Dune [es]
- Автор: Херберт Фрэнк
- Серия: dune (es) #1
- Год: 1975
- Язык: испанский
- Год: Acervo
- ISBN: 84-7002-181-8
- Переводчик: Domingo Santos
- Жанр: Научная фантастика
Электронная книга - «Dune [es]». Краткое содержание книги:
Recoger el agua, sembrar las dunas, transformar el planeta lenta pero seguramente… ya no es suficiente, pensó Jessica. Las pequeñas incursiones, las incursiones seguras… ya no son suficientes ahora que Paul y yo los hemos adiestrado. Sienten su fuerza. Quieren combatir.
Tharthar se apoyaba ahora en un pie, ahora en el otro, carraspeando.
Sabemos que hay que esperar prudentemente, pensó Jessica, pero hay en nosotros ese núcleo de frustración. Sabemos el daño que puede derivarse de una espera demasiado prolongada. Si esperamos demasiado, corremos el riesgo de olvidar nuestra meta.
—Nuestros jóvenes dicen que si Usul no desafía a Stilgar, es que tiene miedo —dijo Tharthar.
Bajó la mirada.
—Entonces, es así —murmuró Jessica. Y pensó: Lo vi venir. También Stilgar.
Tharthar se aclaró una vez más la garganta.
—Incluso mi hermano, Shoab, dice esto —murmuró—. No dejarán a Usul ninguna elección.
Entonces ha llegado el momento, pensó Jessica. Y Paul deberá arreglárselas por sí mismo. La Reverenda Madre no puede verse envuelta en la sucesión.
Alia retiró sus manos de las de su madre y dijo:
—Yo iré con Tharthar y escucharé lo que dicen los jóvenes. Quizá haya un medio.
Los ojos de Jessica se encontraron con los de Tharthar.
—Ve entonces —le dijo a Alia—. E infórmate de todo apenas puedas.
—No quiero que ocurra esto, Reverenda Madre —dijo Tharthar.
—Yo tampoco lo quiero —admitió Jessica—. La tribu necesita todas sus fuerzas —observó a Harah—. ¿Irás con ellos?
Fue Harah quien respondió a la informulada pregunta:
—Tharthar no hará nada contra Alia. Sabe que muy pronto seremos esposas las dos, ella y yo, compartiendo al mismo hombre. Hemos hablado, Tharthar y yo. —Harah miró primero a Tharthar, luego a Jessica—. Hay un acuerdo entre nosotras.
Tharthar tendió una mano a Alia.
—Debemos apresurarnos —dijo—. Los jóvenes están partiendo.
Salieron apresuradamente a través de los cortinajes, la mano de la niña apretada en la pequeña mano de la mujer, pero parecía ser la niña la que guiaba la marcha.
—Si Paul-Muad’Dib vence a Stilgar, esto no ayudará a la tribu —dijo Harah—. Este era el método por el que se sucedían los jefes antes, pero los tiempos han cambiado.
—Los tiempos han cambiado también para ti —dijo Jessica.
—No puedes creer que yo dude acerca del resultado de este combate —dijo Harah—. Usul sólo puede vencer.
—Eso es lo que quería decir —dijo Jessica.
—Y crees que mis sentimientos personales entran en mi juicio —dijo Harah. Agitó la cabeza, haciendo tintinear los anillos de agua en torno a su cuello—. Cómo te equivocas. ¿Acaso piensas que me siento ofendida por no haber sido la escogida de Usul, que estoy celosa de Chani?
—Cada cual hace su propia elección —dijo Jessica.
—Siento piedad por Chani —dijo Harah.
Jessica se envaró.
—¿Qué quieres decir?
—Sé lo que piensas de Chani —dijo Harah—. Piensas que no es la mujer adecuada para tu hijo.
Jessica se relajó, recostándose en los almohadones.
—Quizá.
—Podrías tener razón —dijo Harah—. Y si esto fuera cierto, podrías encontrar un sorprendente aliado… la propia Chani. Ella sólo desea lo mejor para El.
Jessica sintió un repentino nudo en la garganta.
—Chani me es muy querida —dijo—. No podría…
—Tus alfombras están muy sucias —dijo Harah. Paseó su mirada por el suelo, evitando los ojos de Jessica—. Hay tanta gente que viene aquí. Deberías hacerlas limpiar más a menudo.
CAPÍTULO XLII
No se puede evitar la influencia de la política en el seno de una religión ortodoxa. Esta lucha por el poder impregna el adiestramiento, la educación y la disciplina de una comunidad ortodoxa. A causa de esta presión, los jefes de una tal comunidad deben afrontar inevitablemente este último dilema interior: sucumbir al más completo oportunismo como precio para mantener su poder, o arriesgarse al sacrificio de sí mismos en nombre de la ética ortodoxa.