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Электронная книга - «El Tesoro». Краткое содержание книги:

Una ex esclava de un harem… Un sicario arrepentido…
Una carrera por encontrar el artefacto religioso más poderoso de todos los tiempos…
Lady Selene Ware tan solo había sido una esclava de un harem cuando Kadar Ben Arnaud, un hombre entrenado en las artes oscuras de la muerte y la seducción, la ayudó a escapar y ponerse a salvo en su Escocia natal. Pero incluso con un mundo de por medio, continúa sin estar a salvo del jeque que la reclamó como su propiedad robada, y que ahora les obliga a ella y a Kadar a regresar con una oportunidad de recuperar su libertad. Lo cual, naturalmente, es una trampa. Primero deben encontrar la legendaria reliquia que los hombres de poder llevan buscando desde los tiempos del rey Arturo.
Para Selene y el ex asesino, es una peligrosa odisea que comienza en una erótica cautividad y que les lleva a encontrarse con el misterioso y solitario Tarik, que ahora posee el tesoro. Pero la verdad es mucho más explosiva, el riesgo mucho más letal, y cuanto más cerca están de descubrir el secreto, mayor es la posibilidad de perderse el uno al otro… así como las vidas de ambos. Pues aunque Selene tiene la llave de este antiguo enigma, Kadar puede traspasar la fina línea que separa el camino del mal del de la luz para salvarla.
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Vaden lo miró incrédulo.

– Créeme, es cierto. Los seguidores de Nasim son fanáticos que morirían por él. ¿Morirían por ti tus hombres?

– Espero que no. Los prefiero vivos y causando estragos entre mis enemigos. ¿Pretendes que ataque a sus fuerzas de camino al lugar de encuentro?

– Eso no será posible. No verás a los asesinos hasta que quieran ser vistos, y con toda probabilidad él será quien elija el sitio y luego me enviará un mensajero una vez hayan llegado. Esperará que haga un reconocimiento de la zona y me cerciore de que todo es seguro para mí, pero estaré vigilado. No podrás acercarte mucho.

– Es difícil atacar desde cierta distancia -replicó Vaden secamente.

– No puedes atacar hasta que haya cumplido con mi parte.

– ¿Y cuál es?

– Matar a Nasim.

Selene sabía que llegaría a este punto, pero aun así se puso nerviosa.

Vaden levantó una ceja.

– ¿Y qué pasa con esos guardias dispuestos a morir por él? ¿Qué estarán haciendo ellos?

– Tendré que encontrar la manera de estar con él a solas. Una vez que lo haya matado, os haré la señal de ataque.

– Me he dado cuenta de que Nasim es un tipo de lo más desagradable, pero ¿por qué no podemos atacar y tú matas a Nasim después de haber asegurado el campo?

– Podría escabullirse. No es un guerrero con un código de guerrero. Yo me adiestré con él. Le conozco. No le importaría dejar morir a sus hombres en un ataque, si de ello dependiera su supervivencia.

– ¿Y cuál será la señal?

Kadar se encogió de hombros.

– No lo sabré hasta que se presente la oportunidad.

– Este no es un plan tan seguro como me gustaría.

– Nada es seguro con Nasim. -Kadar miró a Tarik-. Ya conoces a Nasim. ¿Se te ocurre un plan mejor?

Solo obtuvo una negativa por respuesta.

– ¿Y qué pasará con el grial?

– Será simplemente el señuelo. Tendré que llevarlo conmigo y enseñárselo. Si no, estaré muerto dos minutos después de llegar al campamento.

– ¿Y si Nasim se escapa? -intervino Layla-. Como podrás imaginarte, se llevará el grial.

– Tendrás que confiar en mí para asegurarte de que no huye.

– ¿Y yo qué? -preguntó Selene-. Este plan solo es para Vaden y para ti. He sido yo quien ha puesto todo esto en marcha. ¿Me tendré que quedar sentada esperando sin hacer nada?

– El motivo principal de la reunión descansa en el hecho de que ya no eres un rehén y estás fuera del alcance de Nasim.

– Entonces ya puedes ir pensando en otro plan.

Kadar negó con la cabeza.

Ella se volvió hacia Layla y Tarik.

– Es demasiado peligroso.

– Estoy de acuerdo -repuso Layla-. Tanto para Kadar como para el grial.

– Entonces dame otro plan que también tenga posibilidades de funcionar -propuso Kadar.

Silencio.

– No lo hagas -susurró Selene.

Sonrió.

– No es tan peligroso como parece. Siempre surgen oportunidades cuando uno menos se lo espera. La vida es así.

– No permitiré… -Era inútil. Había tomado su decisión y no había nada que pudiera hacer para que la abandonara. Quería gritarle. Debería haberse imaginado que urdiría un plan dejándola a ella al margen-. Esto no es justo. -Madre mía, qué pobre sonaba esta protesta. Era la típica queja que se había prometido no hacer nunca más.

– La justicia no tiene nada que ver con esto -intentó explicarle Kadar-. Es el único plan que nos llevará a conseguir nuestro objetivo.

– Podría funcionar -intervino Vaden frunciendo el ceño, pensativo-. Pero dependes demasiado de la suerte.

– O de una mente brillante y una magnífica ejecución. -Kadar sonrió furtivamente a Vaden-, Dudo que alguna vez hayas achacado alguna de tus victorias a la buena suerte.

– Ten por seguro que no.

– Pues bien, yo tampoco.

– ¿Cuándo irás a ver a Nasim? -se interesó Tarik.

– Mañana.

La palabra le asestó a Selene un duro golpe. Demasiado pronto. ¿Cómo encontraría con tan poco tiempo el modo de evitar que cometiera esta locura?

– Bien -dijo Vaden-. Me temía que quisieras volver al tálamo nupcial y que me tuvieras esperando otras dos semanas. -Se volvió hacia Selene-. Sus perspectivas no son tan sombrías. Hagámonos a la idea. Sería una locura intentar disuadirlo.

– No tengo intención de disuadirlo. -Se puso en pie-. ¿Por qué habría de hacerlo? Como tú bien dices, sería una locura. -Se dirigió hacia la puerta sin mirar a Kadar-. Es evidente que ya ha tomado su decisión.

– Selene.

No se detuvo. Tenía que largarse de allí. Todos eran fríos y sensatos, y ella era presa del pánico. Tenía que recuperar la compostura antes de enfrentarse de nuevo a Kadar. Tenía que trazar un plan o pensar en un buen argumento que le hiciera cambiar de idea.

Esa perspectiva estaba lejos de hacerse realidad.

Así que tendría que diseñar ella misma un plan para mantenerlo a salvo.

Mañana.

Por todos los santos, mañana.

– Está molesta -comentó Vaden-, pero es más sensata de lo que me imaginaba.

– Demasiado sensata. -Kadar estaba intranquilo. Esperaba que Selene hubiera discutido más. No había duda de que sus palabras la habían encendido, sin embargo no había explotado. Tenía que hablar con ella.

– La estás engañando -acusó Layla-. No aprecia el hecho de que la protejas a costa de su venganza.

– No podía hacer otra cosa. -Se encontró con sus ojos fijos en él e hizo un gesto de indiferencia-. Muy bien, no haré nada más.

– Entonces tendrás que aceptar las consecuencias -añadió Layla cambiando de tema-. Tarik y yo vamos con Vaden. Quiero asegurarme de estar allí si Nasim se te escapa de la red con el grial.

– Es tu privilegio. -Kadar miró a Vaden-. No quiero ni rastro de tu presencia en la zona mañana cuando me encuentre con Nasim.

– Como quieras. No tengo deseo alguno de que los asesinos se enteren de mi participación en esto antes de lo estrictamente necesario. Estableceré mi campamento a cierta distancia y nos veremos cuando dejes a Nasim

Kadar se volvió hacia Tarik.

– Además, quiero que traigas el grial al campamento mañana por la noche.

– ¿Y si Nasim te sigue y ataca con todo su ejército?

– Tendré cuidado. Nasim y Sinan me enseñaron a no dejarme seguir nunca y aprendí el modo de evitarlo. Dudo que Nasim ni siquiera lo intente. -Dirigió su mirada hacia la puerta-. ¿Hemos terminado? Necesito hablar con Selene.

– No te hará ningún bien a no ser que le digas lo que desea oír -dijo Layla.

– Ve. -La sonrisa de Vaden era maliciosa-. Te propongo un desafío. A ver si puedes convencerla para que te dé placer. Teniendo en cuenta su estado de ánimo, se pondría realmente a prueba tu mente brillante y tu magnífica ejecución.

Ni siquiera consideraría ese reto, pensó Kadar mientras cruzaba el salón a grandes zancadas. Se conformaría con hacer comprender a Selene que el peligro no era tan grande como ella imaginaba.

¿Y cómo iba a hacerlo si probablemente era incluso mayor?

– ¿Estás enfadada conmigo?

Selene se encontraba mirando por la ventana y giró para ver a Kadar en el umbral de la puerta.

– No -respondió ella tranquilamente.

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