza-. Eres muy especial para mí.
– Lo mismo digo -dijo ella, besándole y preguntándose si aquel sentimiento era el estar enamorada.
Llevaba un vestido de gasa blanco con los hombros descubiertos. Ashley lo había encontrado entre las cosas que Shawnee le había comprado. Cuando se lo había probado para enseñárselo a Kam, éste la había mirado aprobadoramente y no había podido resistirse a besarla. De vuelta a casa, se detuvieron en una tienda abierta para comprar provisiones.
– No vamos a hacer el amor más sin protección -había dicho Kam.
Pero hicieron otra vez el amor. Y otra. Y lo siguieron haciendo cuando el día despuntaba. Al fin y al cabo, tal vez era su última noche juntos.
Volver a la mansión de los Butler no fue fácil, pero Ashley entró en ella con la cabeza alta, saludó a los mayores y fue directa al despacho de Wesley.
Éste estaba sentado en su escritorio. La miró con hostilidad.
– Wesley -dijo Ashley, con firmeza-. He venido a decirte que lo siento.
Wesley la miró fijamente. Su rostro no reflejaba emoción alguna.
Capítulo Nueve
– Tengo que ir a ver a Wesley.
Kam la miró desde el otro lado de la mesa y guardó silencio.
Ashley sonrió tímidamente.
– Sabes que tengo que hacerlo.
Kam asintió con la cabeza. Estaba contento de que Ashley hubiese tomado esa decisión. Cuanto más la conocía más se daba cuenta de lo lejos de la realidad que estaba la primera impresión que tuvo de ella como una mujer superficial e irresponsable.
– Te acompañaré -dijo-. Te esperaré fuera por si acaso.
Ella sonrió, agradecida.
– Gracias -extendió el brazo y le cogió la mano-. Me alegro de haber asaltado tu casa.
– Yo también -dijo él.
– Pedir perdón no es suficiente -dijo, lentamente.
– Ya lo sé. Hice algo espantoso de lo que me arrepentiré siempre, y no sé como compensarte.
Wesley se acomodó en el asiento y la miró con los ojos entrecerrados.
– Cásate conmigo -dijo, fríamente. Ashley le miró soprendida.
– Wesley, no puedo casarme contigo. Es tan imposible como el día que me escapé.
Wesley se echó hacia delante y entrecruzó las manos sobre el escritorio.
– Eso es lo que me molesta. ¿Por qué no puedes concebir casarte conmigo?.
Ashley se humedeció los labios. -Esa no es la cuestión -dijo.
– Entonces ¿Cuál lo es? -exigió él-. ¿Tienes idea de lo que me has hecho? No puedo dormir. No hago más que preguntarme qué te repugna tanto de mí.
– Wesley -protestó Ashley, sintiéndose culpable-. No sé que decir.
– Ya lo sé -la miró enfadado-. Al fin y al cabo, tampoco yo quería casarme contigo, per al menos no huí en el último minuto dejándote plantada ante el altar, con todo el mundo mirándote.
Ashley frunció el ceño. Dudaba haber entendido correctamente.
– ¿Qué? -preguntó, pidiendo una explicación.
– No finjas, Ashley. Nos conocemos desde hace demasiado tiempo. Mis padres me forzaron a aceptar el compromiso en la misma medida que los tuyos a ti. Nunca nos amamos y los dos lo sabíamos.
Ashley tragó saliva. Quería reír. Nunca se le había ocurrido pensar que Wesley no la quisiera. Oyendo lo que acababa de oír, se sentía tremendamente ingenua.
– Los dos sabiámos que aceptábamos un matrimonio por interés. Yo estaba dispuesto a cumplir mi parte, pero tú tuviste miedo en el último momento y lo estropeaste todo.
– ¿Todo?
– Los acuerdos entre las compañías de tu padre y el mío. ¿No te lo han dicho?
Ashley negó con la cabeza, atónita.
– Debían habértelo contado. Tal vez así habrías pensado en otra manera de librarte de mí.
– Estoy segura -exclamó Ashley, sin salir de su sopresa.
Wesley sacudió la cabeza, mirando a Ashley como si le diera pena.
– Sé que en las dos últimas semanas pensaste que te trataba mal -dijo, suavizando su tono-, pero yo tampoco estaba contento. Sin embargo, era demasiado tarde para echarme atrás. En cambio tú tenías otros planes.
– No tenía ningún plan -dijo ella-. Sólo supe que no podía hacerlo.
Wesley la miró y suspiró.
– Tal vez sea lo mejor. Al fin y al cabo, el negocio de tu padre no ha ido bien en los últimos tiempos. Dedica demasiado tiempo a perseguir mujeres. Deberías hacer algo al respecto.
Ashley asintió.
– Y respecto a Kam Caine…
Ashley levantó la cabeza y abrió los ojos.
– Sí, Ashley, sé que es el nuevo hombre de tu vida. Te has quedado con un antiguo rival mío y eso duele aún más -sonrió, pero su expresión era seria-. Dile que sigue siendo un mal nadador y que le ganaré siempre que quiera, aunque no en lo que se refiere a ti -se encogió de hombros-. Márchate, Ashley. Vuelve con tu nuevo novio y que tengas suerte. Ashley se levantó. Tenía ganas de llorar de alegría.
– ¿Qué harás tú? -preguntó.
– Me voy a ocupar de la sucursal de Dallas. Necesito cambiar de sitio.
Ashley asintió y extendió la mano.
– Suerte -dijo él, estrechándole la mano-. Y gracias por hacerlo que yo no tuve la valentía de hacer. ¿Te das cuenta de que ahora estaríamos casados? -hizo una mueca-. Nos hemos librado de milagro.
– Cuesta creerlo -comentó Kam al recibir las noticias de Ashley-. Tal vez Wesley madure con el tiempo.
– Lo dudo -bromeó ella, mirando el perfil de Kam mientras éste conducía el coche hasta la casa-. Y ahora tenemos el resto del día para nosotros antes de que te vayas. ¿Tienes algún plan? -preguntó.
– Si -dijo él, parando el coche-. Voy a estar muy ocupado.
– ¡Oh! -exclamó Ashley, desilusionada. Kam la atrajo hacia sí.
– Voy a estar muy ocupado contigo, Ashley -le besó la mejilla ruidosamente-. ¿Qué quieres que hagamos?.
Nadaron juntos como un par de delfines, riendo y salpicándose. Luego se ducharon, gozaron del placer de enjabonarse el uno al otro y acabaron haciendo el amor.
Comieron tarde en un pequeño restaurante con vistas al mar. Ashley cantó una canción francesa que hizo reír a Kam.
Pasaron a ver a Shawnee y Kam le pidió prestado el viejo coche de su hijo Jimmy.
– Pero si no es seguro que me quede -protestó Ashley.
– Al menos tendrás un vehículo hasta que te decidas -dijo él-. Quiero que tengas un medio de locomoción.