Бесплатная библиотека
Читайте книгу на сайте или телефоне
READ-E-BOOK » Триллеры » Los dientes del tigre
Los dientes del tigre - Читать Любимую Русскую Полную Книгу 👉 Read-E-Book.com

Los dientes del tigre

Электронная книга - «Los dientes del tigre». Краткое содержание книги:

Si le vas a patear el trasero al tigre, más vale que tengas un plan para enfrentarte a sus dientes.
Tom Clancy. Durante la era del terrorismo global, donde cualquiera puede acceder tanto a un fusil Kalashnikov como a algunas fatales nociones de química, o simplemente está dispuesto a morir por una causa justa, las antiguas reglas ya no corren.
Por más organizaciones gubernamentales creadas ad hoc, las únicas efectivas son las rápidas y ágiles, libres de supervisión y restricciones y fuera del sistema.
En un anónimo edificio suburbano, una empresa invierte con éxito en acciones, bonos y divisas pero, tras la fachada financiera, de lo que se ocupa en realidad es de identificar y localizar amenazas terroristas para eliminarlas del modo que sea.
Instalado con la venia del presidente norteamericano, el Campus recluta a tres nuevos talentos: el agente del FBI Dominic Caruso, su hermano Brian, combatiente en Afganistán, y Jack Ryan Jr., que ha crecido rodeado de intrigas mientras su padre llegaba a la Casa Blanca.
La frenética trama de Los dientes del tigre obligará a Jack a deshacerse de sus conocimientos sobre espionaje y operaciones de inteligencia para enfrentarse a un mundo que se ha vuelto mucho más peligroso, poblado por fanáticos islámicos y narcotraficantes colombianos.
El genio de Tom Clancy para las historias amplias y absorbentes lo ha convertido en uno de los narradores más destacados de la actualidad. Su nueva novela supera las marcas anteriores.
1 ... 70 71 72 73 74 75 76 77 78 ... 114
Перейти на страницу:

Un instante después, la expresión de Dominic también cambió. "iEh, Jack! ¿Cómo va?", exclamó.

En cuanto a Hendley, su rostro tomó una expresión de incomodidad. No había pensado a fondo en esto, un error infrecuente por tratarse de él. Pero la habitación sólo tenía una puerta, si uno no contaba la de su baño privado.

Los tres primos se estrecharon las manos, ignorando por el momento a su jefe, hasta que Rick Bell se hizo cargo de la situación.

"Brian, Dominic, éste es el gran jefe, Gerry Hendley". Los recién llegados y Gerry se estrecharon las manos.

"Rick, gracias por traer esa información. Ambos han hecho un buen trabajo", dijo Hendley como despedida.

"Bueno, vuelvo a la terminal. Nos vemos, muchachos", les dijo Jack a sus primos.

Lo sorprendente del momento no se disipó de inmediato, pero Brian y Dominic tomaron asiento y dejaron de lado por el momento lo que les pareció una "casualidad" deliberada.

"Bienvenidos", les dijo Hendley, reclinándose en su silla. En fin, se habrían enterado tarde o temprano, ¿no? "Pete Alexander me dice que se desempeñaron muy bien en la grania".

"Fue un poco aburrido", respondió Brian.

"Así es entrenar", dijo Bell con educada compasión.

"¿Qué me cuentan de lo ocurrido ayer?", preguntó Hendley.

Brian fue el primero en hablar. "No tuvo nada de divertido. Se pareció mucho a esa emboscada en Mganistán. iBum! comenzó y tuvimos que hacerle frente. Lo bueno es que los malos no eran demasiado inteligentes. En vez de actuar como equipo, lo hicieron como agentes libres. Si hubiesen estado debidamente entrenados – si hubieran actuado con un equipo con seguridad adecuada- habría sido distinto. Como ocurrieron las cosas, sólo fue cuestión de eliminarlos de a uno. ¿Alguna idea de quiénes eran?"

"Lo que el FBI sabe hasta ahora es que parecen haber entrado en el país vía México. Su primo ha identificado su fuente de financiación. Es un saudita que vive en Londres, que posiblemente será uno de sus respaldos. Todos ellos eran árabes. Cinco de ellos fueron identificados positivamente como saudíes. Las armas fueron robadas hace unos diez años. Los cuatro grupos alquilaron sus autos en Las Cruces, Nuevo México, y probablemente fueron hasta sus objetivos en forma independiente. Hemos rastreado sus trayectos a través de sus compras de combustible".

"¿Motivos estrictamente ideológicos?", preguntó Dominic.

Hendley asintió. "Religioso; su versión de eso, sí. Así parece".

"¿El Buró me está buscando?", preguntó Dominic.

"Hoy debes llamar a Gus Werner para que pueda cumplir con su papeleo, pero no creas que te llamarán la atención. Ya tienes una historia de fachada".

"De acuerdo".

Brian habló: "Supongo que para esto nos estuvieron entrenando. Para cazar a gente de ésta antes de que puedan causar más daño aquí.

"Es más o menos así, confirmó Hendley.

"De acuerdo", dijo Brian, "estoy dispuesto a hacerlo".

"Se pondrán en campaha juntos, bajo la fachada de que se dedican a la banca y los negocios. Los instruiremos en lo que deban saber para mantener la fachada. Operarán sobre todo desde una oficina virtual vía computadora portátil".

"¿Y la seguridad?", preguntó Dominic.

"Ése no será un problema", le aseguró Bell. "Las computadoras son tan seguras como pueden serlo, y pueden servir de teléfono vía Internet cuando sean necesarias comunicaciones verbales. Los sistemas de encripción son altamente seguros", enfatizó.

"De acuerdo", dijo Dominic, dudando. Pete le había dicho más o menos lo mismo, pero no confiaba del todo en los sistemas de encripción. Los sistemas de radiotransmisión del FBI, aunque se suponía que eran seguros hablan sido violados una o dos veces, por delincuentes inteligentes o por enfermos de las computadoras, de los que llamaban a la delegación de campo del FBI para comunicarles lo astutos que eran. "¿Y nuestra protección legal?"

"Lo mejor que podemos ofrecer es esto", dijo Hendley, alcanzándole un legajo. Dominic lo tomó y lo hojeó. Sus ojos se abrieron.

"iVaya! ¿Cómo demonios consiguió esto?", preguntó. El único indulto presidencial que hubiera visto estaba en un libro de texto legal. Aunque éste estaba firmado, estaba en blanco. ¿Un indulto en blanco? Caramba.

"Dímelo tú", sugirió Hendley.

La firma le dio la respuesta y recordó sus estudios de abogacía. Ese indulto era indiscutible. Ni la Suprema Corte podría rechazarlo, porque la autoridad soberana del presidente para indultar era tan explícita como la libertad de expresión. Pero no serviría de mucho fuera del país. "De modo que deberemos eliminar gente aquí".

"Es posible", confirmó Hendley.

"¿Somos los primeros tiradores del equipo?", preguntó Brian.

"Correcto", respondió el ex senador.

"¿Cómo lo haremos?"

"Eso dependerá de la misión", respondió BelI. "Para la mayor parte de ellas, contamos con una nueva arma, ciento por ciento efectiva y muy discreta. Probablemente mañana sepan todo al respecto".

"¿Tenemos prisa?", preguntó Brian.

"Ya nos quitamos los guantes del todo", les dijo Bell a ambos. "Su blanco serán personas que han hecho, planean hacer o apoyan misiones destinadas a provocar serios daños a su país y sus ciudadanos. No estamos hablando de asesinatos políticos. Nuestros blancos serán exclusivamente personas comprometidas en actividades criminales".

"La cosa va más lejos. No somos los verdugos oficiales del estado de Texas, ¿verdad?", preguntó Dominic.

"No, no lo son. Eso va por fuera del sistema legal. Procuraremos neutralizar fuerzas enemigas mediante la eliminación de personal relevante- Ello debiera, por lo menos, entorpecer su capacidad de operar, y esperemos que también fuerce a sus dirigentes a asomar la cabeza, de modo que también nos podamos ocupar de ellos".

"De modo que esto – Dominic cerró el legajo y se lo devolvió a su anfitrión- es un permiso de caza, sin límite para cobrarse piezas y de temporada permanente".

"Así es, pero dentro de límites razonables".

"Está bien", observó Brian. Recordó que sólo veinticuatro horas atrás había tenido en sus brazos a un chiquito agonizante. "¿Cuándo comenzamos el trabajo?"

Hendley se hizo cargo de la respuesta:

"Pronto".

"Eh, Tony, ¿qué hacían aquí?"

"Jack, yo no sabía que vendrían hoy".

"No me has contestado". Los ojos azules de Jack tenían una dureza poco habitual.

"Ya has deducido para qué existe este lugar, ¿no?"

Y eso era respuesta suficiente. Ajá. ¿Sus propios primos? Bueno, uno era infante de marina, y el del FBI -el abogado, como Jack lo había considerado alguna vez- había sacado del medio a un pervertido en Alabama. Lo había leído en los diarios, y hasta lo había comentado brevemente con su padre. Era difícil desaprobarlo, siempre que hubiera ocurrido dentro de los límites de la ley, pero Dominic siempre había respetado las reglas -ése era prácticamente el lema de la familia Ryan. Y era probable que Brian hubiese hecho algo en la infantería de marina que le ganó notoriedad. En la secundaria, Brian había sido el típico jugador de fútbol, mientras su hermano había tendido más bien al equipo de debates. Pero Dominic no era cobarde. Al menos un delincuente había aprendido esto por las malas. Tal vez hubiera personas que necesitaban aprender que no se jode con un país grande que tiene hombres de verdad a su servicio. Todo tigre tiene dientes y garras…

Y en los Estados Unidos, los tigres eran grandes.

Alcanzada esa conclusión, decidió volver a buscar a SóMoHa@eurocom.net. Tal vez los tigres fueran a buscar alimento. Eso le dejaba a él el papel de perdiguero. Le gustaba. Había algunas aves a las que tenían que retirarles el carné de vuelo. Se las ingeniaría para investigar esa identifición a través de los intervenciones de la NSA en la jungla de las cibercomunicaciones del mundo. Todo animal dejaba un rastro y él lo seguiría con el olfato. Bueno, pensó Jack, a fin de cuentas este trabajo tenía cosas divertidas, ahora que veía cuál era el objetivo.

1 ... 70 71 72 73 74 75 76 77 78 ... 114
Перейти на страницу:
0
Сюжет
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Атмосфера
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Главный герой
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
0
Общее впечатление
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
Итоговая оценка: 0.0 из 10 (голосов: 0 / История оценок)