Ovnis: S.O.S a la Humanidad
- Автор: Бенитес Хуан Хосе
- Язык: испанский
- Жанр: Эзотерика
Электронная книга - «Ovnis: S.O.S a la Humanidad». Краткое содержание книги:
El libro da a conocer a la Misión RAMA e impulsa el nacimiento de un movimiento contactista, que se mutiplica en toda América Latina y España. Así, Benítez devino en responsable indirecto de introducir las ideas de los supuestos contactados con alienígenas entre miles de adolescentes iberoamericanos. De esta manera, Benítez se transformó en redactor OVNI `full time`, como él acostumbra decir. Colaboró con las principales revistas ufológicas españolas (Mundo Desconocido, Karma-7) y latinoamericanas (Contactos Extraterrestres, Cuarta Dimensión), se cubrió con la aureola de `investigador de campo` y correteador de OVNIs. Tras comprar unas botas con unos casquillos metálicos en la punta para poder patear la geografía española, escribió 100,000 Km tras los OVNIs, donde afirma haber vuelto a aplicar la técnica telepática que había aprendidp en Perú para contactarse con `ellos`. Tampoco consiguió constancia fotográfica de su encuentro.
Y leí:
«Hermanos. El hombre busca en la oscuridad la luz. Así busca la ignorancia el conocimiento. Es pues que debéis ir a la búsqueda de vosotros mismos. Sólo así podréis buscar horizontes más lejanos.»
Aquélla -así de simple-, escrita a mano sobre una ficha de cartulina, era una de las muchas comunicaciones que el llamado «guía» «Godar» le había proporcionado al grupo.
Más adelante, en otra comunicación perteneciente al «guía» denominado «Qulba», podía leerse:
«Recordad que el hombre permanece en el rincón de la oscuridad por temor a que la luz de la Verdad le deje ver cosas que derrumbarían sus conjeturas.»
Pero quedaban muchas preguntas que formular sobre el «Profundo».
– Estas cosas sobre Dios -les indiqué- ya las conocíamos… Creo haberlas leído en los libros sagrados.
– Así es. En cierta ocasión, uno de los miembros del grupo le comentó a su «guía» que aquel mensaje de Amor ya lo había leído en los Evangelios. Y el «maestro» le respondió: «No sólo lo leíste, sino que también lo comprendiste. Pero, ¿acaso lo cumpliste?»
– ¿Qué opinan ellos sobre los libros sagrados?
– Todos los libros sagrados de todas las religiones que hablan de amor son sagrados. Y no es un juego de palabras. Nuestros «guías» nos han dicho que, al igual que la Biblia, el resto de esos libros que otras religiones consideran «sagrados», es considerado por ellos como libros santos. ¿Por qué? Porque llevan un mensaje de amor. Y Dios es precisamente eso: amor. Otros mundos, distintos al nuestro, disponen también de enseñanzas -no necesariamente en «libros sagrados»- en las que se hace patente y claro el único mensaje que mueve o que debe mover a cada ser: la búsqueda de la Suprema Sabiduría o Profundo o Dios…
»Porque todo ser inteligente ha sido creado por esa Fuerza y a Ella tiende. Y el único sendero para llegar a Ella es el de la perfección.
– Y ellos, los seres del espacio, ¿están más cerca que nosotros del Profundo?
– Te leeremos lo que nos respondieron a esa pregunta concreta: «Nosotros también estamos en la búsqueda de la Perfección y de la Verdad. Pero no nos pregunten cómo es lo que ustedes llaman Dios porque ese camino es largo y nosotros apenas si hemos comenzado a caminar.»
– Pero, ¿cómo es Dios para ellos?, ¿cómo lo representan?
– Ése es nuestro error. Según las «comunicaciones» recibidas, ellos no tienen más representación de Dios que la de la propia Naturaleza. Porque en su belleza y sabiduría, en su amor y sencillez está la Verdad. Por tanto, en sus mundos no tienen templos.
»Cada ser -nos han dicho- lleva en sí al Profundo. Y eso basta y eso le basta.
»Sólo ante el Consejo de los «24 Mayores o Mentores» hemos visto la representación de Dios. Aquella canastilla llena de flores simples y hermosas era y es para los habitantes de nuestra galaxia «el Profundo».
– Entonces -insistí-, ¿todos los hombres que vivan en el Amor están en el camino de la Verdad?
– Es que ése es el único sendero de Perfección. Y de eso hablan todos los libros que ellos y nosotros consideramos sagrados.
»La Biblia, en efecto, es un libro santo e inspirado por el «Profundo» o Dios. Porque en él -al igual que en el resto de los libros de otras religiones de la Tierra- se ha sembrado la semilla de la esperanza y de la Verdad. Quizá nosotros no habíamos comprendido muy bien muchos de los capítulos de estos libros sagrados. Pero ahora sí, ahora estalla ante los ojos como una luz vivísima.
»En la Biblia y en otros testimonios santos -que nosotros hemos empezado a descubrir ahora- se manifestó entonces, hace miles de años, la «gloria de Dios». ¿Y sabes qué es en realidad la «gloria de Dios»? La fuerza de sus enviados. La fuerza que, en forma de naves o de luz o de otras manifestaciones, apareció en multitud de ocasiones ante los aterrorizados ojos de civilizaciones que no podían siquiera asimilar la idea de la propulsión, de la técnica de los viajes espaciales y mucho menos de unos seres que procedían de otros mundos. Para aquellas gentes, para todos cuantos pudieron ver cualquiera de estas naves, «aquello» -indudablemente- era la «gloria de Dios». Y es que en verdad lo era y lo es. Porque nuestros hermanos extraterrestres están aquí con una misión prevista por los que están más próximos al «Profundo».
»Ellos, los seres del espacio, velan por nosotros desde que el hombre comenzó a dar sus primeros pasos por el Globo. Todos los pueblos, todas las civilizaciones, todos los testimonios escritos de la historia de la Humanidad recogen en numerosas ocasiones la presencia de estos seres que no pertenecían a nuestro mundo y que fueron asociados, lógicamente, con «ángeles», «enviados» y, como te decimos, con la «gloria de Dios».
»Hoy, miles de años después, el hombre entiende y conoce la técnica. No le repugna la idea de otros mundos habitados. Y puede imaginar y asimilar conceptos técnicos que habrían desbordado la mente -no ya de los egipcios o acadios-, sino de nuestros propios abuelos.
»Pero nosotros no hemos sabido interpretar esas manifestaciones de los seres del espacio en la actualidad. No hemos comprendido aún que su maravillosa presencia en nuestro mundo es la más viva y definitiva prueba de la Verdad que llena el Universo. Una Verdad tan inmensa que nos obligará a «caminar» durante toda una eternidad…
– Entonces, ¿hay unos «planes cósmicos» o divinos?
– Perfectamente trazados por la Suprema Sabiduría, por esa Fuerza o Unidad o Dios o como lo queramos llamar, que es la que sostiene y crea.
»Y nosotros -según los «guías- estamos alterando el equilibrio natural previsto por el «Profundo».
– ¿Por qué?
– Los «guías» nos han dicho que siempre caemos, que siempre retrocedemos en la evolución porque nuestro espíritu, nuestro nivel mental, no marcha al mismo ritmo que nuestra ciencia y nuestra técnica. Y hemos antepuesto -una vez más- esa técnica y el egoísmo y la materialidad a los valores de lo que realmente permanecerá, que es el Espíritu.
»Ustedes -nos han explicado ellos- no conocen la fuerza de su mente y de su espíritu. Ustedes deben cuidar sus mentes. Protéjanse de ustedes mismos. El temor y el equívoco acechan al ser que pugna por salir. Lo que el Universo da es lo que el hombre encuentra en su corazón. Porque el conocimiento del espíritu está en el hombre mismo.
»Los «guías» saben que nuestra civilización ha perdido de nuevo el rumbo de la nave y tratan de decirnos que sólo el Espíritu seguirá vivo. Que desarrollemos, precisamente, todo lo que sea del Espíritu y para el Espíritu. Porque ellos también nos han hablado de la muerte y de lo que nos ocurrirá después. Porque ellos, los seres del espacio, lo conocen.
Quedé sumido en mis propios pensamientos.
Era hermoso, no cabía duda. Pero mi fe -desaparecida hace ya no sé cuánto- no pareció estremecerse siquiera. Hasta el momento, se trataba de palabras. Sólo hermosas palabras…
XVI. LA CATÁSTROFE
– Y llegó el gran día. Porque para nosotros fue histórico. Y tan decisivo como terrible…
Días después de haber sostenido la última charla con los miembros del «IPRI», en la que me expusieron el concepto y la idea que de Dios tienen los extraterrestres, volví a la sede del «Instituto Peruano de Relaciones Interplanetarias». El relato, como digo, sólo acababa de empezar.
Y llegamos al mes de agosto, fecha en que -según dichos miembros del «IPRI»- iba a tener lugar la primera aparición física de los extraterrestres.
Y éste fue su relato:
– …Fue terrible -insistieron- porque terrible es comprobar el fin de algo que se ama. Nosotros íbamos a ver aquel día el fin de nuestra civilización.
– Pero, ¿cómo?
– El grupo había recibido la confirmación para una nueva prueba física. Y aquel sábado -primero de agosto- nos encaminamos al desierto, al lugar que se nos había señalado.