Cincuenta Sombras De Grey
- Автор: Джеймс Эрика Леонард
- Серия: Cincuenta Sombras #1
- Год: 2011
- Язык: испанский
- Жанр: Романы для взрослых
Электронная книга - «Cincuenta Sombras De Grey». Краткое содержание книги:
La idealista e inocente Ana se queda asombrada cuando se da cuenta de que desea con todas sus fuerzas a ese hombre, y el que él la advierta de que se mantenga alejada sólo hace que su desesperación por estar con él aumente.
Incapaz de resistirse a la inteligencia y serena belleza de Ana y a su espíritu independiente, Grey termina por admitir que también la desea… pero con sus propias condiciones.
Consternada, aunque excitada, por las preferencias sexuales de Grey, Ana duda sobre si entablar con él una relación o no. A pesar de todos su éxitos -tanto en el ámbito profesional como en el familiar-, Grey es un hombre lleno de demonios interiores, dominado por la necesidad de tomar el control. Y cuando ambos se embarcan en una apasionada relación física, Ana se da cuenta de que está aprendiendo más sobre sus propias y secretas necesidades de lo que se imaginaba.
¿Podrá esa relación trascender de la pasión física? ¿Podrá Ana someterse a un Amo como Christian? Y, si lo hace, ¿le gustará?
[El argumento de «Cincuenta sombras de Grey» es una fantasía erótica de manual. Anastasia Steele una universitaria virgen y risueña, conoce al atractivo y multimillonario Christian Grey, y tras un intenso tira y afloja, inician una relación sadomasoquista descrita por la autora con pelos, señales, azotes y esposas a lo largo de tres volúmenes de unas 500 páginas.]
– ¿Te ha vuelto a disgustar ese capullo indecentemente rico?
– No… es que… eh… sí.
– Mándalo a paseo, Ana. Desde que lo conociste, estás muy trastornada. Nunca te había visto así.
El mundo de Katherine Kavanagh es muy claro: blanco o negro. No tiene los tonos de gris vagos, misteriosos e intangibles que colorean el mío. «Bienvenida a mi mundo.»
– Siéntate, vamos a hablar. Nos tomamos un vino. Ah, ya has bebido champán. -Examina la botella-. Del bueno, además.
Sonrío sin ganas, mirando aprensiva el sofá. Me acerco a él con cautela. Uf, sentarme.
– ¿Te encuentras bien?
– Me he caído de culo.
No se le ocurre poner en duda mi explicación, porque soy una de las personas más descoordinadas del estado de Washington. Jamás pensé que un día me vendría bien. Me siento, con mucho cuidado, y me sorprende agradablemente ver que estoy bien. Procuro prestar atención a Kate, pero la cabeza se me va al Heathman: «Si fueras mía, después del numerito que montaste ayer no podrías sentarte en una semana». Me lo dijo entonces, pero en aquel momento yo no pensaba más que en ser suya. Todas las señales de advertencia estaban ahí, y yo estaba demasiado despistada y demasiado enamorada para reparar en ellas.
Kate vuelve al salón con una botella de vino tinto y las tazas lavadas.
– Venga.
Me ofrece una taza de vino. No sabrá tan bueno como el Bolly.
– Ana, si es el típico capullo que pasa de comprometerse, mándalo a paseo. Aunque la verdad es que no entiendo por qué tendría que suceder. En el entoldado no te quitaba los ojos de encima, te vigilaba como un halcón. Yo diría que estaba completamente embobado, pero igual tiene una forma curiosa de demostrarlo.
¿Embobado? ¿Christian? ¿Una forma curiosa de demostrarlo? Ya te digo.
– Es complicado, Kate. ¿Qué tal tu noche? -pregunto.
No puedo hablar de esto con Kate sin revelarle demasiado, pero basta con una pregunta sobre su día para que se olvide del tema. Resulta tranquilizador sentarse a escuchar su parloteo habitual. La gran noticia es que Ethan igual se viene a vivir con nosotras cuando vuelvan de vacaciones. Será divertido: con Ethan es un no parar de reír. Frunzo el ceño. No creo que a Christian le parezca bien. Me da igual. Tendrá que tragar. Me tomo un par de tazas de vino y decido irme a la cama. Ha sido un día muy largo. Kate me da un abrazo y coge el teléfono para llamar a Elliot.
Después de lavarme los dientes, echo un vistazo al cacharro infernal. Hay un correo de Christian.
De: Christian Grey
Fecha: 26 de mayo de 2011 23:14
Para: Anastasia Steele
Asunto: Usted
Querida señorita Steele:
Es sencillamente exquisita. La mujer más hermosa, inteligente, ingeniosa y valiente que he conocido jamás. Tómese un ibuprofeno (no es un mero consejo). Y no vuelva a coger el Escarabajo. Me enteraré.
Christian Grey
Presidente de Grey Enterprises Holdings, Inc.
¡Que no vuelva a coger mi coche! Tecleo mi respuesta.
De: Anastasia Steele
Fecha: 26 de mayo de 2011 23:20
Para: Christian Grey
Asunto: Halagos
Querido señor Grey:
Con halagos no llegarás a ninguna parte, pero, como ya has estado en todas, da igual. Tendré que coger el Escarabajo para llevarlo a un concesionario y venderlo, de modo que no voy hacer ni caso de la bobada que me propones. Prefiero el tinto al ibuprofeno.
Ana
P.D.: Para mí, los varazos están dentro de los límites INFRANQUEABLES.
Le doy a «Enviar».
De: Christian Grey
Fecha: 26 de mayo de 2011 23:26
Para: Anastasia Steele
Asunto: Las mujeres frustradas no saben aceptar cumplidos
Querida señorita Steele:
No son halagos. Debería acostarse.
Acepto su incorporación a los límites infranqueables.
No beba demasiado.
Taylor se encargará de su coche y lo revenderá a buen precio.
Christian Grey
Presidente de Grey Enterprises Holdings, Inc.
De: Anastasia Steele
Fecha: 26 de mayo de 2011 23:40
Para: Christian Grey
Asunto: ¿Será Taylor el hombre adecuado para esa tarea?
Querido señor:
Me asombra que te importe tan poco que tu mano derecha conduzca mi coche, pero sí que lo haga una mujer a la que te follas de vez en cuando. ¿Cómo sé yo que Taylor me va a conseguir el mejor precio por el coche? Siempre me he dicho, seguramente antes de conocerte, que estaba conduciendo una auténtica ganga.
Ana
De: Christian Grey
Fecha: 26 de mayo de 2011 23:44
Para: Anastasia Steele
Asunto: ¡Cuidado!
Querida señorita Steele:
Doy por sentado que es el TINTO lo que le hace hablar así, y que el día ha sido muy largo. Aunque me siento tentado de volver allí y asegurarme de que no se siente en una semana, en vez de una noche.
Taylor es ex militar y capaz de conducir lo que sea, desde una moto a un tanque Sherman. Su coche no supone peligro alguno para él.
Por favor, no diga que es «una mujer a la que me follo de vez en cuando», porque, la verdad, me ENFURECE, y le aseguro que no le gustaría verme enfadado.
Christian Grey
Presidente de Grey Enterprises Holdings, Inc.
De: Anastasia Steele
Fecha: 26 de mayo de 2011 23:57
Para: Christian Grey
Asunto: Cuidado, tú
Querido señor Grey:
No estoy segura de que yo te guste, sobre todo ahora.
Señorita Steele
De: Christian Grey
Fecha: 27 de mayo de 2011 00:03
Para: Anastasia Steele
Asunto: Cuidado, tú
¿Por qué no me gustas?
Christian Grey
Presidente de Grey Enterprises Holdings, Inc.
De: Anastasia Steele
Fecha: 27 de mayo de 2011 00:09
Para: Christian Grey
Asunto: Cuidado, tú
Porque nunca te quedas en casa.
Hala, eso le dará algo en lo que pensar. Cierro el cacharro con una indiferencia que no siento y me meto en la cama. Apago la lamparita y me quedo mirando al techo. Ha sido un día muy largo, un vaivén emocional constante. Me ha gustado pasar un rato con Ray. Lo he visto bien y, curiosamente, le ha gustado Christian. Jo, y la cotilla de Kate… Oír a Christian decir que había pasado hambre. ¿De qué coño va todo eso? Dios, y el coche. Ni siquiera le he comentado a Kate lo del coche nuevo. ¿En qué estaría pensando Christian?
Y encima esta noche me ha pegado de verdad. En mi vida me habían pegado. ¿Dónde me he metido? Muy despacio, las lágrimas, retenidas por la llegada de Kate, empiezan a rodarme por los lados de la cara hasta las orejas. Me he enamorado de alguien tan emocionalmente cerrado que no conseguiré más que sufrir -en el fondo, lo sé-, alguien que, según él mismo admite, está completamente jodido. ¿Por qué está tan jodido? Debe de ser horrible estar tan tocado como él; la idea de que de niño fuera víctima de crueldades insoportables me hace llorar aún más. Quizá si fuera más normal no le interesarías, contribuye con sarcasmo mi subconsciente a mis reflexiones. Y en lo más profundo de mi corazón sé que es cierto. Me doy la vuelta, se abren las compuertas… y, por primera vez en años, lloro desconsoladamente con la cara hundida en la almohada.