Reunion in Death Traducido
- Автор: Робертс Нора
- Серия: Eve Dallas and husband Roarke #16
- Язык: испанский
- Жанр: Остросюжетные любовные романы
Электронная книга - «Reunion in Death Traducido». Краткое содержание книги:
El nombre de la mujer es Julia Dockport y nadie en la fiesta sabe quién es. Pero la detective Eve Dallas la recuerda muy bien. Diez años atrás, Eve fue la responsable de la encarcelación de Julie. Y ahora, liberada por buena conducta, sigue teniendo las mismas intenciones de antaño. Parece que quiere encontrarse de nuevo con Eve… en una reunión que ninguna olvidará…
– Hasta que tú te ocupes de lo tuyo.
– Hasta que despejes los bichos de tu cabeza que te hacen pensar que soy lo bastante estúpido para dejar que alguna loca venga por mi. Yo no llegué hasta aquí con la última lluvia, Eve.
– Que demonios quiere decir eso?
El se echo atrás, riendo. -Jesús, me sacas el irlandés de adentro. Por que supones que será? Ven a sentarte. No te ves tan bien como deberías.
– No me digas lo que tengo que hacer.
El lo pensó por unos tres segundos. -Ah, a la mierda. -Y levantandose, fue hacia ella, esquivó por un pelo el codazo, y la levantó en brazos. -Aquí, ahora quédate sentada. -El la descargó en el banco. -Ambos sabemos que no te hubiera tomado tan fácilmente si estuvieras al cien por ciento. Necesito que me escuches.
El le mantuvo las manos aferradas bajo las suyas, sintiendo la rabia y el insulto vibrando a través de ella. -Después que lo hagas, si sientes la necesidad de darme un golpe, bueno, te daré uno gratis. Lo que dije en la oficina de Whitney era verdad. Si lo hubiera pensado mejor, te lo hubiera dicho antes y hubiéramos podido arreglarlo entre nosotros, pero no lo hice y lo lamento. Como sea, lo que dije era la verdad, Eve.
El le mantuvo aferradas las manos hasta que ella paró de tratar de liberarlas. -Te estoy pidiendo ayuda y ofreciéndote la mía. Ella quiere debilitarte, recortarte pedacitos de ti cada vez que deje caer un cuerpo a tus pies. Tratando de hacerte pensar que eres responsable de ponerlos ahí.
– Yo no pienso…
– No, tú lo sabes bien, en tu cabeza. Pero te hizo sangrar en ese maldito video. En tu corazón. Y quiere terminarte a través de mi. No te conoce. No comprende lo que hay en ti, lo que es amar a alguien. Si ella lograra, por algún milagro, sacarme del camino, tú no te caerás a pedazos. La buscarás y la cazarás. La vas perseguir hasta el final. Y entonces, bueno, querida, te la comerás viva.
El se llevó los apretados puños de ella hasta los labios. -Y yo haría exactamente lo mismo por ti, si te lo preguntas.
– Eso es realmente reconfortante, Roarke.
– Verdad que si? -Lo dijo con tanto encanto que ella sintió un sonrisa tratando de asomar a su boca.
– Suéltame. No voy a tratar de golpearte. Sueltame, y no me hables por un minuto.
El le liberó las manos, y luego le acarició con los dedos la mejilla lastimada. Levantándose, se alejó para dejarla sola.
Se quedó sentada donde estaba. La furia la había consumido, dejándole los huesos débiles. Más que eso, reflexionó, era el miedo lo que la volvía débil. La imagen de ver a Roarke cayendo en el piso a sus pies, convulsionando, ahogándose, muriendo. Y Julianna parada ahí, fuera de su alcance. Apenas fuera de su alcance. Sonriendo.
Ella permitió que sucediera, admitió Eve. Dejó que Julianna plantara esas semillas de miedo, de culpa, de duda. Y dejó que florecieran en vez de arrancarlas de raíz.
Eso la volvía inefectiva, y la volvía lenta.
Entonces Roarke había ido por las raíces primero.
El la había enfurecido. Que tenía de nuevo? Se habían chocado las cabezas incontables veces en pasado y se las chocarían incontables veces en el futuro. Era parte de lo que eran. Había algo de enfermo en eso, pero así era.
No eran exactamente gente pacífica.
El se había equivocado, pero ella también. Como policía, debería haber examinado y explorado la opción de usarlo como cebo mucho antes de esto.
El amor te echa a perder, pensó. Sin ninguna duda.
El volvió con dos tubos de Pepsi y un grasiento cono de papas fritas. Y en silencio se sentó junto a ella.
– Quiero decir primero que estoy titulada en ser orgullosa cuando se trata de mi trabajo. -Hurgó en el cono, sintió la arenilla de la sal sobre la grasa. Y sabiendo que él se la había puesto por ella, tuvo que reprimir un suspiro sentimental. -Y segundo, en el momento en que menos lo esperes, voy a enviarles un memo a los altos ejecutivos de tu equipo en las oficinas del centro diciendo que llevas ropa interior de mujer debajo de esos varoniles trajes de diseño.
– Ay, eso es muy duro.
– Si, luego tendrás que desnudarte ante una reunión general para probar que es una sucia mentira y mi venganza estará completa. -Ella lo miró. -Ella no es sólo lo que tú llamas una loca. Es lista y manipuladora. No la subestimes.
– No lo hago. No te subestimo a ti, Eve. Pero pienso, que por un ratito entre una cosa y la otra, que te has subestimado a ti misma.
– si, lo hice, y no gusta que me lo tiren en la cara. Okay. Me voy a casa. Tengo muchas cosas que hacer y en poco tiempo.
Trabjó primero con él, estudiando los datos de la seguridad del hotel y del evento mismo que él ya tenía preparados. Ella tiró preguntas, y él devolvió respuestas con la habilidad del hombre que sabía que tenía el plato.
El Regency no era un castillo urbano como era su Palace Hotel. Era enorme, moderno, y más equipado para la clientela de negocios de alto nivel que para los ricos de moda.
Tenía sesenta y ocho pisos, cincuenta y seis de los cuales tenían habitaciones para huéspedes. Los otros tenían oficinas, tiendas, restaurantes, y en los centros de conferencias, los salones de fiesta.
En el séptimo piso había un bar/restaurante informal y una piscina, que quedaba al aire libre durante el buen tiempo. Los dos niveles más altos tenían ocho penthouse en suite, y sólo eran accesibles por elevadores privados. El gimnasio, nivel cuatro, esta abierto para todos los huéspedes del hotel y para miembros registrados. La entrada, desde el interior del hotel o desde la puerta deslizante exterior, requería un código.
Los salones de fiesta estaban en los pisos nueve y diez, con entradas del interior y exterior. El evento tendría lugar en el salón Terraza, denominado así por su amplia terraza embaldosada.
– Muchas formas de entrar, muchas formas de salir. -declaró Eve.
– Eso es un hotel para ti. Todas las salidas están aseguradas. Hay cámaras de seguridad en la totalidad de las áreas públicas. Barrida completa.
– Pero no las habitaciones de huéspedes.
– Bueno, la gente es quisquillosa con su privacidad. Tienes vista en todos los elevadores, en pasillos. Podemos agregar monitores si te parece necesario. Yo diría que ella debe preferir más mezclarse con el personal o con los asistentes al evento que con los huéspedes del hotel. Va a querer dejar el edificio después de que su trabajo esté hecho, no terminar en un agujero cerrado adentro.
– De acuerdo, pero mantendremos un hombre monitoreando todos los registros. Quiero que haya, a lo largo del sector de oficinas, habitaciones listas en un área asegurada tan cerca del salón como sea posible.
– Lo tendrás.
– La seguridad del hotel estará totalmente dedicada a esto. No quiero alertar al resto del plantel, o a la gente ajena al evento. Cuanto menos chance tenga ella de oler el asunto, mejor.
– No tienes la intención de decírselo a Louise entonces?
Lo había considerado, debatido, pesado los pros y los contras. -No, no lo haré. Vamos a plantar policías entre los concurrentes, los camareros, incluso en tu seguridad. Arregla con tu catering o quien sea por servidores extra. Nadie te cuestionará por eso.
– Yo diría que no. -reflexionó él.
– Vamos a necesitar examinar las otras funciones en el hotel esa noche. Vas a tener dos convenciones, y una boda. Ella podría deslizarse dentro a través de una de esas.
– Vamos a dejarlo aquí. Lo siento, tengo una holo-conferencia en unos minutos. Tengo que tomarla, ya la reprogramé dos veces.
– Está bien, tengo mucho que hacer.
– Eve.
– Sí, que?
El se inclinó hacia ella y presionó sus labios sobre la cabeza de ella. -Tenemos unas cuantas cosas que necesitamos hablar.