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Un Puerto Seguro

Электронная книга - «Un Puerto Seguro». Краткое содержание книги:

Hannah Drake, una de las siete hijas de un linaje de extraordinarias mujeres, ha sido el escurridizo objeto de los afectos de Jonas Harrington desde que el hombre tiene memoria. Ojalá la despampanante súper-modelo se dejara llevar por otra pasión que no fuera su carrera. Pero Jonas no es el único que desea a Hannah.
Desde las sombras ha emergido una vengativa figura que acecha a la belleza con un espeluznante propósito: despojarla de todo cuanto es y destruirla. Sólo un hombre está destinado a ser su protector. Ahora Jonas deberá ayudar a la mujer que ama a salir del remolino de siniestra oscuridad que amenaza no sólo a Hannah, sino también a toda la familia Drake
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– Las mujeres necesitan té fuerte y dulce. -Ilya Prakenskii saludó a Jonas mientras éste entraba en la cocina. Su mirada tranquila, evaluadora se derramó sobre Jonas, notando las manchas de suciedad y los arañazos, la evidencia de la explosión.

– Sentí la oleada de poder y supe que necesitaríais ayuda. ¿Está Hannah bien?

Jonas le vio reuniendo tazas en una bandeja.

– Está bien. Un poco agitada.

Ilya apoyó la cadera contra el mostrador.

– Tienes algo en mente.

– El ataque a Hannah por los Werner pudo haber sido dirigido por alguien con tus habilidades.

– También lo pensé, pero estuve cerca del hombre. Lo habría sentido. -Ilya se encogió de hombros-. A menos que estés insinuando que yo era él que lo dirigía.

– Las chicas dicen que no y yo tampoco lo creo. -Jonas se frotó su ensombrecida mandíbula-. ¿Es posible que Nikitin tenga esa clase de poder?

– Absolutamente no. -Prakenskii agregó un polvo al té.

– Esto podría ser una actuación.

– No tiene poder. Se reiría si le dijeras que cualquiera tiene la habilidad de manipular energía. Lo habría sabido. Hay una carga en el aire, mucho más que una corriente eléctrica, cuando los elementos son manipulados. Probablemente lo has sentido. Tienes tu propio talento. Es la única razón por la que soy admitido en esta casa. Me habrías disparado y hecho preguntas luego, si creyeras por un momento que podría haber orquestado el ataque a Hannah.

Prakenskii le había leído correctamente, Jonas no podía negar muy bien los cargos. Había considerado la posibilidad porque tenía que hacerlo, pero sabía que Ilya Prakenskii había salvado la vida de Hannah, no tratado de tomarla.

– ¿Qué has puesto en su té?

– Vitaminas. Un compuesto curativo. Todo natural y nada ilegal.

Jonas extendió la mano por una de las tazas. Ilya le entregó una y tomó una él mismo. Ambos bebieron.

– Le daré ésta a Hannah. -Jonas miró a Prakenskii arreglar las tazas en la bandeja y llevarlas al salón-. ¿Por qué no lo haces flotar como las chicas?

Prakenskii se encogió de hombros.

– Incluso las cosas pequeñas te drenan energía y prefiero reservar la mía para lo que queda por delante.

– ¿Y qué va a ser? -le preguntó Jonas, deslizándose fácilmente delante del hombre, bloqueando su camino a la puerta. Prakenskii lo miró.

– La caza, señor Harrington. Estaré yendo a cazar muy en breve y necesitaré cada onza de energía que pueda reunir.

Jonas estudió su cara sin expresión.

– No eres lo que dicen.

– Soy exactamente lo que dicen. Hago el trabajo que nadie más quiere.

Jonas continuó con su mirada fija.

– Quizás lo haces, pero la verdadera pregunta no es lo que haces, sino para quién trabajas.

Ilya Prakenskii no hizo nada mientras parpadeaba, pero Jonas lo supo, en la manera extraña en que a menudo sabía cosas, que había dado en el clavo.

– Trabajo para Sergei Nikitin.

– ¿Es él el blanco?

– Piensa lo que quieras.

Prakenskii se paró esperando a que Jonas se apartara de su camino.

Jonas sacudió la cabeza.

– No la puedes tener, Prakenskii, no si eres lo que quieres que el mundo crea, y pienso que lo sabes.

Ilya no se molestó en fingir que no entendía.

– Mi relación con Joley Drake no es de tu incumbencia.

– Realmente, lo es. Las Drake son mi familia y las cuido a mi manera.

– ¿Es eso lo que estás haciendo?

Jonas retrocedió, permitiendo a Ilya llevar la bandeja al salón, donde las Drake estaban sentadas, o tumbadas, en sillas, sofás o en el suelo, drenadas de energía, era el precio, después de ayudar a Hannah.

Jonas entrecerró los ojos, mirando como Ilya entregaba con cuidado a cada mujer una taza de té, dándole a Joley la que él había sorbido. Abrió la boca, pero le salió una tos en vez de palabras y Joley frunció el ceño, mirándole mientras sorbía, y después a Ilya.

– ¿Qué has hecho? -preguntó con voz ronca-. Siento una pequeña llamarada.

Jackson cruzó el cuarto para tocar la mejilla de Elle, colocando su cuerpo con cuidado entre ella y el ruso. Jonas lo conocía lo bastante bien como para saber que se había colocado en una posición desde la cual conseguiría un disparo claro si era necesario.

Ilya pareció no advertirlo, pero cuando se apartó de las hermanas, se situó con su espalda a la pared, directamente enfrente de Jackson y de los otros prometidos de las hermanas Drake.

– Puse vitaminas naturales en tu té. Nada venenoso.

Hannah tomó otro trago.

– Tendrás que decirme cómo lo haces. Ya puedo sentir la diferencia.

– Jonas. -Sarah le llamó la atención-. Hay un mensaje para ti de un hombre llamado Duncan Gray. -Se puso derecha en la silla y se echó el pelo oscuro hacia atrás-. Dijo que Petr Tarasov murió hace unas pocas horas por las heridas causadas durante el intento de fuga de la custodia. También dijo que el agente que te mencionó ha sido identificado.

– ¿Quién es Duncan Gray? -preguntó Libby-. ¿Por qué me resulta ese nombre tan familiar?

– Jonas trabajó para Gray cuando salió de los Rangers -dijo Sarah-. ¿Por qué te está llamándote ahora de repente, Jonas? ¿Es algo por lo que preocuparse?

– ¿Quién es Petr Tarasov? -preguntó Joley.

– Petr Tarasov es el hermano de Boris Tarasov, uno de los gángsteres más violentos vivos hoy día -contestó Elle-. Boris Tarasov está buscado por todo el mundo desde fraude hasta asesinatos. El Departamento de Defensa arrestó a Petr por asesinar a uno de sus agentes, y lo tenían en una ubicación desconocida. Hace pocos días, se produjo un intento de liberarlo por parte de la organización de Boris.

– ¿Qué más sabes, Elle? -preguntó Jonas.

– Petr fue disparado y llevado otra vez a una localización no revelada como trato. -Ella miró directamente a Jonas-. Debe haber habido alguien en el Departamento de Defensa dándole información a Boris para encontrar ambas localizaciones, y si no me equivoco, el críptico mensaje para Jonas era para contarle que el traidor ha sido identificado y ahora está muerto.

– ¿Cómo demonios sabes todo eso?-preguntó Jackson.

Elle levantó una ceja hacia él y tomó un sorbo de té para evitar contestar.

Jackson dio un paso, yendo de protector a amenazador en un latido del corazón.

– Tuvimos una discursión acerca de esto, Elle. Te dije que lo dejaras.

Ella se puso de pie, sus ojos oscuros echándole fuego rápidamente.

– Me dijiste un montón de cosas. Te dije que lo dejaras y veo que eres todavía ayudante del sheriff. -Miró a Prakenskii-. Darme órdenes no funciona, Jackson, así que déjalo. Y ahora no es el momento de todas maneras.

– Esto no ha acabado, Elle -dijo Jackson.

– Para mi, sí -replicó ella.

Jonas levantó una mano pidiendo paz, mirando alrededor de la habitación a las mujeres a las que llamaba familia. Estaban cansadas y pálidas, pero el té estaba ayudando.

– Vamos a dejar esto a un lado por ahora. Todos estamos cansados y disgustados.

– Tengo unas pocas noticias que te pueden interesar -dijo Ilya, mirándolo de cerca-. Corre el rumor de que cuatro de la banda de Boris Tarasov desaparecieron y cuando el quinto largó las primicias, contaba un cuento atroz sobre una casa comiendo hombres, árboles cobrando vida y ventanas rompiéndose y reparándose a si mismas, Boris le puso un arma en la cabeza y le disparó.

Jonas estaba absolutamente quieto. Todo en él se congeló. Las noticias fueron como un puñetazo en sus tripas. Duro. De ningún sitio. Completamente debilitador. Por un momento no pudo pensar o moverse, su mente gritando una negativa. Era imposible que Boris Tarasov lo conectara con el arresto de Petr. Imposible. El vistazo a hurtadillas y furtivo en el callejón no había estado en los libros. Gray había escogido a Jackson y a Jonas él mismo. Nadie más sabía que habían estado allí excepto Gray, y Jonas confiaba en él implícitamente.

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