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La Cara del Engaño

Электронная книга - «La Cara del Engaño». Краткое содержание книги:

Un cráneo sin identificar…
Un rastro de aterradores secretos…
Y una mujer cuyas diestras manos podrían relevar la impactante verdad…
Como escultora forense, Eve Duncan ayuda a identificar a los muertos a partir de sus cráneos. Habiendo sido asesinada su propia hija y su cuerpo jamás hallado, el trabajo es el único modo que tiene Eve de hacer las paces con su pesadillas personal. Pero le aguardan cosas más espantosas si cabe cuando acepta trabajar para el multimillonario John Logan.
Bajos sus diestras manos toma forma el rostro del cráneo que él le ha pedido que reconstruya, un rostro que nadie esperó nunca ver. Ahora Eve se encuentra atrapada en una aterradora red de asesinatos y engaños. Poderosos enemigos están decididos a encubrir la verdad, y se asegurarán de que llevar dicha verdad a la tumba… aunque Eve tenga que ser enterrada con ella.
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– ¿Qué dijiste? -exclamó Eve, paralizada.

Lisa la miró.

– Yo lo amaba -respondió con sinceridad-. Siempre lo amé y lo seguiré amando. Era bueno, amable y extraordinario. ¿Realmente crees que pude haber matado a un hombre como él?

– Lo mataste. O hiciste que Maren lo matara en tu lugar.

– Convencí a Scott de que preparase la inyección. -Bajó la vista hacia el cráneo.-Pero Ben tomó la inyección de manos de Scott y se la aplicó él mismo. No quería que Scott cargara con la responsabilidad. Así era él.

– ¿Pero por qué?

– Ben tenía un cáncer muy avanzado. Se enteró un mes después de asumir el mando.

Eve tardó un momento en recuperarse.

– ¿Entonces fue un suicidio?

– No, los suicidios son para cobardes. Y Ben no tenía una célula de cobarde. Simplemente quería evitar… -Se detuvo un instante para recuperar el control de su voz. -Lo planeó todo. Sabía que sus sueños se harían añicos. Habíamos trabajado durante quince años para llevarlo a la Casa Blanca. Formábamos un equipo increíble… Tuvo que elegir a Moby como vicepresidente, porque necesitábamos el Sur, pero siempre dijo que yo debería haber estado con él en la fórmula. A mí no me importaba. Sabía que estaría allí para ayudarlo. Y después nos enteramos de que iba a morir antes de lograr lo que necesitaba para… No era justo. No lo podía soportar.

– ¿El lo planeó todo, entonces?

– Eligió a Kevin Detwil. Me explicó cómo manejarlo, qué decirle para que fuera lo más efectivo posible. Comprendió que necesitaría a Timwick y me dijo qué carnada usar para lograr que cooperara.

– ¿Timwick estaba al tanto de la enfermedad?

– No, Timwick pensó que fue un asesinato. Ben pensaba que sería más fácil de controlar si se creía cómplice del asesinato del Presidente. Y no se equivocó. -Sonrió amargamente. -Tuvo razón en todo. Todo estaba saliendo bien. Cada uno tenía su tarea. La mía era controlar a Kevin y trabajar detrás de la escena para que las leyes de Bill pasaran. Logré pasar siete por el Congreso en este período. ¿Te das cuenta de lo mucho que trabajé?

– ¿Y cuál era el trabajo de Timwick? -preguntó Eve en tono sombrío.

– Su función no era matar. Sólo tenía que brindar protección y facilitar el engaño. Pero se asustó. Entró en pánico y no pude controlarlo.

– Entonces Ben se equivocó con respecto a él.

– Habría tenido razón si todo hubiera salido según los planes. Si Donnelli hubiese hecho lo que tenía que hacer. Si Logan nunca hubiera entrado en escena. -Miró a Eve. -Y si tú te hubieras decidido ocuparte solamente de tus cosas.

– Si nadie más empezaba a sospechar.

– ¿Qué probabilidades había de que eso sucediera? El plan de Ben era casi perfecto. ¿Te das cuenta de lo que destruiste? Queríamos traer compasión y orden al gobierno. Queríamos solamente ayudar a la gente. No era justo que no se nos diera la oportunidad.

– Cometiste asesinatos. Aun si no mataste a tu marido, le ordenaste a Fiske que matara.

– No quería… No fue mi intención… Todo empezó a salirse de carril, no sé cómo. Pero le prometí a Ben que llegaría hasta el final. Era mi trabajo. Tenía que hacerlo. ¿No lo entiendes? Una cosa empezó a fluir dentro de la otra y de pronto me vi atrapada en… -Calló. -Me estoy comportando muy mal. Debería tener algo de dignidad, sobre todo considerando que esto seguramente está siendo grabado. -Se enderezó, cuadró los hombros y de pronto, una sonrisa brillante le iluminó la cara. -Es que puedo salir de esto. Puedo salir de cualquier cosa. Sonreiré, seré sincera y franca y no creerán ni una palabra de esas cintas.

– No, yo creo que sí lo harán. Se terminó, Lisa.

Lisa levantó el mentón.

– No terminará hasta que luche la última batalla.

– ¿Querría Ben que pelearas? Un escándalo de esta magnitud alterará el gobierno durante meses y manchará todo lo que has hecho por él.

– Sabré cuándo será el momento de dar un paso al costado, igual que lo supo Ben.-Calló un instante y luego sacudió la cabeza. -Es algo irónico que hayas arreglado que nos encontremos en Camp David. ¿Sabías que Roosevelt llamaba a Camp David ShangriLa?

– No.

– ShangriLa. Un sueño perdido… -Su mirada se posó en los árboles. -Ahí vienen. Creo que iré a su encuentro. La audacia siempre es lo mejor.

Eve la observó moverse con elegancia hacia donde el auto de Logan y otros tres más se habían detenido.

La pistola.

Lisa se había detenido junto a la pistola que Timwick había arrojado y la estaba contemplando.

– ¡No!

– Destruiste todo aquello por lo que Ben y yo luchamos. Crees que soy una asesina. Podría recoger la pistola y demostrarte que estás en lo cierto. No quiero que esté a tiro de tus amigos. ¿Tienes miedo de morir, Eve?

– No, creo que no.

– Yo también creo que no. Creo que tienes miedo de vivir. -La miró por encima del hombro. -Te hubiera encontrado a tu Bonnie. Tendrás que vivir sabiendo eso. Ahora tal vez no la encuentres nunca. Ojalá que no la encuentres nunca. -Apartó la pistola con un pequeño puntapié. -¿Ves que no soy violenta? Rechazo la oportunidad de vengarme y voy al encuentro de la justicia. -Sonrió. -Adiós, Eve. Tal vez te vea en el tribunal. -Echó a andar por el claro. – O tal vez, no.

– Cree que puede salirse con la suya -le contó Eve a Logan mientras observaba a Lisa subirse a la parte trasera del coche con agentes del FBI. -Tal vez lo logre.

– Si la mantenemos separada de Kevin Detwil, no lo hará. Van a tratar de aislarla durante las siguientes veinticuatro horas. Va a ser dificilísimo, teniendo en cuenta de quién se trata. El juez Bennett va a ir directamente a ver a Detwil con la grabación.

– ¿Crees que se desmoronará?

– Es probable. Siempre necesitó tenerla al lado como guía. Si no confiesa, tenemos la lista. Eso no va a fallar.

– ¿Pero por qué estaba también el nombre de Detwil en la lista? Que estuviera Timwick, lo entiendo. Se estaba tornando inestable y amenazaba con arruinar sus planes. Pero a Detwil lo necesitaba para otro período.

– No creo que fuera un blanco inmediato. Es probable que haya puesto su nombre en la lista para intrigar a Fiske. ¿Qué blanco más difícil que el presidente?

– Pero tarde o temprano lo hubiera hecho.

– Sí, claro, Detwil era una prueba viviente. Imagino que Lisa hubiera hecho que Fiske tramara algún accidente que destruyera el ADN. Tal vez el estallido del avión presidencial.

– Son muchos los que viajan con el presidente en el avión presidencial.

– ¿Crees que eso le importaría a ella?

– Sí. No. -Eve sacudió la cabeza, confundida. -Dios, no lo sé. Tal vez.

Logan la tomó del brazo.

– Ven, vámonos de aquí.

– ¿Adónde vamos?

– ¿Me dejas elegir? Qué cosa tan extraña. Después de obligarme a tenderle la trampa a Lisa Chadbourne yo estaba seguro de que ibas a tener algún plan.

Eve se había quedado sin planes. Y también sin energías. Se sentía exhausta.

– Quiero ir a casa.

– Todavía no, lamentablemente. Iremos a la casa del senador Lathrop y nos quedaremos allí hasta que pase el alboroto y quedemos libres de toda sospecha. No quieren que algún funcionario del gobierno con el gatillo fácil nos liquide por error.

– Qué amables -comentó Eve con sarcasmo.

– No es por amabilidad. Somos testigos muy valiosos. Estaremos bajo estricta vigilancia hasta que todo esto termine.

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