El nombre de la rosa [Il nome della rosa - es]
- Автор: Эко Умберто
- Год: 1982
- Язык: испанский
- Год: Lumen
- ISBN: 978-84-264-1437-3
- Переводчик: Ricardo Pochar
- Жанр: Исторические детективы
Электронная книга - «El nombre de la rosa [Il nome della rosa - es]». Краткое содержание книги:
Valiéndose de características propias de la novela gótica, la crónica medieval, la novela policíaca, el relato ideológico en clave y la alegoría narrativa, El nombre de la rosa narra las actividades detectivescas de Guillermo de Baskerville para esclarecer los crímenes cometidos en una abadía benedictina… Y a esta apasionante trama debe sumarse la admirable reconstrucción de una época especialmente conflictiva, reconstrucción que no se detiene en lo exterior sino que ahonda en las formas de pensar y sentir del siglo XVI.
—¡Mira qué hay en ese armario!
Y yo iba pasando los volúmenes y leyéndole con dificultad sus títulos:
—Historia anglorum de Beda… Y del mismo Beda De aedificatione templi, De tabernaculo, De temporibus et computo et chronica et circuli Dionysi, Ortographia, De ratione metrorum, Vita Sancti Cuthberti, Ars metrica…
—Por supuesto, todas las obras del Venerable… ¡Y mira éstos! De rhetorica cognatione, Locorum rhetoricorum distinctio.[126] Y todos estos gramáticos, Prisciano, Honorato, Donato, Maximio, Victorino, Metronio, Eutiques, Focas, Asperu… Es curioso, al principio pensé que aquí había autores de la Anglia… Miremos más abajo…
—Hisperica… famina. ¿Qué es?
—Un poema hibérnico. Escucha:
El sentido se me escapaba, pero Guillermo hacía rodar de tal modo las palabras en la boca que parecía oírse el sonido de las olas y la espuma del mar.
—¿Y éste? Es Aldhelm de Malmesbury, oíd lo que dice aquí: Primitus pantorum procerum poematorum pio potissimum paternoque presertim privilegio panegiricum poemataque passim prosatori sub polo promulgatas…[128] ¡Todas las palabras comienzan con la misma letra!
—Los hombres de mis islas son todos un poco locos —decía Guillermo con orgullo—. Miremos en el otro armario.
—Virgilio.
—¿Cómo está aquí? ¿Qué de Virgilio? ¿Las Geórgicas?
—No. Epítomes. Nunca los había oído mencionar.
—¡Pero no es Marón! Es Virgilio de Toulouse, el rétor, seis siglos después del nacimiento de Nuestro Señor. Tuvo fama de ser un gran sabio…
—Aquí dice que las artes son poema, rethoria, grama, leporia, dialecta, geometria… Pero, ¿en qué lengua habla?
—En latín, pero en un latín inventado por él, mucho más bello, en su opinión, que el otro. Lee aquí: dice que la astronomía estudia los signos del zodíaco que son mon, man, tonte, piron, dameth, perfellea, belgalic, margaleth, lutamiron, taminon y raphalut.
—¿Estaba loco?
—No sé, no era de mis islas. Escucha esto otro: dice que hay doce maneras de designar el fuego, ignis, coquihabin (quia incocta coquendi habet dictionem), ardo, calax ex calore, fragon ex fragore flammae, rusin de rubore, fumaton, ustrax de urendo, vitius quia pene mortua membra suo vivificat, siluleus, quod de silice siliat, unde et silex non recte dicitur, nisi ex qua scintilla silit. Y aeneon, de Aenea deo, qui in eo habitat, sive a quo elementis flatus fertur.[129]
—¡Pero nadie habla así!
—Afortunadamente. Eran épocas en las que, para olvidar la maldad del mundo, los gramáticos se entretenían con problemas abstrusos. He sabido que en cierta ocasión los rétores Gabundus y Terentius se pasaron quince días y quince noches discutiendo sobre el vocativo de ego, y al final llegaron a las armas.
—Pero también este otro, escuchad… —Había cogido un libro maravillosamente iluminado con laberintos vegetales entre cuyos zarcillos asomaban monos y serpientes—: Escuchad qué palabras: cantamen, collamen gongelamen, stemiamen, plasmamen, sonerus, alboreus, gaudifluus, glaucicomus…
—Mis islas —volvió a decir Guillermo enternecido—. No seas severo con esos monjes de la lejana Hibernia. Quizás a ellos tengamos que agradecerles la existencia de esta abadía y la supervivencia del sacro imperio romano. En aquella época el resto de Europa era un montón de ruinas… En cierta ocasión se declararon nulos los bautismos impartidos por algunos curas en las Galias, porque bautizaban in nomine patris et filiae,[130] y no porque practicasen una nueva herejía según la cual Jesús habría sido mujer, sino porque ya no sabían latín.
—¿Como Salvatore?
—Más o menos. Los piratas del extremo norte bajaban por los ríos para saquear Roma. Los templos paganos se convertían en ruinas y los cristianos aún no existían. Fueron sólo los monjes de la Hibernia quienes en sus monasterios escribieron y leyeron, leyeron y escribieron, e iluminaron, y después se metieron en unas barquitas hechas con pieles de animales y navegaron hacia estas tierras y os evangelizaron como si fueseis infieles, ¿comprendes? Has estado en Bobbio: fue uno de aquellos monjes, San Colombano, quien lo fundó. De modo que no los fastidies porque hayan inventado un nuevo latín, puesto que en Europa ya no se sabía el viejo. Fueron grandes hombres. San Brandán llegó hasta las islas Afortunadas, y bordeó las costas del infierno, donde, en un arrecife, vio a Judas encadenado, y cierto día llegó a una isla y al poner pie en ella descubrió que era un monstruo marino. Sin duda, eran locos —repitió con tono satisfecho.
—Sus imágenes son… ¡No puedo dar crédito a lo que ven mis ojos! ¡Y cuántos colores! —dije, extasiado.
—En un país donde los colores no abundan, un poco de azul y verde por todas partes. Pero no sigamos hablando de los monjes hibernios. Lo que quiero saber es por qué están aquí junto a los anglos y a gramáticos de otros países. Mira en tu mapa. ¿Dónde deberíamos estar?
—En las habitaciones del torreón occidental. También he copiado las inscripciones. Pues bien, al salir de la habitación ciega se entra en la sala heptagonal, y hay un solo paso que comunica con una habitación del torreón, donde la letra en rojo es una H. Después se pasa por las diferentes habitaciones situadas en el interior del torreón, hasta que se llega otra vez a la habitación ciega. La secuencia de las letras es… ¡Tenéis razón! ¡HIBERNIA!
—HIBERNIA, si desde la habitación ciega regresas a la heptagonal, que, como las otras tres, tiene la letra A de Apocalipsis. Por eso están aquí las obras de los autores de la última Tule, y también las de los gramáticos y los rétores, porque los que ordenaron la biblioteca pensaron que un gramático debe estar con los gramáticos hibernios, aunque sean de Toulouse. Es un criterio. ¿Ves como ya empezamos a entender algo?
—Pero en las habitaciones del torreón oriental, por el que hemos entrado, las letras forman FONS… ¿Qué significa?
—Lee bien tu mapa, sigue leyendo las letras de las salas por las que hay que atravesar.
—FONS ADAEU…
—No, Fons Adae:[131] la U es la segunda habitación ciega oriental. La recuerdo; quizá corresponda a otra secuencia ¿Y qué hemos encontrado en el Fons Adae, o sea en el paraíso terrenal (recuerda que allí es donde está la habitación con el altar orientado hacia el sol naciente)?
—Había muchas biblias, y comentarios sobre la biblia, sólo libros sagrados.
—De modo que, ya lo ves, la palabra de Dios asociada con el paraíso terrenal, que, como todos dicen, se encuentra en una región lejana, hacia oriente. Y aquí, a occidente, Hibernia.
—¿Entonces la planta de la biblioteca reproduce el mapa del mundo?
—Es probable. Y los libros están colocados por los países de origen, o por el sitio donde nacieron sus autores o, como en este caso, por el sitio donde deberían haber nacido. Los bibliotecarios pensaron que Virgilio el gramático nació por error en Toulouse, pues debería haber nacido en las islas occidentales. Repararon los errores de la naturaleza.
126
Historia anglorum, «Historia de los anglos [o ingleses]»; De aedificatione templi, «De la edificación del templo»; De tabernáculo, «Del tabernáculo»; De temporihus et computo et chronica et circuli Dionysi, «De los tiempos y del cómputo y de la crónica y del círculo [?] de Dionisio»; De Ortographia, «De la Ortografía»; De ratione metrorum, «De la teoría de las mediciones»; Vita Sancti Cuthherti, «Vida de San Cutberto»; Ars métrica, «Arte métrica»; De rethorica cognatione, «Sobre el parentesco retórico»; Locorum rhetoricorum distinctio, «Distinción de los lugares retóricos».
127
128
Todas las palabras de este texto comienzan con la tetrao y el texto en conjunto carece de sentido. Acaso pudiera significar: «El primero de todos los próceres…».
129
ignis, coquihabin (porque tiene la facultad de cocer lo crudo), ardo, calax de color, fragon del fragor o estallido de la llama, rusin de rubor o color rojo, fumaton, ustrax de quemar, vitius porque con su pene [o lengua] vivifica los miembros muertos, siluleus, porque salta [o brota] del sílex [o sílice], de donde también se le llama no correctamente sílex, a no ser porque salta de alguna chispa. Y aeneon, del dios Eneas, que habita en él, o [porque] de él se comunica el soplo a los elementos.»
130
«en el nombre del padre y de la hija».
131
Fons, «Fuente», Fons Adae. «Fuente de Adán[?].»