Ciudad de las almas perdidas
- Автор: Клэр Кассандра
- Серия: Cazadores de Sombras #5
- Год: 2012
- Язык: испанский
- Переводчик: Patricia Nunes
- Жанр: Городское фэнтези
Электронная книга - «Ciudad de las almas perdidas». Краткое содержание книги:
Clary está dispuesta a hacer lo que sea por Jace, pero ¿puede seguir confiando en él? ¿O lo ha perdido para siempre? ¿Es el precio a pagar demasiado alto, incluso para el amor?
—¿Un ejército de nefilim oscuros? Los dos sois duros, pero no sois exactamente un ejército.
—Hay unos cuarenta o cincuenta nefilim que o fueron fieles a Valentine, u odian la actual dirección de la Clave y están abiertos a escuchar lo que Sebastian tiene que decirles. Ya ha estado en contacto con ellos. Cuando invoque a Lilith, ellos estarán allí. —Jace respiró hondo—. Y ¿después de eso? ¿Con el poder de Lilith tras ellos? ¿Quién sabe quién más se unirá a su causa? Sebastian quiere la guerra. Está convencido de que ganará, y yo no estoy seguro de que no lo haga. Por cada nefilim oscuro que cree, su poder crecerá. Añade a eso los demonios que ya se han aliado con él, y no sé si la Clave está preparada para resistirle.
Clary dejó caer la mano.
—Sebastian no ha cambiado. Tu sangre no lo ha cambiado. Es exactamente igual que era. —Sus ojos fueron hacia los de Jace—. Pero tú… tú también me mentiste.
—Él te mintió.
Los pensamientos de Clary eran un remolino.
—Lo sé. Sé que Jace no eres tú…
—Él cree que es por tu bien, y que al final serás más feliz, pero te mintió. Yo nunca lo haría.
—El aegis —exclamó Clary—. Si te puede herir sin que lo sienta Sebastian, ¿podría matarlo sin herirte a ti?
Jace negó con la cabeza.
—No creo. Si tuviera un aegis, estaría dispuesto a probarlo, pero… no. Nuestras fuerzas vitales están ligadas. Una herida es una cosa. Pero si muriera… —La voz se le endureció—. Ya sabes la manera más fácil de acabar con todo esto. Atraviésame el corazón con una daga. Me sorprende que no lo hayas hecho mientras dormía.
—¿Podrías tú? ¿En mi lugar? —Le temblaba la voz—. Creo que hay una manera de solucionar esto. Aún lo creo. Dame tu estela y haré un Portal.
—No puedes crear ningún Portal aquí dentro —explicó Jace—. No funcionará. La única manera de salir de este apartamento y entrar es a través de la pared de abajo, junto a la cocina. Y también es el único lugar desde donde se puede mover el apartamento.
—¿Puedes trasladarnos a la Ciudad Silenciosa? Si volvemos, los Hermanos Silenciosos pueden encontrar una manera de separarte de Sebastian. Le contaremos su plan a la Clave, para que estén preparados…
—Podría trasladarnos a una de las entradas —repuso Jace—. Y lo haré. Iré. Iremos juntos. Pero sólo para que no haya más falsedades entre nosotros, Clary, tendrás que saber que ellos me matarán. Después de que les diga lo que sé, me matarán.
—¿Matarte? —No, no lo harían…
—Clary. —Su voz era tierna—. Como buen cazador de sombras, debo morir voluntariamente para detener lo que Sebastian pretende hacer. Como buen cazador de sombras, lo haría.
—Pero nada de esto es culpa tuya. —Alzó la voz, pero se obligó a bajarla de nuevo, porque no quería que Sebastian, abajo, la oyera—. No puedes evitar lo que te han hecho. Eres una víctima. No eres tú, Jace; es otra persona, alguien que usa tu cara. No deberías ser castigado…
—No es una cuestión de castigo. Es ser prácticos. Si me matan, Sebastian muere. No es diferente de sacrificarme en una batalla. Y lo que soy ahora, yo mismo, desaparecerá dentro de poco. Y, Clary, sé que no tiene sentido, pero lo recuerdo, lo recuerdo todo. Recuerdo haber caminado contigo por Venecia, y la noche en el club, y haber dormido en esta cama contigo, y… ¿No lo entiendes? Lo quería. Esto es todo lo que siempre he querido, vivir contigo así, estar contigo así. ¿Qué se supone que debería pensar, cuando lo peor que me ha ocurrido me da exactamente lo que deseo? Tal vez Jace Lightwood puede ver las muchas maneras en que esto está mal y no es correcto, pero a Jace Wayland, el hijo de Valentine… le encanta esta vida. —La miraba con ojos muy abiertos y dorados, y a ella le recordó a Raziel, a su mirada, que parecía contener toda la sabiduría y toda la tristeza del mundo—. Y es por eso que tengo que ir —concluyó—. Antes de que esto se agote. Antes de que vuelva a ser él.
—¿Ir adónde?
—A la Ciudad Silenciosa. Tengo que entregarme, y entregar la Copa también.
TERCERA PARTE
Todo cambiado
Todo cambiado, cambiado del todo:
Una terrible belleza ha nacido.