Cerca del punto critico [Close to Critical - es]
- Автор: Клемент Хол
- Год: 1977
- Язык: испанский
- Год: Edaf
- ISBN: 84-7166-220-5
- Переводчик: Rafael Lassaletta Cano
- Жанр: Научная фантастика
Электронная книга - «Cerca del punto critico [Close to Critical - es]». Краткое содержание книги:
A pesar de ello… allí había vida, vida inteligente.
Durante más de veinte años, científicos terrestres estudiaron a sus habitantes desde un laboratorio en órbita... y habían encontrado un medio de entrenar y educar a un grupo de ellos.
¡Luego ocurrió lo inesperado! Una joven terrestre y el hijo de un poderoso e iracundo diplomático extraterrestre quedaron encerrados en un batiscafo que flotaba hacia la mortal superficie del planeta.
¡Solo los primitivos tenebritas podían rescatarlos!
Habían encontrado la «costa» en un punto situado muy al sur de la región en la que los otros les esperaban; Nick había elegido el rumbo de forma que, al alcanzar la costa, no cupiese la menor duda del camino a seguir. Ya había hecho antes los suficientes mapas para saber que podían presentarse situaciones inciertas.
Por ello le dijo a Fagin, sin la menor duda, que siguiera la orilla izquierda. Por supuesto, se encontraban bastante tierra adentro con relación a la colina en la que Nick había planeado atrapar a Swift, pero por el momento ése era el menor de sus problemas. La molestia principal era la falta de un río; la segunda, que se hizo patente a la hora de haber alcanzado el mar, fue la aparición tras ellos de un resplandor de luz. No hacía falta preguntarse qué era lo que lo causaba; el sol no era tan brillante.
—Nos están alcanzando. Me gustaría saber cuánto tiempo les retrasó mis fuegos —murmuró Nick cuando sus ojos vieron el fuego. Fagin no parecía haberlo visto todavía y Nick pensó que nada se ganaba con decírselo. Comenzó a desear con mucha más intensidad la presencia de un río.
El robot acabó por descubrir la luz y comprendió su significado tan bien como Nick.
—Si se acercan mucho antes de que encontremos un río será mejor que te adelantes a toda velocidad; probablemente podrás escapar de ellos.
—¿Y qué harás tú?
—Me meteré en el océano.
—¿Por qué no me llevas contigo? ¿No nos servirá lo mismo que un río?
—No, según tu propia afirmación. No quiero que te coman en mis brazos y no estoy preparado para luchar si nos atacan.
—Eso es cierto. Entonces creo que tu idea es mejor.
Aunque habían llegado a ese acuerdo, no tuvieron necesidad de hacer uso de él. Cuando el resplandor de las antorchas de la gente de Swift ya se había convertido en puntos de luz diferenciados, y se veía que los habitantes de las cuevas estaban alcanzando a Fagin y a su pupilo a una velocidad que apenas les prometía una hora de libertad, un bulto apareció frente a ellos en el paisaje; al cabo de uno o dos minutos éste había tomado la forma de una sierra redondeada que serpenteaba por aquella región. Tenía el color oscuro del agua y antes de alcanzarla ya se dieron cuenta de que se trataba de un río. Como su altura superaba a la cresta de Nick, no había forma de predecir su anchura; pero debía ser lo suficientemente ancho como para apagar las antorchas que la gente de Swift pudiera llevar.
Fagin y Nick se aproximaron directamente a él. Ordinariamente esa masa de agua clara hubiera representado una vista atemorizada con su lento fluir hacia el mar; pero esa noche ninguno de los dos tuvo miedo. Nick lanzó su antorcha en ella con un gesto despreocupado, notando con júbilo la forma en que el fuego se consumió rápidamente; se aseguró de tener sus armas y los aparejos de encender fuego fuertemente atados y se volvió hacia el profesor.
—De acuerdo, estoy preparado.
La masa blanquecina del robot se dirigió hacia él y cuatro apéndices surgieron de unas aberturas de su cuerpo liso. Unos dispositivos preparados para asir que tenía en sus extremos lo agarraron con firmeza, pero sin causarle dolor, por sus brazos y sus patas de caminar, lo elevaron y lo replegaron hasta el cuerpo de la máquina.
—Muy bien, Nick —dijo Fagin, Relájate. Te llevaré al otro lado sobre tierra firme tan pronto como pueda y evitaré las gotas de lluvia para que puedas volver en ti pronto. Tú trata solamente de relajarte.
Nick obedeció su orden lo mejor que pudo mientras Fagin lo introducía en el río.
El calor de su cuerpo convirtió un volumen considerable de líquido en gas; pero el gas era oxígeno libre y su estado físico no le produjo ninguna diferencia a Nick. Perdió la conciencia en medio minuto.
Los guerreros de Swift alcanzaron el lugar donde el rastro entraba en el río a los quince minutos. Su jefe no era un filósofo y no agradeció la experiencia que el incidente le proporcionaba.
Capítulo 6 — Información; navegación; observación.
—¿Cuánto adelanto le proporcionará eso, doctor?
Racker contestó sin quitar los ojos de la pantalla.
—Posiblemente el resto de la noche y un poco más… contando lo que tardará en secarse ese río después del amanecer. Faltan unas veinte horas para el amanecer.
—¿No podría ocurrir que las plantas creciesen lo suficiente en ese tiempo para esconder las huellas del robot?
—No tengo la menor idea.
—¿Después de observar la vida de este planeta durante dieciséis años? Realmente, doctor, hubiera supuesto que habría aprendido algo en ese tiempo.
—En dieciséis años no he tenido oportunidad de notar qué tipo de vegetación hay en la parte norte de este río —contestó Raeker con un poco de impaciencia—, y por lo que sé de Swift, gracias a Nick, aquél es un excelente rastreador; pero carezco de información cuantitativa sobre ello. Realmente, canciller, sé que ha estado viviendo un infierno estas últimas semanas, pero si sólo puede hacer críticas destructivas he de decirle que no va a ayudar mucho. Comienza a parecerse a Aminadabarlee.
—Me alegro que mencione eso —Rich no parecía ofendido en absoluto—. Sé, doctor, que no puede hacerse a la forma de ser del drommiano; son una raza muy impulsiva, y aunque son muy corteses de acuerdo con sus normas, estas normas no son idénticas a las nuestras. Aminadabarlee es un miembro extraordinariamente comedido de esa raza y por eso tiene esa posición; pero debo sugerirle vehementemente que aplaque su impulso natural a responder agudamente cuando él se dedica a insultar, cosa que hace ocasionalmente. No hay motivo para someter a tensión su capacidad de resonancia. Le aseguro que si pierde su autocontrol hasta el punto de enviar un informe emocional a Dromm, cada palabra que diga sobra la Tierra será literalmente cumplida. No habría una guerra, por supuesto, pero el resultado de cortar en un noventa por ciento —o aunque fuera en un cincuenta— el comercio interestelar de la Tierra, sería tan desastroso como cualquier guerra. Debe recordar que para la mayor parte de razas que conocemos, los drommianos y los terrestres somos igual de extraños, por lo que cualquier cosa que una raza dijera sobre la otra tendría un gran efecto. Esto puede parecerle un poco exagerado, pero esta pequeña situación es, en potencia, el asunto político y diplomático más espinoso que me ha ocurrido en toda mi vida.
Aquello logró apartar los ojos de Raeker de la pantalla durante unos momentos.
—No lo comprendo —dijo—. Pero he de admitir que no producirá ninguna diferencia en mis esfuerzos por rescatar a Mina y a Easy; haré todo lo que pueda.
—Le creo y le quedo agradecido; pero he de decirle otra cosa; si Aminadabarlee no estuviera aquí no sería necesario, pero dado que no puede evitar el verle, es necesario que lo comprenda. Cualquier cosa que diga, por intolerante, impaciente o insultante que le parezca, usted debe mantener el control. Le aseguro que no tomará su calma como una señal de miedo; su pueblo no piensa de esa forma. La respetará mucho más por ello…, al igual que yo.
—Haré lo que pueda —prometió Raeker—, pero ahora me sentiría mejor si no apareciese en unas cuantas horas. Estoy muy ocupado haciendo juegos de manos con Nick a través del río, y si usted quiere mirar a Nick como a mi hijo no andará muy descaminado. No me importa hablar mientras todo marche bien, pero no se sorprenda sí me detengo en medio de una frase. ¿Ha hablado con los niños?
—Sí. Se están portando muy bien. Es una suerte que el drommiano esté allí; creo que Easy no se habría comportado así si no se hubiera sentido responsable de Mina. Parece sentir que todo depende de ella, así que por el momento no hay problema de moral. ¿Le dije que mister Sakiiro descubrió que alguna de las puertas de inspección habían sido dejadas abiertas y que en consecuencia los cables de la electrólisis habían sido corroídos por la atmósfera exterior? Tiene la idea de utilizar a la gente de Nick para realizar el trabajo de reparación.