Бесплатная библиотека
Читайте книгу на сайте или телефоне
READ-E-BOOK » Триллеры » Depredador Oscuro
Depredador Oscuro - Читать Любимую Русскую Полную Книгу 👉 Read-E-Book.com

Depredador Oscuro

Электронная книга - «Depredador Oscuro». Краткое содержание книги:

Un millar de años en un mundo gris han convertido a Zacarías de la Cruz en un experto ejecutor, un depredador tan oscuro y brutal como los vampiros a los que ha perseguido todos esos siglos. Su vida se ha convertido en un sinfín de batallas contra el mal que lo han convertido en un ser inflexible y inmisericorde de alma endurecida. Por fin, su salvaje travesía ha terminado. Zacarías ha conseguido proteger a su raza y todos sus hermanos disfrutan de la paz y la seguridad queél les ha procurado, incluso a riesgo de perder su propia cordura. Ahora Zacarías, que ya no tiene a quién perseguir, se pregunta, por primera vez en su vida, quién esél en realidad. La respuesta lo aguarda en Perú, su propia tierra, donde se encontrará con una traición inesperada, con la venganza de un viejo enemigo, con las inevitables consecuencias de un sanguinario legado familiar, y, quizás, con la compañera perfecta para el reposo del guerrero.
1 ... 71 72 73 74 75 76 77 78 79 ... 102
Перейти на страницу:

Él sentía su entusiasmo, fluyendo a través de ellos. Ella lo había despertado después de siglos de oscuridad. Una parte de él se preocuparía siempre solamente de lo qué ella había logrado despertar. Sus sentimientos por ella eran demasiado intensos y mezclados para sacarlos fuera y examinarlos. Entonces no lo hagas. Déjelo ser, Zacarías. Esta madrugada en la selva tropical es gloriosa. La luna derrama su luz sobre nosotros, las guacamayas despiertan y extienden sus alas, todas azules, doradas y escarlatas. Es asombroso y usted me ha dado esto. Me encantan.

Bajó la mirada hacia el derroche de color, todas las plumas brillantes de las guacamayas poco a poco se extendieron y se pavonearon, preparándose para estar listas para su reunión temprano por la mañana cuando la luna descendía y se levantaba el sol.

¿Cómo llegaste a ser tan sabia?

Las mujeres son muy sabias, Zacarías. Deberías escucharlas más a menudo.

Él dio un resoplido burlón y sintió su risa fluir en su mente. Lo inundó con la felicidad. Ella apretó sus dedos alrededor de su muñeca, su cuerpo vibrante de emoción cuando las aves revolotearon sus alas y, casi como un cuerpo, tomaron el aire. Los rayos de luz se filtraban entre los árboles, golpeando los vibrantes colores vibrantes de sus plumas iridiscentes. Los colores casi lo cegaron, tan vivos e intensos, haciéndolo sentir un poco de vértigo. Él había visto esa visión antes, pero no a todo color vivo. No como esto. Y no con ella.

Margarita. Él respiró su nombre, un suave susurro en el viento, llevándolo a través de la selva tropical hacía las guacamayas.

Las grandes aves bordeaban el aire, una demostración llena de gracia como un despliegue de fuegos artificiales, una demostración espectacular de naturaleza en su más hermosa expresión.

Zacarías apenas podía respirar con la avalancha de emociones como una ola gigante. Por ella. Por Margarita. Él la había traído a este lugar especial para compartir este momento. Un regalo para ella, pero al final, el regalo había sido de ella. Los colores. La intensidad. El puro sentimiento.

Tengo que estar dentro de ti. Ahora mismo. De esta manera.

En el aire, en la selva tropical, al aire libre donde él pertenecía – justo en este momento cuando la noche se convertía en día y su corazón latía en ambos sitios.

Ahora sé por qué olvidaste mi ropa interior.

Ella lo acarició con amor, profundamente dentro de su mente, las suaves caricias quemaron su piel y los huesos, lo marcaron en algún sitio que pensó que hacía mucho tiempo se había ido. Ella rompió la apertura y se vertió dentro de él, llenándolo con su luz.

Ella dio vuelta, allí en sus brazos, y él quitó la ropa de ambos, de modo que fuera su piel la que se deslizara contra su cuerpo, todo caliente, suave y exuberante cuerpo ya maduro para él. Él dobló su cabeza para encontrar su boca mientras ella enrollaba una pierna alrededor de su cintura, presionando su apretada e invitadora entrada contra él.

Ella supo a inocencia y pecado. Él cogió un puñado de pelo en su mano y tiró su cabeza hacia atrás, entonces podría besarla una y otra vez, su lengua explorando todo ese sexy calor.

Sus caderas se mecían de manera incitante contra las suyas. Él se maravilló de que ella no vacilara, no le negara nada, incluso cuando estaba equilibrada a treinta pies [6] en el aire con una alfombra de guacamaya extendidas debajo de ellos y las ramas a su alrededor llenas de monos. Ella le regreso el besó, aparentemente olvidándose de todo menos de él. Confiando en él, dándose sin reservas.

Él tuvo que dejar ir su pelo para levantarle su otra pierna y colocarla alrededor de él. Ella se apalancó usando las manos sobre sus hombros, deslizando su calor abrasador de su cuerpo sobre su vientre para colocarse a justo encima sobre la suave cabeza de su polla. Él se cerró los ojos, saboreando la sensación exquisita cuando ella lentamente se empaló a si misma, deslizándose en un movimiento insoportablemente gradual, tomando su respiración en pequeños rondas y la manera que su ajustado cuerpo a regañadientes se estiró alrededor de su gruesa longitud.

Ella echó su cabeza y comenzó un lento paseo diseñado para conducirlo a la locura. Sus músculos lo sujetaron y acariciaron, la fricción construyéndose como un lento fuego cuando el calor feroz ya lo rodeaba. Ella se sentía como un suave terciopelo, húmeda y apretada. Demasiado apretada. Lo estrangulaba. Enviaba relámpagos explotando por su cuerpo. Cada una de sus terminaciones nerviosas sentía el movimiento más diminuto que ella hacía; cuando se elevaba, o su cuerpo se deslizaba sobre suyo, ajustado como guante, una segunda piel, y luego hundiendo de nuevo sobre él, tomándolo profundamente.

Su pelo volaba por todas partes, cubriéndolos por un momento y deslizándose lejos al siguiente revelando sus cuerpos entrelazados. La dejó marcar el ritmo, observando cada expresión en su rostro, sus ojos, su felicidad, el placer, la lujuria, pero sobre todo, se encontró mirando el amor. Estaba allí en sus dulces ojos. En la forma en que lo tocaba. En el modo de moverse, ese paseo lento, perezoso, en espiral, como si quisiera disfrutar de cada momento que pasaba con él, sacándolo a fuera para siempre. Ella lo saboreó.

Se dio cuenta de que había abierto la presa de sus emociones, y para ella, cada sentimiento era más intenso, más todo. Su mundo se centra en ella. Este mundo. El que tiene color. Emoción. Con amor.

Conmigo. Este es el mundo real, Zacarías. Cuando estás conmigo. Vive aquí, conmigo. Cuando vas al otro, sólo estas cazando en él. Pero vive aquí conmigo.

Sus manos alisaron su piel, los labios de repente le rozaron el hombro y se retiró de nuevo cuando dejó caer su cabeza hacia atrás y sus ojos se encontraron con los suyos.

Siempre, avio-päläfertiilam mi compañera. Siempre voy a vivir contigo. No hay otro camino. Él tomó el control de nuevo, sumergiéndose en ella una y otra vez, cada trazo largo y profundo, cada uno diciéndole lo que ella era para él. Él la condujo alto ascendiendo e inclinándose sobre el borde, ella se lo llevo con ella. Se elevaron en el cielo, un viaje vertiginoso, unidos, compitiendo con el sol mientras se abrían camino a casa.

CAPITULO DIECISEIS

El ruido sordo era persistente, unos molestos tambores se introdujeron en sus sueños. No importaba cuántas veces Margarita arrastró la almohada sobre su cabeza, presionando sus oídos, los golpes no sólo continuaban, sino que se hacían más fuertes y mucho más exigentes. Deseaba desesperadamente dormir. Estaba tan cansada que no podía encontrar la energía para moverse. Sus brazos y piernas parecían de plomo. Incluso sus párpados no quería cooperar.

Se quedó un largo rato, escuchando los latidos de su corazón. El sonido era muy fuerte, haciendo eco a través de su cabeza. Podía oír el torrente de la sangre en sus venas, y los sonidos de los insectos fuera de la casa en el campo. A pesar de todo el golpeteo era persistente. El que estaba en la puerta principal no iba a desaparecer pronto-a menos que ella estuviera teniendo una extraña pesadilla.

La idea de una pesadilla no la alarmaba, pero la idea de que los ruidos que escuchaba con tanta facilidad se encontraban fuera de las paredes de la casa lo hacía.

Zacarías le había explicado, pero si escuchaba, podía oír el murmullo del ganado y era a más de una milla de la casa. Procedentes del establo eran los caballos e incluso la conversación de dos de los hombres que trabajan allí. Uno estaba muy preocupado por Ricco.

Un grito extraño y más golpes en la puerta la convencieron de que debía levantarse. Experimentó, trató de levantar un brazo. Se las arregló para levantarlo solo unas pulgadas, con un suspiro, ella se dejó caer sobre el colchón. Tomó un poco de esfuerzo, pero se dio la vuelta para mirar a su ventilador de techo girando lentamente sobre su cabeza.

вернуться

[6] Pies: 1 pie = 0,3048 metros, estaba a 9,144 metros del suelo.

1 ... 71 72 73 74 75 76 77 78 79 ... 102
Перейти на страницу:
0
Сюжет
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Атмосфера
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Главный герой
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Общее впечатление
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
Итоговая оценка: 0.0 из 10 (голосов: 0 / История оценок)