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Электронная книга - «Reunion in Death Traducido». Краткое содержание книги:

Walter Pettibone llegó a su casa a las 7:30 p.m. para encontrarse con su familia y un centenar de amigos que le recibieron con el grito de <<¡Sorpresa!>>. Era su fiesta de cumpleaños. Y, aunque no tenía idea de la fiesta que le habían organizado, la verdadera sorpresa estaba por llegar. A las 8:45 p.m., una mujer con ojos del color de las esmeraldas y cabello rojo le entregó una copa de champán. Y un sorbo del burbujeante líquido después… Walter estaba muerto.
El nombre de la mujer es Julia Dockport y nadie en la fiesta sabe quién es. Pero la detective Eve Dallas la recuerda muy bien. Diez años atrás, Eve fue la responsable de la encarcelación de Julie. Y ahora, liberada por buena conducta, sigue teniendo las mismas intenciones de antaño. Parece que quiere encontrarse de nuevo con Eve… en una reunión que ninguna olvidará…
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– Cuanto crees que se escapa por ahí? Ocho mil, nuevo mil tal vez, y es sólo en este año. Un bocado mezquino. No es suficiente para matar.

– Hay gente que mata por cambio de bolsillo, Roarke.

– Quiero decir que no es suficiente para contratar un profesional. Puedes querer conversar con ese gerente, aunque yo digo que no vas a encontrar más que lo formal. No tiene bastante para afrontar los honorarios de un profesional, apenas para un amateur, y no ha desviado un monto importante de su cuenta personal o del negocio de flores que dirige. Debe tener un problema menor con el juego o una pieza de lujo al lado.

– Una pieza de lujo.

El la miró. -Bueno, que las piezas laterales tienden a ser de lujo, es como una regla, no? De todas maneras, opto por el juego ya que no tengo ninguna compre que indique que tiene una mujer. No hay recibos de hoteles, o cargos por cenas para dos en restaurentes discretos, no hay viajes fuera de la ciudad en los que un hombre podría ir con una mujer que no fuera su esposa.

– Me parece que sabes un montòn sobre como un hombre mantiene una pieza de lujo.

– Es en serio? No dije más que lo que haría tu hombre regularmente, y por supuesto en un sentido puramente intelectual, incluso académico.

Ella levantó otra tajada de pizza. -No es una idea que esté de acuerdo contigo, sobre esto?

– Es un gran alivio para mí.

– Voy a tener una conversación con el tipo de los dedos pegajosos. -Se levantó, masticando pizza mientras paseaba. -Debe ser sobre dinero. Es el motivo lógico. Pero no parece como si fuera sobre dinero. Porque ella volvió a New Yorik y liquidó a un hombre que nunca había conocido?

– Tal vez lo conocía, o al menos lo había planeado antes de que fuera interrumpida casi diez años atrás.

– El estaba casado diez años atrás. -empezó Eve, y se detuvo para considerarlo. -Pero tal vez él ya estaba entonces cansado del matrimonio. Tal vez había signos de esa clase de insatisfacción que una esposa, una familia, amigos cercanos, no pueden ver. Pero sí uno de afuera, uno capaz de ver que la discordia podía filtrarse. El podía haber estado en la lista de ella como una posibilidad, alguien que estaba investigando con la idea de distraer lo de su esposa con una relación, y luego matrimonio. Habría sido un verdadero desafío para ella porque él básicamente era un hombre decente, muy honesto. Hubiera podido corromperlo?

Considerándolo, Eve se volvió. -Debe haber sido atractivo para ella. Nunca pudimos determinar cuanto mantenía a cada uno de sus objetivos a la vista. Bien puede haber mantenido a Pettibone como un futuro mercado, y luego cayó en prisión. Mientras estaba fuera del cuadro, él se divorció de su esposa, y terminó con una nueva esposa fresca. Tal vez lo asesinó porque nunca tuvo la chance de tenerlo en sus manos antes.

– Si esa teoría se sostiene, no tienes un enlace.

– No, pero tengo un jodido motivo. Si ella no asesinó por dinero, entonces ya tiene dinero, porque necesita una vida espléndida. Y tal vez asesinó sólo porque perdió la carrera. Tiene el dinero de la víctima de East Washington, pero no lo ha tocado. Lo controlé. Así que tuvo otros ingresos y bien guardados, esperando por una década. Si encuentro eso, la encuentro a ella.

– Si yo tuviera que guardar dinero por las dudas, lo haría en cuentas numeradas,varias isntituciones, envarias ciudades. -El bajó la pizza con un excelente cabernet sauvignon. -Dentro y fuera de la ciudad, dentro y fuera del planeta. No demasiado en cada lugar. -agregó cuando frunció el ceño. -En ese caso, si no puedes acceder o salvarlo de ese lugar en particular, siempre habrá otro.

– No sería sólo dinero. Le gustaban las acciones, bonos, ese tipo de cosas. Si pusieras unos buenos pedazos en el mercado, no podrías sentarte y dejarlo correr por al menos una década? Lo harías?

– No si tienes una célula trabajando en el cerebro. Necesitas mantener un ojo en las cosas, desviar fondos, vender, comprar, y todo eso. O tener alguien de tu confianza manejándolo.

– Ella no confía en nadie. Lo que me dice que de manejarlo desde la prisión personalmente. Eso significa transmisiones, de adentro hacia fuera, y se supone que son monitoreadas.

– Un soborno en la mano correcta se ocuparía de eso. Inversiones conservadoras, un toque a los de azul, y no necesitaría mucho tiempo para supervisar sus cuentas. Unas pocas horas a la semana como mucho.

– Feeney y yo vamos a encontrar la mano que engrasó.

– Planeas volver a casa de nuevo en este siglo? -El inclinó su cabeza. -Buscar un guardia de prisión o recluso abierto a los sobornos no debería tomarte más de veinte o treinta años descubrirlo.

– Ten un poco de fe. -Ella lamió la salsa de pizza de su pulgar. -Voy a volver a casa a tiempo para cenar.

– Dos noches seguidas? Lo voy a marcar en el calendario. -Cuando ella sólo continuó frunciendo el ceño, él sacudió su cabeza. -Que?

– Nada. Estaba pensando. -Ella volvió a pasear, tomó otra tajada de pizza, y la dejó.

Porque él conocía a su mujer, Roarke calló y esperó que lo soltara.

– Cuando estuve entrevistando a Shelly Pettibone hoy, habló sobre su matrimonio. Parecía como si mantuviera un montón de sentimientos por él, a pesar de de que la dejó de lado y se casó con alguien de la mitad de su edad, y con grandes tetas. Pero era más como si estuviera hablando sobre un hermano que de su esposo en ese momento. Ella dijo… De todas formas, tú crees que la pasión, el sexo, la forma en que lo hacemos nosotros se va a ir suavizando y destiñendo después de un tiempo?

– Muérdete la lengua.

– Quiero decir, la gente no termina en el piso de la ducha todo el tiempo. Y cuando ese tipo de cosas dejen de suceder, puedes dejar todo eso que nos mantiene juntos? Necesitaremos estar juntos o terminaremos siendo dos personas viviendo en la misma casa?

– Ven aquí.

– No necesito reafirmaciones, Roarke. -Y ya estaba deseando haber mantenido la boca cerrada. -Eso me sacudió, es todo. Es un poco triste, pero comprensible.

– Ven aquí de todas formas. -Alargó una mano hacia ella, y cuando la tomó, la atrajo a su regazo. -No puedo imaginarme de otra forma que necesitándote tanto que me duele. Viéndote, oliéndote, tocándote, tengo todo lo que necesito. Más, después que tengamos unos ciento veinte años y esto sea más recuerdo que realidad, voy a seguir necesitándote, Eve en miles de formas.

– De acuerdo. -Ella le apartó el pelo de la cara.

– Espera. Recuerdas cuando te vi por primera vez. En el invierno, con la muerte entre nosotros?

– Sí, lo recuerdo.

– No te ví como un policía. Eso me molestó durante un tiempo, ya que estaba orgulloso de poder descubrir a un policía a media milla en la oscuridad. Pero cuando me volví y te miré, no ví a un policía. Vi una mujer. Vi a la mujer, la que pensé que no existía. Sólo sé que miré, y ví, y todo cambió. Nada volvería a ser lo mismo para mí después de ese instante.

Ella recordaba como él se había girado, mirado hacia atrás sobre el mar de dolientes en el funeral, como sus ojos se habían encontrado con los suyos como si fueran los únicos ahí. Y el poder de esa mirada la había sacudido hasta los dedos de los pies.

– Tú me sacudiste. -murmuró ella.

– Eso quería. Te miré, querida Eve, y vi a la mujer que amaría, confiaría y necesitaría cuando yo nunca había esperado amar o confiar o necesitar a ninguna alma viva. La única mujer con la que quería estar, vivir, dormir y despertarme. Y aghra, llegar a viejo.

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