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Asesina Oscura

Электронная книга - «Asesina Oscura». Краткое содержание книги:

Un rumor ha persistido en el mundo de los vampiros acerca de un oscuro asesino -una mujer- que viaja con una manada de lobos y cualquier vampiro que la encuentre es asesinado. Misteriosa, esquiva y aparentemente imposible de matar, ella es la única cazadora que infunde terror en los corazones de los vampiros.
Ivory Malinov es esa mujer, traicionada por su propia gente, por su familia, por todos los que ella aprecia y caza durante la noche con sólo su manada para mantener su cordura. No ha hablado o estado con cualquier otra persona durante cien años salvo aquellos de los que se alimenta o asesina. Ella tropieza accidentalmente con un cuerpo mientras regresa a su guarida y descubre… a su compañero.
Él es Razvan, conocido como un criminal odiado, detestado, temido y aborrecido por todos los Cárpatos. También es un Buscador de Dragones, uno de los más grandes linajes de todos los Cárpatos. Mantenido cautivo durante casi toda su vida por su abuelo, el enemigo más encarnizado de los Cárpatos busca el amanecer para acabar con su terrible existencia.
Ésta es una historia de dos personas, horrendamente traicionadas, heridas en espíritu, luchadores a muerte, quienes deben pelear para unirse en contra de un enemigo común.
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Él no señaló que ella cazaba con varias manadas de lobos, ayudándolos a pasar el invierno.

Ivory levantó la mirada bruscamente, entrecerrando los ojos.

– No es lo mismo. Toman la sangre para su maestro y sus malos propósitos.

– Eso es verdad -reconoció él-. ¿Por qué me lees la mente cuando eso sólo te molesta?

– Me molesta cuando luces ésa pequeña y secreta sonrisa afectada en la cara. La machista. -Porque la derretía por dentro con ella, y eso simplemente no era aceptable. Como si él pensara que ella era mona o algo así. Mona. Qué palabra tan molesta. Le lanzó una mirada, una mezcla de molestia y desconcierto. Allí estaba otra vez, ésa pequeña sonrisa afectada machista que la hacía desear saltar sobre su cuerpo justo allí sobre la nieve y el hielo, rodeados de peligros-. Me estás distrayendo.

Los dientes blancos destellaron.

– Simplemente presto atención a la experta para quizás poder aprender.

– Me distraes deliberadamente y yo… -Se interrumpió, abriendo los ojos.

La sonrisa se apagó en la cara de Razvan mientras seguía su mirada hacia una rama sobre sus cabezas. Parecería insignificante para un ojo no entrenado. La nieve se adhería a las agujas y cargaba las ramas. Captó el destello de alarma en la mente de ella.

– ¿Qué pasa?

– Allí arriba. En las ramas más alta. -Su voz era muy baja, apenas un hilo de sonido-. La nieve está desordenada.

Le llevó un momento ver lo que ella señalaba. En cuatro pequeños lugares, como si un pájaro hubiera aterrizado levemente en la rama delgada, la nieve se había descascarillado, revelando un trozo de corteza.

– ¿Los murciélagos?

– No, ellos arañan la nieve pero en la corteza no se ve. Cazadores siguiendo a los murciélagos. -Una nota de temor se infiltró en su voz-. No saben quién habita en este lugar y a lo que se enfrentan. Debilitamos a Xavier con nuestro ritual. Devolvimos su odio de vuelta hacia sí mismo. Si logra encontrar a un cazador… -Su voz se apagó.

El estómago de él dio un vuelco ante la idea de que Xavier consiguiera ponerle las manos encima a los cazadores Cárpatos. No sólo por lo que haría sufrir al cazador, si no que Xavier sería muy poderoso con la sangre de un Cárpato.

– ¿Estás segura?

En respuesta, Ivory cambió de forma, deslizándose como vapor hasta la copa. Se cernió en el aire mientras examinaba la rama y volvió a la tierra junto a él, con cuidado de no desordenar la nieve.

– Definitivamente Cárpato. No hay olor. Nada más, sólo esas dos pequeñas marcas como prueba.

Razvan se pasó la mano por la mandíbula.

– Tendremos que seguirlos hasta el final, Ivory, si han seguido a los murciélagos. Sabes que no tenemos elección. No podemos dejárselos a Xavier. Si tenemos mucha suerte, serán cazadores muy fuertes y experimentados.

– Xavier no estará solo -señaló Ivory.

– No, no lo estará. Y tiene muchas abominaciones protegiéndolo, entre ellos el no-muerto -dijo Razvan.

Ella extendió la mano, entrelazando sus dedos con los de él.

– Vamos entonces.

– Hasta el final -estuvo de acuerdo Razvan.

Ivory y Razvan se movieron con cautela, con cuidado de no perturbar ni siquiera un solo copo de nieve mientras se acercaban a las redondeadas colinas exteriores que llevaban a la montaña, donde Xavier había comenzado a construir su última fortaleza. Necesitaba las profundas cuevas de hielo y la red de cavernas bajo tierra donde poder realizar sus experimentos malignos y causar estragos entre los Cárpatos. Había escogido una ubicación óptima cerca del final del glaciar, para poder utilizar la naturaleza para llevar sus extremófilos mutantes a las vías navegables que se dirigían a través de la cordillera montañosa hasta donde vivían los Cárpatos.

Si los cazadores vinieron por éste camino, al menos no dejaron ninguna otra señal -dijo Ivory, utilizando su conexión telepática, no estando dispuesta a arriesgarse a que la noche transportara el sonido.

Una terrible sensación de pánico había estado creciendo en Razvan. Cuando se acercaron la montaña, se volvió más fuerte. Supo que estaban muy cerca de Xavier, pero lo que era peor, supo quién era el cazador… o la cazadora.

Natalya y su compañero van delante de nosotros.

Ivory jadeó

¿Estás seguro?

Absolutamente.

Razvan miró a Ivory y sus ojos azul medianoche se habían vuelto tan oscuros que sus pupilas práctiamente habían desaparecido. Pequeñas llamas parpadeaban en las profundidades e Ivory se estremeció un poco en reacción, el frío se deslizó sobre ella.

No puede tener a mi hermana. Él masculló cada palabra.

Se inclinó hacía él durante un breve momento, rodeándolo de calidez.

No, no lo hará. Estaba completamente decidida a cazar a Xavier y librar al mundo de su maldad.

El viento comenzó a elevarse mientras atravesaban el valle que llevaba a la base de las colinas periféricas, justo bajo los emergentes picos de hielo azulado. No crecían árboles en las laderas de hielo. Pocos intentaron alguna vez subir allí, las aristas afiladas eran demasiado escarpadas y dentadas. Los vientos aumentaban como en protesta, y grandes lanzas de hielo a menudo caían sobre las desventuradas víctimas. Era una montaña traicionera y la mayoría la rehuía.

Cuando se acercaron a la primera colina, sintieron el primer impacto de la medida de protección. Comenzó un zumbido bajo, haciéndose más fuerte a medida que proseguían su marcha. La presión en sus cabezas creció, un ardor doloroso que los sacudió a ambos. Ivory se detuvo y se presionó los dedos contra las temblorosas sienes, intentando no gritar.

Incluso un animal puede sentirlo. No es de extrañar que no haya vida cerca, dijo ella.

Lo que explica los rastros que hemos visto, las marcas de arrastres y las manchas de sangre en la nieve. Razvan le colocó la mano en la sien y la inundó de calor curativo. Inmediatamente la presión disminuyó en su cabeza. Ella lo miró bruscamente. La cara de él se tensó sólo por un momento, y cuando tocó su mente, pasó un instante antes de que él se lo permitiera.

Los murciélagos tienen que ir más lejos de lo que lo harían en las otras cuevas para encontrar presas, dijo Razvan antes de que ella pudiera protestar.

Ivory se estremeció. Detestaba realmente luchar contra murciélagos. Tenían pequeños dientes desagradables y les gustaba la carne. El rastro de sangre llegaba a un lugar cerca de la base de una pequeña colina que surgía justo delante del flujo más escarpado de cumbres de hielo. Sabía por experiencia que el suelo cercano al lugar donde los murciélagos habían estado sería una trampa para cualquier criatura confiada. Si se aventuraban demasiado cerca, el suelo cedería.

Xavier no ha tenido tiempo de preparar un sistema mejor, lo que quiere decir que no está en su mejor momento, continuó él. Yo escapé cuando se trasladaron aquí. Me mantenía débil, como hacía con mis tías, porque temía mi resistencia, pero eso también lo debilitaba. Me tenía drenado y no me podía utilizar para alimentarse. Se las apañó con magia y sangre animal.

Ivory no quería pensar demasiado en Razvan en las manos de Xavier. Rezó una oración para que la hermana no estuviera en la fortaleza del gran mago. Mantenerla a salvo había sido a lo único a lo que se había aferrado él, la razón por la cual había sobrevivido. Mientras Xavier viviera, no iba a permitir que Natalya cayera en sus manos. Y ahora…

Luchó duramente contra ese pensamiento.

No quiero dejarme caer através de la guarida de los murciélagos si lo podemos evitar.

Sentía un nudo en la boca del estómago mientras se cernía sobre la nieve ensangrentada. El cadáver del venado obviamente había sido arrastrado adentro, pero algo más había entrado después. Los copos de nieve cubrían parcialmente las manchas, lo que significaba que algo había perturbado la nieve después de que los murciélagos hubieran vuelto a la guarida con su premio.

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