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Ovnis: S.O.S a la Humanidad

Электронная книга - «Ovnis: S.O.S a la Humanidad». Краткое содержание книги:

La insólita experiencia de un periodista español en Perú En esta obra afirma haber mantenido contacto telepático y visual con los OVNIs. En ese mismo viaje al Perú recabaría información y fotografías para escribir Existió otra Humanidad, sobre las famosas piedras de Ica.
El libro da a conocer a la Misión RAMA e impulsa el nacimiento de un movimiento contactista, que se mutiplica en toda América Latina y España. Así, Benítez devino en responsable indirecto de introducir las ideas de los supuestos contactados con alienígenas entre miles de adolescentes iberoamericanos. De esta manera, Benítez se transformó en redactor OVNI `full time`, como él acostumbra decir. Colaboró con las principales revistas ufológicas españolas (Mundo Desconocido, Karma-7) y latinoamericanas (Contactos Extraterrestres, Cuarta Dimensión), se cubrió con la aureola de `investigador de campo` y correteador de OVNIs. Tras comprar unas botas con unos casquillos metálicos en la punta para poder patear la geografía española, escribió 100,000 Km tras los OVNIs, donde afirma haber vuelto a aplicar la técnica telepática que había aprendidp en Perú para contactarse con `ellos`. Tampoco consiguió constancia fotográfica de su encuentro.
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»Las ciudades han sido construidas en los valles. Ellos disponen de una gran capital que llaman Ciudad «Matriz» y que es la que centraliza la vida estatal y administrativa.

– ¿Y cómo son sus ciudades?

– Quizás el hecho de que la gran actividad telúrica del satélite no haya disminuido todavía les ha empujado a crear ciudades cuyos edificios se encuentran siempre medio enterrados. Todos ellos aparecen unidos, entrelazados, a fin de evitar al máximo los seísmos. Y tampoco son muy altos.

»Cuando visité una de aquellas ciudades me llamó la atención la belleza de los edificios. No observé jamás esquinas o ángulos. Y muchas de las edificaciones parecían como de mármol.

»Había una vegetación abundante y totalmente distinta de la que nosotros conocemos. Y algo curioso: no logré ver un solo animal. Los habitantes de la «colonia» los han desterrado, puesto que consideran su presencia como una fuente constante de enfermedades microbianas.

«Tampoco hay océanos o mares. Ellos logran el agua mediante la transformación por el calor de la nieve que permanentemente está cayendo sobre la superficie del satélite. Toda esa agua es recogida y aprovechada para la distribución por las tuberías que, a su vez, elevan la temperatura del satélite y permiten la obtención de nuevas cantidades de agua.

– ¿Y cómo es su organización social?

– No vi policías ni ejércitos. Y es que tampoco los necesitan, puesto que la supercivilización de «Ganimedes» hace tiempo que desterró las guerras, el odio, los asesinatos, robos y todos esos males peculiares de nuestro mundo y de otros muchos planetas donde no se ha pasado de los más primitivos planos de la evolución cósmica.

»Ellos, como otras razas del Universo, disponen de un sexto y hasta de un séptimo sentido que ha elevado sus Espíritus a niveles siempre más altos que sus tecnologías.

»Éste, precisamente, es el gran secreto de su sabiduría y felicidad. Han sabido mantener los valores del alma por encima de la pura materia.

»¿Qué papel podría desempeñar la policía o el ejército en una sociedad donde no hay posibilidad de mentir? ¿Para qué crear mecanismos policiales en un mundo donde ese sexto sentido proporciona un nivel mental y moral que no puede admitir la violencia o la falta de caridad?

»Es precisamente esa posibilidad de conocer incluso los pensamientos de los demás, de ver sus almas, de percibir los secretos y misterios del Cosmos la que hace inútil una vigilancia de los habitantes del astro.

»Todo el mundo trabaja en aquella ocupación que realmente desea y para la que se le prepara a partir del séptimo año de su vida.

«Sistemas muy distintos a los nuestros facilitan esas labores y trabajos que están siempre destinados -no al lucro o beneficio personal-, sino a la prosperidad de la comunidad.

»-Ustedes -nos dijeron los «guías» cuando les preguntamos cuál era su sistema de gobierno- lo llamarían un supersocialismo. Pero resultaría difícil de explicar…

»Nadie trabaja, como digo, por dinero. Éste no existe en «Ganimedes». Nadie lo necesita realmente. Las cosas se adquieren mediante sistemas de identificación. Todas. Desde las más básicas a las más caprichosas.

»El dinero no puede existir en civilizaciones así porque la comunidad no vive o trabaja para su propio enriquecimiento material. Ellos han comprendido desde hace mucho tiempo que la felicidad más profunda sólo puede encontrarse en la constante perfección del Espíritu. Y a eso dedican la mayor parte de sus vidas. Al contrario que nuestra civilización, la avanzada técnica de que gozan no les ha sumido en el vacío o en el materialismo ciego y desolador que se extiende por ejemplo en nuestro mundo. Su desarrollo espiritual es cada día superior porque sus vidas han sabido apoyarse en la tecnología y no al revés.

»Y para esto ha sido preciso comprender algo esenciaclass="underline"

que el Espíritu de cada ser inteligente es eterno y que su destino hay que buscarlo únicamente en la Perfección, en el Universo.

»Toda la vida en «Ganimedes» está regida por un Gobierno que se encarga de la planificación, desarrollo y mantenimiento de sus habitantes. Y son éstos y sólo éstos los que -mediante esa clarividencia natural de que disponen desde el momento de nacer- eligen a los más capacitados.

– ¿Existe también el concepto de la familia?

– No solamente existe, sino que sirve de apoyo a toda la estructura. Para estos seres, la familia -y concretamente la madre- desempeña una tarea insustituible y vital en el desarrollo del niño. Desde el momento que nace hasta los siete años, la madre y toda la familia se encargan de la vigilancia y educación del pequeño. Durante ese tiempo, los niños de «Ganimedes» son observados por los padres, que ven crecer con claridad las aptitudes más preponderantes. Al finalizar esa etapa, el Estado se hace cargo de la enseñanza y formación técnica del muchacho, que ya permanecerá hasta el resto de sus días protegido y sostenido por el Gobierno.

– ¿Viven tanto como nosotros?

– No. Ellos no miden el tiempo, tal y como nosotros lo entendemos. No podemos olvidar que se mueven en otro plano… Sin embargo, si hubiera que comparar, sus vidas duran cientos de años terrestres.

»Según pude saber, cuando sus sistemas celulares empiezan a degradarse son sometidos a tratamientos especiales en centros médicos. Ellos lo llaman «regeneración celular». Después de este proceso, sus organismos se encuentran de nuevo transformados. Esto les permite vivir mucho más tiempo que nosotros. Y siempre sin defectos físicos, sin enfermedades.

– Pero no todos los seres del espacio «viven» lo mismo -terció otro de los miembros del «IPRI» que asistía a la conversación-. Los habitantes de «Apu», por ejemplo, son distintos. Ellos tampoco se miden con el concepto del tiempo terrestre, pero sus vidas son mucho más largas, incluso, que las de los seres de «Ganimedes».

– Alcanzan hasta miles de años -comentó Sixto Paz-. Es incomprensible, pero así es. Y es que nosotros nos encontramos en un nivel mental muy distinto, muy inferior. Por eso nos extrañamos…

– ¿También visitasteis «Apu»?

– También -respondió Carlos Paz-. Pude llegar a una de sus ciudades mediante los «xendras».

»Pero aquello es distinto a «Ganimedes». Allí, todo es subterráneo. Después de atravesar una serie de pasadizos me encontré con una ciudad muy distinta a las que conocemos. Estaba como construida en una gran caverna. Pero no sabría decir si realmente se trataba de una caverna natural o de una construcción. Todo era muy luminoso. La luz salía por todas partes. Y los edificios eran como grandes cilindros de un material transparente y luminoso.

»Pude ver pequeños vehículos que circulaban por entre los edificios. Pero nunca escuché el menor ruido.

»Mi estancia allí fue más breve que la de Sixto en «Ganimedes».

– ¿Y cuál es su sistema de vida?

– No sabría decirte con exactitud. No tuve prácticamente tiempo material para preguntar. Creo que mi traslado a «Apu» sirvió únicamente para que conociera la forma de una de sus ciudades.

»Yo espero poder regresar…

Aquella convicción me dejó perplejo. ¿Cómo era posible -insistía mi mente- «viajar» en proyección hasta otro mundo? Pero la respuesta todavía no ha llegado.

– Ellos -concluyeron los miembros del «IPRI»- nos han manifestado en repetidas ocasiones que el Amor y el verdadero conocimiento de la Verdad lleva siempre a un plano y a un nivel mental y espiritual en el que todo resulta distinto a lo que nosotros conocemos.

– Ustedes están asistiendo al nacimiento de su verdadera conciencia -nos han comunicado-i Ustedes llevan dentro de sí la semilla del «Profundo», como nosotros y los más elevados. Ustedes deben recorrer el camino, como todos los que hemos salido del Amor del «Profundo» y hacia Él nos encaminamos.

Cuando regresé a mi hotel y comencé a reflexionar sobre la última charla con los miembros del «Instituto Peruano de Relaciones Interplanetarias» sentí que sobre todas mis dudas e interrogantes seguía fuerte, sólida como una roca, una inconfundible sensación de irrealidad.

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